la nueva película de netflix nos muestra la verdadera cara de la anorexia

Basándose en sus propias experiencias como adolescente, Lily Collins protagoniza 'Hasta los huesos', un filme sobre una chica de 20 años que padece trastornos alimenticios, mientras se enfrenta a las expectativas de su familia con respecto a su...

por Ryan White y i-D Staff
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24 Julio 2017, 7:50am

Still via YouTube

Este artículo se ha publicado originalmente en i-D UK.

Siguiendo una creciente tendencia de películas que abordan temas "tabú" (piensa en Por trece razones y el suicidio, o en iBoy y la violación), ya era momento de representar de forma realista los trastornos alimentarios en la pantalla. El tratamiento de la anorexia y la bulimia en el cine y la televisión ―a menudo la frase clave de un chiste a costa de una modelo delgada o una chica adolescente insegura― deja mucho que desear. Hasta los huesos, el film más reciente de Netflix, se basa en las experiencias de Marti Noxon y tiene como protagonista a Ellen, una joven de 20 años interpretada por Lily Collins, mientras pasa por varios centros de tratamiento hasta que encuentra esperanza en un hogar para chicas con trastornos alimentarios y un médico poco tradicional.

Disponible para verla desde el 18 de julio, hablamos con Lily sobre la importancia de tener conversaciones sinceras sobre los problemas alimentarios, encontrar un equilibrio entre la actuación y la realidad, y la presión sobre la imagen corporal que supone ser una actriz expuesta a todos.

¿Qué te llevó a trabajar en Hasta los huesos?
Acababa de escribir un capítulo sobre mi trastorno alimentario en mi autobiografía una semana antes, por lo que fue una interesante sincronización en el tiempo. Leí el guion y me enamoré de él. Fue como un instinto gutural de inmediato.

Como mencionas, ahora has hablado públicamente sobre tu propia experiencia con la anorexia. Cuando leíste el guion, ¿encontraste algún paralelismo entre tu personaje, Ellen, y tú?
Sí, había muchas características con las que me podía identificar. Había estado leyendo mi diario con el fin de escribir este capítulo de mi libro, por lo que todo estaba muy fresco en mi mente. Era muy similar a muchas cosas que había experimentado. Hacer este proyecto con alguien que también había pasado por estas experiencias hizo que fuera el ambiente más seguro para hacerlo.

Me podía identificar [con la directora Marti Noxon] de muchas maneras y me sentí suficientemente segura para hablarle sobre mis problemas. No es que el guión cambiara mucho, eran más bien algunos matices de las interpretaciones y estaba abierta a escuchar mis experiencias y a la colaboración. Por eso traté de aportar tanto de mí como fuera posible.

¿Por qué has decidido hablar del tema ahora?
Estaba escribiendo este libro y supe que iba a ser sobre todos estos temas de los que los jóvenes creen que no se puede hablar porque son tabú, pero una vez que lo hacen se dan cuenta de que no están solos y que puede suscitar una conversación realmente importante. Una fue mi historia con los trastornos alimentarios. Pensé que iba a escribir sobre ellos ahora porque si no es ahora, ¿cuándo? No quería que este desorden se extendiera hasta mi futuro y pensé que si no hablaba de él ahora y no me sentía más libre, ¿cuándo lo haría?

La preparación para el papel tuvo que ser bastante complicada y seguramente fue necesario distanciarte un poco de tus experiencias. ¿Cómo entras en ese estado de ánimo sin implicarte demasiado?
Marti y yo nos reunimos con un grupo de Anoréxicos Anónimos y tuvimos ocasión de hablar con chicas jóvenes en recuperación y sus terapeutas. También conocí al director de una clínica para trastornos alimentarios de California, que me aportó más datos médicos sobre el tema. Trabajé con un nutricionista para perder el peso necesario para el papel, pero nunca establecimos un número concreto. Siempre mantengo el control de la película y de la realidad. Fue angustioso, pero el propósito final era más grande. 

