puede que no conozcas a esta artista, pero seguro que has compartido sus fotos en instagram

La lujosa y cinematográfica fotografía de esta Sarah Bahbah ya le ha granjeado legiones de fans en todo internet.

por Roisin Lanigan; traducido por Eva Cañada
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01 Marzo 2018, 8:55am

¿Sabes esas fotografías sobresaturadas de mujeres que ves ―o quizá compartes o guardas, pero con las que definitivamente te sientes identificada― en tu feed de Instagram, esas que parecen como sacadas de una película que no puedes recordar o de un meme que te has perdido? Pues en realidad son pequeñas obras de arte creadas por Sarah Bahbah.

Esta artista palestina, que creció en Australia pero actualmente vive en Los Ángeles, obtuvo su primer éxito con la serie Sex and Takeout, allá por 2014. Desde entonces se ha convertido en una sensación viral, famosa por su lujosa y cinematográfica fotografía que tan bien se ajusta a Instagram. “Básicamente creaba memes en formato publicitario", afirma. "Aunque mi intención no era crear arte para Instagram, la directora creativa de redes sociales que hay en mí encontraba y sigue encontrando inconscientemente la forma de salir a la luz, todas y cada una de las veces”.

[De camino a Nueva York. Este es ya mi estado de ánimo sabiendo el frío que hace allí.]

Estas imágenes similares a fotogramas con las que es tan fácil sentirse identificada no surgen de la nada. Sarah compara el proceso de crearlas con el de crear una película o una obra de teatro reales. “Primero de todo soy escritora, lo de artista visual viene después", dice a i-D, citando como influencias cinematográficas las películas No es país para viejos y El Gran Lebowski. “El diálogo se escribe a lo largo de un período de meses, normalmente después de que haya interiorizado intensas conversaciones con personas en su día importantes, o conversaciones que jamás he tenido con ellas pero que me gustaría haber tenido. Recreo esas conversaciones en mi mente y los diálogos no verbalizados en esas conversaciones reales es lo que acaba formando parte de mi arte”.

Aunque muchos artistas recelan de la forma en que Instagram y las redes sociales están cambiando el mundo del arte, Sarah se sitúa a sí misma exactamente en medio de ellas. Incluso cuando van en su contra. “Imagínate intentar convencer al típico marchante de arte, que trabaja con figuras de la altura de Basquiat, Hockney, Warhol y Opie, de que invierta en una artista que conceptualiza su obra de tal modo que está accesible y puede ser compartida por todo el mundo", explica acerca de la exclusividad en el mundo del arte. "Es factible, pero es como cambiar toda la instalación de una casa para que tenga Alexa en lugar de interruptores”.

Puede que sea muy moderno, pero compartir tu obra principalmente en Instagram también tiene desventajas. La bio de la artista dice: "Probablemente habrás visto mi arte en las cuentas de otras personas", y el plagio sigue siendo un problema enorme para los artistas en Instagram. "Ha sido agotador ver mis propias obras y las obras de otros artistas hacerse virales sin que figuren en los créditos, o que te utilicen en anuncios para miles de marcas de todo el mundo desde hace ya varios años".

Instagram está sin duda dando pasos hacia el cambio de la cultura del plagio en la app: sus Términos de Uso y sus Directrices Comunitarias determinan que los usuarios solo pueden publicar contenido en Instagram si no viola los derechos de propiedad intelectual de un tercero y que solo puedes publicar contenido que pertenezca a otra persona con permiso u otra excepción del copyright. En otras palabras (no pertenecientes a la jerga legal), compartir sin etiquetar no está bien visto en estos días.

[Soy tu reina de la belleza. Tú eres solo mi polla.]

Si el arte de Sarah funciona a la perfección en las redes sociales es porque representa una versión del mundo mucho más pulida, más cuidada y más dramática que la de nuestros mundanos feeds. Sus series hasta la fecha, incluyendo Sex and Takeout, This Is Not For You y I Love You, Me Neither, son el punto central perfecto entre la sensación de verse identificado y la aspiración, la vulnerabilidad emocional y la fortaleza (piensa en ti con una pizza después de una ruptura, pero en una versión tuya que lleva un pijama de seda, está bañada por el sol y se muestra bellamente triste).

“Mi principal prioridad es ser fiel a mis emociones", afirma Sarah. "Porque ser fiel a mis emociones inspira a otras personas a hacer lo mismo. Mi arte es mi forma de expresar las emociones que reprimo a diario. Cuando puedo expresarme, empiezo a sanarme”.

[ ― ¿Puedo sentarme aquí?

― No, lo siento. Estoy enamorado.]

Pero que todo el conjunto de tu obra esté disponible tan fácilmente tiene sus desventajas, además de sus ventajas. Es imposible ignorar, por ejemplo, al revisar el Instagram de Sarah, que la abrumadora mayoría de sus modelos no son en absoluto diversas. Ya ha hablado con anterioridad acerca de su tendencia a elegir para sus fotografías un mar de mujeres blancas, delgadas y bellas (y ocasionalmente a algún hombre blanco atractivo). La lucha contra el multiculturalismo es algo que vincula a su propia educación, habiendo crecido en el seno de una familia de Oriente Medio en Australia, pero también es algo que desea cambiar.

“A nivel personal, mi arte es un reflejo de mi crecimiento", explica. “Toda la vida he experimentado una resistencia social a ser identificada como mujer de color, como palestina, debido a un trauma reprimido. Inconscientemente me resistía a mi auténtica identidad porque me acarreaba dolor y sufrimiento. No fue hasta finales de 2016 cuando me dediqué de lleno a desenterrar recuerdos reprimidos, reviviendo este trauma antes de avanzar hasta la aceptación y la sanación, una sanación que sigo ejerciendo de forma activa”.

[Inténtalo más o me importará menos.]

Según Sarah, sus experiencias de trauma y sanación van a formar una parte muy significativa de su obra. "Estas historias todavía están por llegar y, cuando lo hagan, las mujeres de color ―especialmente mujeres de Oriente Medio― serán quienes las representen”.

“Todavía tengo historias que contar. Llegarán cuando esté preparada y espero que evoquen mi propio empoderamiento y mi vulnerabilidad".

Este artículo se publicó originalmente en i-D UK.