una guía de cine imprescindible de los 90 sobre fumar marihuana

Todo lo que querías saber sobre tíos "emporrados" haciendo estupideces y las películas que protagonizaron.

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feb. 2 2017, 9:05am

Las películas de fumetas no fueron nada nuevo en los 90, llevaban décadas ahí. Si rebobinamos hasta los 60 veremos adolescentes de ojos vidriosos salir tambaleándose de las sesiones nocturnas de la película 2001: Odisea en el espacio de Kubrick, atraídos por el psicodélico espectáculo como polillas a una llama. Se quedaban extasiados ante películas de contracultura como El viaje (1967) y filmes posteriores de ciencia-ficción como Un viaje alucinante al fondo de la mente (1980). Estas cintas no siempre trataban sobre fumetas, pero sí estaban hechas para fumetas, fumetas a quienes les encanta acariciar sus barbas y reflexionar sobre lo insignificante de la existencia humana.

Pero en los noventa ―probablemente la época dorada de las películas sobre fumetas― los emporrados se situaron al frente y en el centro de la acción y sus pretensiones fueron parodiadas en la pantalla para regocijo de la audiencia. Fue la década de los gandules y, de ese modo, las películas de los 90 sobre fumetas sin duda están marcadas por la representación de tíos emporrados haciendo estupideces. El argumento no importa tanto como el viaje psicodélico, que se desarrolla como los incoherentes pensamientos de un tipo cuando va colocado. Una de esas películas cumplió su vigésimo aniversario el mes pasado. Se titula Bongwater, está protagonizada por Luke Wilson y Brittany Murphy y representa un alocado viaje que ejemplifica lo que trato de explicar. Así que voy a empezar por esta película.

Bongwater
Bongwater una película sobre fumetas y una comedia romántica todo en uno. Hay un diálogo sobre Satán, los ángeles y los demonios durante un colocón. Hay un tío tocando horriblemente junto a una mesa repleta de bongs, botellas vacías de cerveza y ceniceros rebosantes. Y hay... un auténtico platillo volante. Luke Wilson interpreta a un camello de maría y aspirante a artista a quien su novia acaba de dejar, cuya vida da un giro inesperado cuando conoce a Serena (Alicia Witt) y se enamora de ella. Su vida es aburrida, como la de la mayoría de camellos ("No suelo salir, normalmente la gente viene aquí") hasta que llega Serena. Entonces, cuando ella se muda a Nueva York, él acaba recolectando setas mágicas con Brittany Murphy y cantando canciones en torno a una hoguera con la alegre banda de fumetas de Jack Black. Todo resulta un poco extraño, pero entonces te recuerdas a ti mismo que es una película de fumetas y que se supone que todo debe ser 'extraño'. Lo mejor de la película ―aparte del platillo volante― es ver todos los rostros familiares de los 90, como Elton de Fuera de onda y el dependiente del videoclub de Scream.

Medio flipado
Los tíos de Medio flipado no hacen demasiado para disipar los clichés sobre los fumetas. Están desmotivados, faltos de neuronas y hablan como niños de 12 años en la parte trasera del autobús escolar (hay mucho de cierto en esos clichés, aceptémoslo). El argumento: un grupo de amigos vende hierba para recaudar dinero para pagar la fianza de su amigo, que fue arrestado por matar accidentalmente a un caballo diabético. Fuman hierba, hablan sobre fumar hierba. Cuando se fuman un porro de su "Billy Bong Thornton" ven chocolatinas y refrescos gigantes y su conversación se limita a cuál es la mejor forma de mantener a raya su consumo de tentempiés. Dave Chappelle ilumina esta delirante aventura en NYC, pero no tarda en ser eclipsado por dos legendarios fumetas, Willie Nelson y Snoop Dogg, en tan solo unos segundos de aparición en la pantalla. Ninguna sorpresa, desde luego.

