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¿El feminismo es cosa de celebrities?

A raíz del debate generado en el London Short Film Festival, Jemma Desai nos habla sobre el futuro del feminismo y de la raza en el mundo del videoclip.

por Jemma Desai
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29 Enero 2015, 1:40pm

A finales de 2014, asistimos a un evento en el que un aclamado escritor entrevistaba a una mujer conocida por ser "la voz de su generación" delante de 2.000 personas. Tras una comprometedora pregunta por parte de uno de los asistentes, la anfitriona trató de defenderse de las acusaciones de "racista" difundidas por Internet. DUDA: "How can you be racist by exclusion?" ("¿Cómo se puede ser racista por omisión?"), remarcó. Tanto la falta de indignación por parte del público -y el posterior silencio en Twitter- como la incompetencia de la entrevistada para entender la complejidad y la riqueza del feminismo contemporáneo fue de lo más decepcionante.

A pesar de formar parte de la organización del London Short Film Festival, creamos nuestro propio evento para tratar de difundir la frustración generada a partir de aquella entrevista. El evento se centraba en la forma en la que la mujer es representada en los videoclips, pero queríamos ir más allá del habitual debate sobre la objetivación del cuerpo femenino y discutir sobre diferencias más complejas. Queríamos indagar en el atractivo físico, en el poder de la imagen de una mujer feminista y en todas las connotaciones de género, raza y clase social que conlleva.

En los últimos dos años, algunas de las voces con más repercusión de la industria musical han hecho firmes declaraciones acerca del feminismo y de su relación con él. Lily Allen asegura que "las zorras lo tienen difícil" [it's hard out here for a bitch] y con su videoclip trató de acabar con Robin Thicke y su misógina banda. Pero también recibió un aluvión de críticas que acusaban a Allen de promulgar un feminismo excluyente y pasado de moda -argumentando que en el vídeo se dignifica el cuerpo de Lily pero se degrada el de las bailarinas negras-.

En Estados Unidos, Beyoncé añadió las palabras de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie para abrir la actuación de "Flawless" en los VMAs del año pasado. Una actuación con la palabra Feminist en luces de neón mientras Beyoncé y sus bailarinas se contoneaban en una barra de strip-tease al grito de "bow down bitches" [que en slang anglosajón significa "respeto, zorras"]. En cualquier caso, lo que está claro por la ola de tweets y comentarios en las redes es que el concepto de "feminismo" que divulgan es algo confuso.

En la charla se trataron dudas como la de "por qué la industria del espectáculo está generando a las nuevas líderes feministas" a lo que el público respondió que todo recae en el capitalismo, en la cosificación y en la apropiación cultural de dicha ideología. A pesar de la certeza de sus palabras, es innegable que la imagen de los famosos es difícil de ignorar y que también forma parte de nuestra manera de ser. El morbo que desprenden ese tipo de imágenes las dotan de un poder desmesurado. Sin embargo, parece las mujeres con más poder en los medios de comunicación tienen un discurso feminista bastante pobre. Por tanto, oímos hablar de una idea que está bien pero en boca de la gente inapropiada.

Hay una gran cantidad de artistas en la sombra cuyo trabajo explora los entresijos y las complicaciones de ser una mujer de color en la industria de la música. Ellas son el antídoto que neutraliza todos esos malentendidos que la cultura mainstream divulga en torno al poder de la mujer.

El evento se acabó llamando Is it peculiar that she twerk in the mirror?: un extracto de Q.U.E.E.N, una canción de Janelle Monáe. En ella, Janelle reivindica a la imagen de las mujeres de color en el mundo y trata sobre las contradicciones que la gente hace cuando habla de -un malentendido- feminismo. La música y el estilo de Monáe supone un desafío a la categorización de las mujeres en el mundo.

En los últimos meses, la británica FKA Twigs se ha convertido en la nueva sensación musical: su estética etérea, voz particular y estilo afro-futurista son una mezcla ambigua y rompedora que sirve de ejemplo para toda una generación de mujeres jóvenes que quieren experimentar con su cuerpo y cuestionarse temas como la identidad y la imagen. Y -como mujer de color- Twigs lo hace constantemente para enfrentarse ante todo tipo de situaciones y contratiempos del día a día. En cambio, la necesidad de la prensa sensacionalista de catalogar todo tiende a juzgar a nuestras celebridades según el tono de piel. Es decir, cuando se habla de "R&B alternativo" lo que realmente significa es "cantante negra y rara" y de esta forma lo que consiguen es reducir la personalidad de una artista extraordinaria a una simple etiqueta.

En una reciente entrevista para una emisora de radio neoyorquina, Azealia Banks habló claro sobre algunas de las dudas a las que las mujeres negras se enfrentan a lo largo de su vida. Hizo hincapié en la apropiación cultural que ejerce la industria de la música sobre ellas como -en su caso- la imagen de chica dura y ruda que la llevó a derrumbarse. Azealia también habló de que la falta de reconocimiento de su trabajo no era únicamente por ser diferente, sino porque se sentía diferente en relación a un sistema en el que es complicado encajar si no haces lo mismo que el resto. Esta confrontación entre la realidad y el rechazo es algo a lo que la lucha feminista le debería prestar atención y tratar de solucionar este 2015.

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Texto Jemma Desai
Imagen de Hide por FKA Twigs

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