Todas las fotografías cortesía de Petra Collins/Rizzoli

petra collins habla sobre el poder y el dolor de pasar a la edad adulta

La nueva obra de la fotógrafa es un álbum de recuerdos de la emoción humana.

por Rory Satran; traducido por Eva Cañada
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14 Diciembre 2017, 4:44pm

Todas las fotografías cortesía de Petra Collins/Rizzoli

Este artículo fue publicado originalmente en i-D UK.

Nos encontramos en Dimes y Petra Collins está devorando un bagel. A pesar de estar en noviembre, hace un frío terrible afuera y las dos llevamos abrigos acolchados. Sobre la mesa que nos separa está Coming of Age, su nuevo libro con Rizzoli, que recorre su propio paso a la edad adulta como fotógrafa aunque también hace referencia a este tema en términos más generales. Está destinado a convertirse en un clásico, como algo que podría haber publicado Francesca Woodman si hubiera tenido una buena medicación y una buena conexión a internet.

“Este libro es extremadamente personal, pero espero que cuando la gente lo mire pueda verse reflejada también en él”, escribe Petra en la introducción. Es una escritora brillante y directa, a pesar de la dislexia que le dificultó su paso por el colegio. Toda su intención en poder comunicarse con los cientos de miles de personas ―muchas de ellas chicas jóvenes― que la siguen.

Las primeras fotografías del libro fueron tomadas cuando Petra tenía solo 15 años y se estaba recuperando de la operación de rodilla que terminó con su sueño de ser bailarina de ballet. “Para mí aquello fue totalmente devastador porque yo era mi cuerpo y que me quitaran eso fue una experiencia terrible, pero gracias a ello acabé con una cámara entre las manos", explica. Ojeando las primeras fotos que hizo, Petra dice: "En realidad echo de menos esta oscuridad. La luz era más transitoria". Ahora es conocida por una paleta de colores vibrantemente saturados.

Durante su adolescencia, su principal interés era el cine, pero la fotografía "era lo más fácil siendo tan joven". Las películas que le obsesionaban entonces y las que le obsesionan ahora se hacen patentes en cada imagen que captura, en momentos que son a la vez dolorosos y bellos. Siempre le han gustado las películas de terror ambientadas en zonas residenciales, "que son un lugar seguro, pero en realidad no lo son”, lo que dice mucho de su visión del mundo. El film checo de la nueva ola titulado Las margaritas es otra de sus influencias. Si has estado mirando las fotografías de Petra de forma literal, es que no las has observado con suficiente detenimiento.

Petra siempre se ha mostrado recelosa de lo superficial. Era bailarina y aquello terminó. Creció en una bonita casa de una zona residencial y entonces su familia la perdió cuando atravesaba una época difícil. Pero incluso cuando todavía vivía en el idilio residencial de Toronto, ya era capaz de observar el sufrimiento que conlleva la perfección. “Vivíamos en una calle sin salida y yo no podía ir caminando sola a ningún sitio, de modo que era un lugar de aislamiento y de cero libertad", recuerda. En aquella burbuja, hacía fotografías de sus amigas y de su hermana, fervientes imágenes de niñas enclaustradas en dormitorios, jardines traseros y vestíbulos de colegio.

“Siempre quise hacer cosas que fueran bellas de observar, pero quizá también un poco violentas, o aterradoras, o difíciles de digerir”, afirma. Eso explica fotografías como la de una animadora bañándose en una sustancia roja que podría ser sangre, la de un primer plano de una camiseta mojada que implica la mirada masculina, o una serie de zooms extremos sobre chicas sufriendo angustia mental.

Un aspecto muy propio y recurrente de las fotos de Petra es la cercanía de sus planos, tan cercanos como la longitud del brazo cuando te haces un selfie. No siente ninguna distancia con respecto a sus modelos, me dice: “La fotografía es algo profundamente íntimo y personal para mí". Cuando hizo una de aquellas primeras fotos, de un grupo de chicas charlando en una cama, sintió de inmediato cómo la cercanía con sus modelos podía ser inmensamente poderosa. “La conversación era muy oscura, sobre los chicos y sus cuerpos, y yo lo tuve en cuenta en ese momento, pero cuando recogí las fotos reveladas no eran en absoluto como yo esperaba”, recuerda. "Ahí es cuando me di cuenta de lo poderosa que podía ser tras la cámara y lo poderosa que la cámara podía ser para mí".

Ese grado de profunda empatía puede resultar agotador. "Después de fotografiar me gusta quedarme a solas y permanecer en silencio absoluto, porque es algo que me encanta y que sale directamente de mis tripas", afirma, señalando su estómago con un gesto propio de la bailarina que fue. Cuando le menciono que suena como ser una terapeuta ella está de acuerdo: "Supongo que es o ir a terapia o ser terapeuta, pero es como si mi cuerpo y mi mente solo quisieran dormir”.

Ha estado explorando la profundidad de las emociones recientemente con Selena Gomez, otra artista familiarizada con lo que el mundo espera de las mujeres jóvenes con talento. Existe una auténtica alianza entre ellas y las dos mujeres han estado leyendo sobre teoría cinematográfica con la idea de hacer una película juntas.

Para su vídeo musical del tema de Selena “Fetish”, Petra se inspiró en la escena del desmoronamiento espiritual de la película de 1981 La posesión. “La protagonista básicamente acaba perdiendo la cabeza, pero se trata de una experiencia de locura primigenia y en mí ejerció un efecto realmente poderoso cuando la vi", indica. “Creo que es una sensación muy poderosa ver a alguien que también se ve obligada luchar y tiene problemas. Necesitas esa tristeza y esa ira para ser feliz". Y nosotros necesitamos mujeres artistas que exploren ese tipo de dimensionamiento desde el interior.

El estilo del libro, que simula un libro de recuerdos, permite a Petra abrir su mundo al exterior. Hay cartas escritas a mano de chicas jóvenes, Polaroids escaneadas y, lo más revelador, fotos familiares. En una imagen, Petra y su hermana miran fijamente el interior de una casa de muñecas. En varias, Petra está dando la espalda a la cámara. Incluso cuando era niña mostraba esa tensión entre ser observada y ser quien observa.

Su arte gira en torno a la cristalización de ese poder de observación. Pero la gente también está interesada en Petra como modelo. Ha aparecido en anuncios de perfume para Gucci y en portadas de revistas. También se unió a uno de los legendarios viajes por carretera de Ryan McGinley, donde parece haber recuperado parte de la confianza que el ballet y la adolescencia le arrebataron.

“Ese fue uno de los viajes más importantes de mi vida, porque anímicamente me encontraba fatal y además tengo una dismorfia corporal bastante grave”, dice ahora. “No hay nada de sexual en estas fotos, solo somos parte de la naturaleza haciendo las cosas más locas. Aquello fue muy empoderador para mí, porque nunca había sido fotografiada u observada de ese modo".

Entonces, ¿está Petra todavía pasando a la edad adulta? "Sí, al cien por cien", afirma. "Sigo aprendiendo a procesar el daño que he infligido a mi cuerpo y el que le han infligido los demás. Estoy cambiando y aprendiendo todos los días, pero no tengo la sensación de que haya acabado, todavía me queda mucho trabajo por hacer".