El gran Lebowski
"¿Te importa si me hago un peta?". No es extraño que El Nota se convirtiera en el icono definitivo de los fumetas. Este holgazán obsesionado con los bolos, con sus pantuflas y su bata, está tan relajado que no sabe si es lunes o domingo. Todo lo que le importa es su torneo de bolos. Y quizá también sus Rusos Blancos. Interpretando a ese adorable zángano, dirige a la perfección el timón de la anárquica historia de los hermanos Coen, que arranca en el momento en que alguien mea sobre su alfombra. Los personajes ―un veterano del Vietnam de gatillo fácil, una pintora feminista, un magnate del porno, una banda de versiones de Kraftwerk― parecen salidos de una película de Fellini. Añade un par de impresionantes secuencias oníricas con Saddam Hussein en una bolera, alfombras voladoras y números de baile al estilo de Busby Berkeley y no te resultará difícil ver por qué esta película se convirtió en la favorita de los fumetas.

The Stoned Age
El póster de la película The Stoned Age incluye la absurda frase: "Mejor que Movida del 76". Quienquiera que escribiera eso evidentemente se había metido algo más fuerte que la hierba. No es mejor que la película de Linklater, pero entiendo la comparación. Ambas películas están ambientadas en los 70, ambas siguen a tíos tirados de pelo largo mientras atraviesan las calles de noche escuchando a Black Sabbath, desesperados por liarse con alguna "churri" y ponerse pedo. Eso es básicamente todo lo que sucede en The Stoned Age, cuyos protagonistas conducen por las zonas residenciales de Los Ángeles en un coche de mierda con un globo ocular gigante pintado en un lateral, discutiendo sobre si Blue Öyster Cult es música "para maricas" o no. Es la definición que tendría un adolescente emporrado del Sueño Americano, lo que significa que tiene muchas cosas que te harán poner los ojos en blanco. Cabe destacar la extraña parodia de 2001, en la que un adolescente pelirrojo chupa de un biberón. Es hilarante, sí, pero no es Movida del 76.

El diablo metió la mano
En El diablo metió la mano, cuyo protagonista fumador de petas lleva pantuflas rosas y se rasca las pelotas como El Nota, encontrarás los recursos narrativos habituales acerca de los colocados. El sueño de su vida, dice, es "estar tirado y ver la tele mientras alguna tía que esté buena me da de comer". Pero de pronto hay un giro. También es una película de terror para adolescentes inundada de sangre que se convierte en una pesadilla muy jodida o, más exactamente, en el viaje más oscuro que hayas tenido jamás. La película trata sobre un fumeta de barrio residencial, Anton (Devon Sawa, del vídeo de la canción Stan de Eminem), cuya mano derecha inexplicablemente es poseída por un gran afán de asesinar. ¿Quizá fue por la hierba? La mano se las arregla para matar a sus dos mejores amigos y después trata de matar a la chica que le gusta a Anton (Jessica Alba, la vecina de al lado). Después, hacia el final de la película, durante una fiesta de Halloween en el instituto, la mano arranca el cuero cabelludo del cantante de The Offspring en mitad de una canción. Sí, quizá sea una película que no querrás ver mientras estés pedo.

PCU
El póster promocional de la comedia estudiantil PCU lo dice todo: un graduado, con todo el traje de la graduación, lleva una caja de pizza a modo de sombrero que contiene una lata de cerveza aplastada, una colilla y una porción de pizza. En esto consiste realmente la universidad. En la película, un niño pijo a punto de ingresar en el primer año visita la Universidad de Port Chester para conocer cómo es la vida en una universidad de una ciudad pequeña. Lo que encuentra son fumetas, skaters y facciones extrañas como las "Womynistas" (un grupo feminista radical que se queja del nuevo vídeo de Madonna y que quiere cancelar la "fiesta del pene" en el campus) y "El Pozo" (una destartalada fraternidad llena de tíos tirados). El pijo recorre el caos y descubre la verdad sobre la educación superior: que es una gigantesca fiesta de tres años de duración. Cosa que, por supuesto, tú ya sabías. ¿Lo mejor de la película? Un joven Jon Favreau con rastas que comete la cagada definitiva cuando asiste a un garito llevando la camiseta de la banda que está tocando. Su colega le dice lo que todos estamos pensando: "No seas ese tipo de tío".

@OliverLunn

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Texto Oliver Lunn