lena dunham: la crisis de los 30 y otros problemas del primer mundo

“Cuando acabé la universidad tuve una serie de trabajos humillantes por los que nunca creía que pasaría”. Lena Dunham

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11 noviembre 2014, 1:20pm

¿Recuerdas ese agujero negro tras la universidad cuando te diste cuenta de que no eras quién creías ser y que llegar a ser ese alguien podría llevarte algunos años? Trabajos basura, prácticas "creativas", relaciones sentimentales de tres semanas, ligues de una noche, ciegos con tus amigos, riesgos, alegrías, decepciones, necesidad de buscar y definir tus ambiciones mientras trabajas en ellas y, resumiendo, una imperiosa necesidad de estar con gente que esté atravesando el mismo infierno que tú.

Todo lo que Lena Dunham toca -sus vídeos de Youtube, sus películas, su serie Girls, sus artículos en The New Yorker, su acuerdo de 3,5 millones de libras por la publicación de un libro, etc.- es una especie de exorcismo de esa época pseudo dramática y extrañamente inerte en tu vida en la que tus proyecciones personales se pierden en una realidad a la que no le interesan tus sueños.

Ahora se les llama problemas del primer mundo. O crisis de los 30. Angustia pretenciosa, trivial y casi arrogante. Una parábola de una chica egocéntrica de familia privilegiada y que probablemente sólo presencia verdaderos problemas una vez abandona su barrio de niña bien, pero aún así ni siquiera es capaz de percibirlos. A Dunham todas estas acusaciones le resbalan, por la simple razón de que este egocentrismo -o, como dijo Simon Hattenstone, esta "matrioska autoreferencial-, es tan obvio como transparente.

Dunham es brutalmente honesta. Mucha gente en el show business está encantada de conocerse y de hablar de las bondades de su generación, pero ése no es su caso. No conozco a muchas personas que se sientan cómodas hablando sobre problemas y traumas sin ponerse nerviosos. Lena no sólo habla de sus preocupaciones, sino que lo hace constantemente y en voz alta; lo hace usando su cuerpo imperfecto, sus deseos masoquistas y su necesidad casi impulsiva de hablar, como si así estuviera desarrollando una forma desprejuiciada de performance.

La mayoría de las personas se considera como clase media, aunque deteste admitirlo. Una gran cantidad de gente que trabaja en el mundo del arte y en medios de comunicación de las grandes ciudades proceden de este entorno socio-económico, y luego está Dunham, que pertenece a una clase más acomodada de la sociedad. Está claro que no todo el mundo es así, pero a Lena no le preocupa demasiado que se respire un cierto aire de exclusividad en su obra. Las cuatro protagonistas de 'Girls' pertenecen a entornos privilegiados; está claro que no tienen mucho dinero y que en el terreno personal atraviesan arenas movedizas, pero detrás de todo ello hay una familia pudiente o unos bienes materiales que las respaldan. Puede que no quieran, pero saben que siempre podrán contar con sus padres. Con todo, también tienen problemas, como el resto de la humanidad. La primera y encantadora película de Dunham, Tiny Furniture, convenció a la HBO para financiar el capítulo piloto de 'Girls'. En la película, su madre hace de su madre, y su hermana pequeña hace de su hermana pequeña. La mayor parte del metraje se desarrolla en un magnífico y espacioso loft de Manhattan que, según Robert Ebert, pertenece a Dunham. "A Lena Dunham nunca le ha faltado de nada", escribió en su review, manifestando que conocía el presupuesto de la película. Para ser una película tan encantadora hecha en tan poco tiempo, Tiny Furniture hubiera sido algo demasiado caro de producir para una chica de 23 años.

Pero, ¿se esconde Lena Dunham de todo esto? No; al contrario: subraya este hecho en la película a través del personaje de Alex Karpovsky, un comediante sin un duro que flirtea con ella y que está dispuesto a hacer de novio para poder aprovecharse de ella y quedarse en su casa gratis durante algunos días. Personalmente, creo que todos sus problemas y miedos al fracaso son relativos, y la verdad es que preferiría tenerlos a vivir debajo de un puente. Porque la realidad es que, más tarde o más temprano, todo el mundo lo pasa mal.

Con todo, me preocupa que Lena haya llegado al clímax de su éxito; que la calidad de Girls comience a mermar y pierda su esencia, y que Tiny Furniture sea recordado como lo primero y lo mejor que hizo. Es muy fácil dejarse seducir por las críticas: que si Lena es demasiado trivial y egocéntrica, que si es sólo otra Carrie Bradshaw sin Louboutins…

Pero al mismo tiempo creo que es capaz de crear unos diálogos excepcionales, como cuando en el primer episodio de la tercera temporada Adam habla de una chica que le dejó cuando tenía 22 años: "De repente, después de haber estado jodido durante meses, me di cuenta de algo: ni yo la conocía a ella ni ella a mí. Que me hubiera corrido con ella, hubiera probado su saliva y conociera su segundo apellido y los grupos que le gustaban no significaba que nos conociéramos bien. En realidad todo el mundo puede tener lo que tuvimos. Conocer a alguien es algo más. Es algo completamente diferente, y cuando te pasa no lo echas de menos, porque simplemente es parte de ti".

Y en ese momento, Lena Dunham hizo que un chico de orígenes humildes como yo pensar en que ojalá la hubiera tenido cerca entonces, y en que qué suerte tenerla conmigo ahora.

@TomSeymour

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Texto Tom Seymour
Fotografía Todd Cole
Estilismo Jessica Paster