¿Y en ningún momento te pareció que era un esfuerzo demasiado grande?
No, porque estaba muy motivada por la pasión de contar la historia. No solo para Marti, también para mí. Sabía que a la chica de 16 años que vive en mi interior realmente le habría gustado que lo hiciera y me sentí bastante orgullosa de contar mi historia de esta forma.

Las representaciones en pantalla de los trastornos alimentarios aún no son frecuentes.
No. Esta es la primera película. Sin embargo, ya lo han hecho en televisión.

Eso iba a decir, el único personaje que tuvo un trastorno alimentario realista que se me viene a la mente es Cassie de Skins. Imagino que sería un personaje importante para muchas veinteañeras. ¿Te identificaste de alguna forma con Cassie?
Sí. Me encantaba Skins, me parecía una representación increíble de la juventud. Podías identificarte fácilmente con los personajes y pienso que esta es otra forma de llegar a las personas. Especialmente estando en el catálogo de Netflix, porque lo puedes ver desde la privacidad de tu habitación. Creo que es algo que atraerá la atención sobre el tema de una nueva forma.

Como en Skins, hay un elemento de comedia oscura en el película.
Totalmente. ¡Un elemento de comedia oscura que me encanta! Marti consigue hacerlo de forma brillante en todos sus proyectos. Conociendo tan bien el trastorno, aporta un tipo de humor negro que es necesario para afrontar los problemas. En la vida todos necesitamos humor para superar los tiempos oscuros y al principio resulta un poco confuso cuando coges un asunto como este y lo haces gracioso, pero fue una forma de conseguir que el contenido fuera entretenido.

Y más consumible.
Exactamente. Quieres aprender algo mientras lo ves pero no quieres que sea un tutorial.

Como actriz joven, ¿qué historias crees que es importante contar en la pantalla?
Otro filme que hice con Netflix, Okja, también es muy controvertido a nivel político, medioambiental y nutricional. Está generando mucha polémica y mucho debate a su manera y simplemente me encanta participar en películas capaces de hacer eso, que susciten una conversación. Estés de acuerdo o no con los personajes. Creo que hay una forma de conseguir que todos estos temas sean menos tabú y se puedan debatir.

Y Netflix está asumiendo riesgos en estos temas. Con Por trece razones, su serie sobre el suicidio adolescente, creo que fue una apuesta bastante arriesgada. El cambio en los medios se está prestando a cosas de las que normalmente no se habla. Está trayendo los filmes independientes al mainstream.

Como has dicho, te has enfrentado a estos problemas cuando eras adolescente. Pero como actriz de Hollywood que participa en películas muy taquilleras, ¿sientes alguna presión para mantener cierta apariencia?
Creo que se ha producido un cambio en términos de que la gente expresa sus inseguridades y comparte sus experiencias. No solamente yo, sino también muchos hombres y mujeres de la industria se están abriendo acerca de sus conflictos con el físico y la presión que reciben. Y eso está consiguiendo que los actores parezcan humanos y que la cuestión sobre qué es la perfección y qué es normal esté llegando a más gente. Solía querer alcanzar una imagen de perfección pero, ¿qué es la perfección? No existe. Si pasáramos menos tiempo centrándonos en lo inalcanzable y más tiempo tratando de ser las mejores versiones de nosotros mismos todos podríamos ser más felices.

¿Qué esperas que tus espectadores se lleven al ver Hasta los huesos?
Que pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de fortaleza. Y que en el segundo en el que te abres y compartes algo extremadamente difícil, te sorprenderás de cuántas personas se identifican contigo y pueden hacerte sentir menos solo. Creo que si todos habláramos más sinceramente surgiría más diálogo y es ahí donde se puede producir el cambio. Creo que es preciso cambiar la forma en que la sociedad ve la salud mental y pienso que este es solo un escalón hacia ese camino.

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Texto Ryan White
Traducción Eva Cañada

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