Alle Fotos: Ward Roberts.

la magia y la perfección de los espacios urbanos más decadentes

El artista Ward Roberts creció mudándose de ciudad en ciudad. Por ello, ahora explora las emociones y el lenguaje que se esconden tras el cemento y el cristal.

por Wendy Syfret
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08 Junio 2016, 7:55am

Alle Fotos: Ward Roberts.

Cuando Ward Roberts contesta al teléfono no puedes estar del todo seguro qué acento escucharás. Creció entre Hong Kong y Australia y ahora vive en Nueva York, así que su arte es producto de muchos lugares. Teniendo esto en cuenta, no nos sorprende que alguien que ha pasado su vida viajando por paisajes de cemento haya acabado enamorándose de él.

Sus fotos de espacios públicos vacíos reflejan un gran aprecio por los mensajes ocultos que esconden los edificios y el acero. Se fija en los patrones, el color y el encanto donde la mayoría de nosotros no vemos más que la expansión urbana.

Al ver tus fotos me doy cuenta de que tienes un don para encontrar estos espacios urbanos mágicos.
No sé si suena algo raro o repugnante, pero es algo que simplemente me llega desde las entrañas. Siento una extraña sensación cuando me encuentro en un espacio con el que me identifico. Soy capaz de conectar de tal modo que siento que tengo que fotografiarlo, tengo que documentar esa energía y traducirla. 

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Quizás tengas un sexto sentido que se despierta cuando estás cerca de ellos. Los espacios amplios y vacíos pueden interpretarse como algo tranquilo o solitario, ¿cómo los ves tu?
Supongo que cuando intento retratar estos espacios siento que parecen algo solitarios, pero no estoy seguro. Algunos lugares, incluso cuando están llenos de gente, parecen inquietantes, como una ciudad fantasma, incluso si se está jugando un partido de fútbol.

¿Por qué te sientes tan conectado a las ciudades?
Me encanta poder traducir lo que la ciudad significa para mí. Hace poco estuve en Hong Kong durante dos meses y me cambió completamente la perspectiva del lugar. Me di cuenta de cómo la gente conectaba con el espacio y por qué, por ejemplo, algunos de los edificios locales son tan coloridos. Me parece muy interesante que a medida que progreso en mi vida mi perspectiva vaya evolucionando. 

La arquitectura establece una especie de diálogo entre la gente a través de las generaciones.
Sí, completamente. Encuentro que en Hong Kong, Nueva York y en algunas ciudades europeas hay temas que se mueven entre las ciudades, mientras que en Melbourne me encuentro perdido porque no tiene esos temas. En Melbourne todo tiene su propia identidad, quiere sostenerse por sí misma. Tengo dificultades para conectar con la arquitectura de Melbourne porque casi tienes que coger algo pequeño, como un edificio o una pequeña parte de la ciudad y decir "vale, voy a conectar con esta parte de la ciudad".

Hemos hablado mucho de las zonas urbanas, pero al observar tus fotos también veo una conexión con la naturaleza de la ciudad. ¿Sientes ese tira y afloja entre las zonas naturales y las construidas?
Por supuesto. Creo que es muy interesante ver cómo las diferentes ciudades interpretan la naturaleza y la construcción hecha por el hombre. Nueva York tiene Central Park en el centro y árboles repartidos por las calles, pero si miramos fotos de zonas de Brooklyn, Bronx y Queens de hace 30 o 40 años no vemos ningún árbol, y transmiten un sentimiento de inseguridad.

A medida que se plantan árboles creo que la gente se siente más como en casa, como que forman parte de algo. Hong Kong parece como si fuera naturaleza en su 90 por ciento, lo que no te esperas cuando ves fotos de la ciudad. Creo que la gente siente cierta calma cuando se encuentra cerca de la naturaleza. 

En Hong Kong o  Australia la naturaleza también parece algo accidental, mientras que en Nueva York es algo planeado y ordenado.
Cualquier forma de orden meticuloso, ya sea natural o urbano, no parece adecuado. Siempre me gusta decir que la perfección es el enemigo de la grandeza. En cuanto algo es perfecto o meticuloso los humanos se dejan de identificar con ello porque nosotros siempre cometemos errores. Tanto en nuestras relaciones como en el trabajo, parte de lo que significa estar vivo es que cometemos errores constantemente. Cuando algo está muy bien mantenido deja de sentirse como algo humano, no sentimos ninguna conexión con ello.

Eso nos hace volver a la inquietud de la que hablábamos, los espacios perfectos nos transmiten cierta intranquilidad.
Completamente. 

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Texto Wendy Syfret
Fotografía Ward Roberts 

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