las 7 películas lgbt más esperadas de 2016

New Queer Visions se presentó dentro del Festival de Cortos de Londres y ofreció el punto de vista cinematográfico sobre las vidas queer de todo el mundo, desde los EE.UU. hasta el Reino Unido y desde Indonesia hasta México.

por Edward Siddons
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22 Enero 2016, 11:00am

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Los últimos 12 meses marcaron un hito en el cine queer, con una gran cantidad de lanzamientos indies de bajo presupuesto y un puñado de éxitos de taquilla. Y también hubo algunas películas excepcionales: Tangerine, en especial, merece cada premio recibido por su retrato íntimo, escandalosamente divertido y emotivo de una forma inesperada que nos descubre la amistad entre dos mujeres transexuales negras que se mueven por las calles de Los Ángeles. 

Otras películas con presupuestos mucho mayores y con el respaldo de la industria no fueron tan excepcionales. De hecho, algunas fueron claramente una basura. Stonewall fue el fracaso del año, pero tal vez es eso lo que te mereces cuando conviertes unos disturbios que transformaron radicalmente la historia LGBT en la historia de un joven gay blanco y apuesto que decide dejar de "comportarse como un heterosexual" el tiempo suficiente para lanzar un ladrillo en señal de rebeldía.

El éxito de Tangerine y el sonado fracaso de Stonewall fueron acontecimientos inesperados, pero esa es la regla de juego en el cine queer. Cuando el género y la sexualidad se desestabilizan, cualquier versión de una historia de amor es posible: incluso la clásica "chico-conoce-chica" adquiere nuevos terrenos llenos de posibilidades para mandar a la mierda el género. 

El festival New Queer Visions, comisariado por Simon Savory, nos ofreció una selección de las mejores novedades de cine queer de todo el mundo y defendió las películas LGBT en el London Short Film Festival. Desde los EE.UU. hasta el Reino Unido y desde Indonesia hasta México, las películas presentadas ofrecen visiones fugaces de las culturas e historias que van mucho más allá de algunas películas convencionales sobre dos gays blancos y monos que se ponen cachondos en un bar de mala muerte en Soho.

Blood & Water
Blood & Water, dirigida por Emily Iason, y Stevie, dirigida por Chloe Jury Fogel, ofrecen lo que el cine LGBT evita con demasiada frecuencia: los retratos sinceros de atracción, coqueteo y sexo lésbico. Blood & Water ofreció la escena de sexo lésbico más caliente de la noche, y nos cuenta cómo una estudiante británica intenta seducir a su profesora estadounidense, con la subsiguiente culpa, arrepentimiento y final traumático de sus perspectivas románticas.

Stevie
Stevie, por su parte, sigue a la marimacho de Michigan del mismo nombre en su primera cita con un chico. Pero las cosas salen peor de lo esperado, ya que -atención, spoiler- ella en realidad es gay. La cinta es conmovedora y muy divertida (en serio, casi la mitad de la sala estaba muerta de risa), y el papel protagonista cuenta con una interpretación excepcional. Piensa en Juno, si Ellen Page no hubiera tenido que esconder su homosexualidad.

The Fox Exploits The Tiger's Might
En otras ocasiones, la cosa se puso más experimental. The Fox Exploits The Tiger's Might, dirigida por Lucky Kuswandi, se rodó en Indonesia y ofrece una de las exploraciones más sutiles del deseo y del poder, principalmente explorados a través de adolescentes masturbándose, lo que también es un bonus. Es descaradamente artística e inteligente, y ofrece una visión de vital importancia de la adolescencia del sudeste asiático, que evita orientalizarse a favor de una enigmática, aunque sincera, sumersión en la vida asiática de la clase obrera, la estratificación social y el punto donde la amistad entre personas del mismo sexo se encuentra con el deseo entre personas del mismo sexo.

Lost In The World
Lo experimental también se abrió camino en Sudáfrica, en la mejor película de la noche, Lost In The World, dirigida por Xolelwa 'Ollie' Nhlabatsi, una desgarradora tragedia de venganza del siglo XXI donde no falta la pérdida, trauma, consumo de drogas y crisis psicológica. La película de Nhlabatsi va avanzando a través de fragmentos de narrativa que nunca llegan a conectar o encontrar una coherencia cómoda. Es una obra cinematográfica agresiva que se niega a renunciar a su crudeza.

Brockington
Las únicas obra que pudieron competir con la anterior con un mismo nivel de poder emocional fue Brockington, el documental sobre la vida de un chico transexual llena de abusos, marginación, amor y tragedia, y, aunque menos trágica, Closets, dirigida por Lloyd Eyre-Morgan. Solo diré que no hay que perderse Brockington. El final es un oportuno recordatorio de que parte de la comunidad LGBT sigue en crisis, que no somos libres y que la lucha está lejos de su fin. Y con eso basta.

Mirrors
Más adelante pasamos al terreno británico y la cosa se puso para morirse de la risa. Los cineastas británicos todavía parecen sentirse extrañamente atraídos por cierto realismo británico de los 60 salpicado de un humor excepcionalmente irónico; lo que no tiene por qué ser algo necesariamente malo, pero no deja de ser curioso. Mirrors, dirigida por Neil Ely, explora la homosocialidad en los baños de una rave de Manchester, con dos chicos poniéndose a tono y lanzándose preguntas incómodas como "¿Eres gay?", pregunta uno, "Soy del gremio", responde el otro, que, como cualquier chico gay te dirá, sin duda no significa que no esté dispuestos a explorar.

Oh-Be-Joyful
Por último, Oh-Be-Joyful, dirigida por Susan Jacobson, es una comedia con una ejecución excepcional, como dijo un comentarista es "descaradamente galesa". Se merece cualquier elogio aunque sea solo por la frase: "Esto es Gales, no Kirguistán, ¡está lleno de lesbianas!". Otra escena memorable es cuando la abuela de la protagonista echa una furia golpea una caja de Cheerios y grita con marcado acento: "¡Os lo merecéis maricones!"

La escena de los cortos queer está en plena forma, y la brutal falta de representación de cine queer en festivales cinematográficos y galas de premios dice mucho sobre la marginación y su influencia continua sobre la cultura queer. Los británicos han sabido defenderse, y en cierta forma de cinismo cómico no hay quién les gane.

Las películas también adelantaron nuevas direcciones para el cine queer en el próximo año, 2016 parece que va a continuar con la transición de las historias de amor de hombres gays hacia el análisis más complejos de la no conformidad con el género y raza, y un interés cada vez mayor en la vida de la comunidad queer más allá del sexo. Parece que la solidaridad, el compañerismo y la amistad queer estarán presentes de manera prominente. En el cine queer británico también somos testigos de un alejamiento de la capital y una exploración del por qué el resto del Reino Unido no está en sintonía con el progreso queer que se ve en el sur. También veremos la tragicomedia de las vidas queer llevadas a un primer plano, vidas que a menudo son poco convencionales, a veces divertidas, a veces no tan diferentes de las de sus compañeros heterosexuales, pero que no dejan de ser perseguidas por los fantasmas de la homofobia estructural, la violencia contra los transexuales, el consumo de drogas y unas tasas de suicidio que no disminuyen.

Las películas queer se merecen un lugar de honor en cualquier canon cinematográfico y New Queer Visions de Londres está liderando este camino.

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Texto Edward Siddons

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