la importancia de tomarse un año sabático

Si todavía no sabes cuál es tu lugar en el mundo, no te preocupes. ¿Has pensado en tomarte un tiempo para desconectar?

|
mar. 24 2015, 11:25am

"Life begins in the end of your comfort zone". Esta frase, que habrás visto en alguna camiseta del Primark, es la clave de la crisis post adolescente. Acabas el instituto -ese edificio gris en el que has fingido ser guay durante años- con 18 primaveras y lleno de acné, y de repente tienes que tomar una de las decisiones que condicionará el resto de tu vida. Teniendo en cuenta que eres un ser imberbe e incapaz de decidir qué ropa ponerte el sábado, ¿de verdad es prudente que tengas que elegir a qué vas a dedicar el resto de tus días? Seamos sinceros: es una etapa difícil en la que vistes camisetas de Miley Cyrus y todavía no tienes clara tu sexualidad. ¿Por qué no te tomas un año sabático?

Ojalá me hubieran dado a mí ese consejo cuando acabé el instituto. Por aquel entonces lo único que tenía claro es que me gustaba escuchar a la gente y a veces veía el programa de Punset, así que empecé a estudiar Psicología. Después de un año analizando el comportamiento de ratones de laboratorio drogadictos y gastando el dinero de mis padres en Bacardi limón, decidí dejarlo. Fue entonces cuando pensé que 

La mayoría de los países europeos tienen por costumbre mandar a sus jóvenes a vivir un tiempo al extranjero para aprender un nuevo idioma y abrir su mente. En España, la mayoría de la gente se aprovecha (y a veces abusa) del calor del hogar paterno hasta los 30 mientras repiten con una sonrisa: "Sorry, I´m not speak english". Está claro que vivimos en el país de las tapas y de los afters hasta el amanecer y que salir de casa da un poco de pereza, pero lo de buscarse la vida tiene su gracia y, sobre todo, su recompensa. ¿Por qué? 

1.- Conoces nuevos estilos de vida. Has vivido en una burbuja durante más de una década, así que cuando descubres otro lugar te toca poner los pies en la tierra y acostumbrarte a cosas que en tu otra vida habrías odiado. En esta nueva etapa descubrirás lo mucho que te queda por aprender y, sobre todo, que ya llegas tarde para aprenderlas todas. Puede que ese grupo de frikis góticos de tu pueblo no sean tan raros como pensabas.

2.- Te vuelves más independiente y empático. Estás solo ante el peligro, tu madre ya no podrá mandarte tuppers para toda la semana. No te quedará más remedio que aprender a freírte un huevo y a descifrar todos los programas de la lavadora. El hecho de vivir con cinco personas más para poder pagar el alquiler te obligará a bajar la tapa del váter y a ir al trabajo sin ducharte más de una vez; pero gracias a esa experiencia también aprenderás a cocinar una pasta a la carbonara decente o a apreciar las cualidades nutritivas de las algas deshidratadas.

3.- Desafías tu inteligencia. Vienes de la escuela, un lugar donde constantemente te decían lo que tenías que hacer y donde, Red Bull mediante, memorizabas 50 preguntas para luego olvidarlas al cabo de un mes. En tu nueva vida las cosas son bien distintas, y tienes que aprenderlo todo por ti mismo: desde aprender un nuevo idioma hasta memorizar el mapa de la ciudad para poder regresar a tu piso compartido -pasando por ligar con gente que no sabes lo que dice-.

4.- Encontrarás el amor (o muchos amores). Hay muchas personas que no conciben un cambio de ciudad porque están atados a una relación. Ofrécete más oportunidades: el mundo es un lugar repleto de gente interesante esperando a ser seducida por tus encantos. Además, este cambio hará que te des cuenta de si realmente estás total in love; si no es el momento adecuado, puede que no sea la persona adecuada (y en caso de que lo sea, el sexo por Skype es toda una experiencia).

5.- Tu familia seguirá ahí. Echarás de menos su tortilla de patatas, pero tu madre te seguirá sermoneando estés dónde estés. En serio, no pasa nada, si yo he conseguido que mi abuela aprenda a usar Skype, tú también puedes con ello.

6.- Quizás no tengas otra oportunidad. A medida que envejecemos nos olvidamos de lo importante que es crecer espiritualmente. Anteponemos el llamado bienestar económico por encima de nuestros sueños. Luego vienen los matrimonios de tus amigas y los baby shower, y te acabas acomodando en el tipo de vida que te impone la sociedad. ¿Pero qué pasa si no es esa la vida que quieres vivir?

La juventud siempre se asocia a la exploración y la libertad. Para poder descubrir lo que realmente quieres de la vida, date permiso para probar, porque, ak fin y al cabo, el ensayo-error es la única forma de encontrarse a uno mismo. Vete a la India a meditar, hazte un tatuaje en el culo o tíñete el pelo de rosa fucsia: el único fallo está en no intentarlo. Llegará un día en el que encuentres algo con lo que te sientas conectado y de repente sentirás un gran alivio (avísanos cuando llegue el momento). En serio: al final, lo importarse es darse tiempo antes de escoger la elección correcta. 

Recomendados


Texto Raquel Zas
Fotografía Johnny Dufort
Estilismo Raphael Hirsch
The What Is Love Issue. no. 333. Fall 2014