Fotograma de Yo, Cristina F.

qué ver ahora que te has enganchado a 'euphoria'

Si la serie de Zendaya te ha volado la cabeza, aquí tienes diez píldoras para calmar la ansiedad que te está produciendo la espera de su segunda temporada.

por Rubén Linde
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28 Agosto 2019, 9:06am

Fotograma de Yo, Cristina F.

"Pero, ¿hay algún asesinato?", me preguntaba un amigo recientemente, a lo que yo respondí: "Cariño, ¿te parece poco asesinato la vida misma?". Y es que la pregunta del verano ha sido la pregunta del millón: ¿Por qué Euphoria no es otra serie más de adolescentes y por qué debo verla? Vaya, ya son dos.

Los protagonistas de la serie de HBO tienen razones de sobra para vivir con apatía; viven en un mundo apocalíptico en el que el presidente de su país, exestrella de un ‘reality show’, es una parodia de sí mismo; la vida digital y la real son prácticamente la misma y los medios de comunicación convencionales han dejado de contar la verdad en favor de lo políticamente correcto. La generación Z tiene derecho a sentir la desgana.

En Euphoria, que es como una visión futurista con looks de belleza entre la ciencia ficción y un ‘club kid’ del Nueva York de los noventa, los problemas de Rue y compañía no distan mucho de los de los adultos que todavía no han dejado esa etapa de la vida atrás: rebeldía, inconformismo y curiosidad. Los prejuicios sobre las series ‘teen’ siempre están ahí, pero el viaje de Sam Levinson, cabeza pensante de todo el embrollo, va más allá. Un viaje que pasa de aspiraciones y modelos de conducta lejanos. Los personajes aquí se pueden tocar; son reales.

Así que no, resulta que no hay ningún asesinato en Euphoria; el único crimen es haber vivido en 2019. Puede que Drake no ponga la pasta —como lo hace en ésta— ni decida la música en ninguna de las siguientes películas o series sobre adolescentes indomables, pero os aseguramos que el viaje merece tanto la pena como el de la serie de HBO.

Yo, Cristina F. (1981)
Drogas, prostitución y David Bowie son los ingredientes principales que configuran este drama alemán. Al fin y al cabo, ese Berlín dividido por un muro solo es una excusa. Un buen ejemplo de que toda generación tiene un hecho histórico diferente para razonar su rebeldía, siendo en realidad el ansia de libertad lo que las une a todas. Desde María Antonieta a un cohete espacial del año 2092, da igual. El drama de la adolescencia es atemporal y este se basa en las confesiones de la auténtica Cristina F., aparecidas en la revista alemana Stern. "We can be heroes", proclama Bowie como un optimista grito de supervivencia, pues aunque su crudeza resulte alarmante por momentos, su legado ha sobrevivido de tal forma que hasta Raf Simons le dedicaba su colección otoño/invierno '18.

Freaks and Geeks (1999)
Que la hija de Judd Apatow —productor ejecutivo de ‘Freaks and Geeks— sea una de las protagonistas de Euphoria es casualidad. Lo que no lo es precisamente es lo que cuenta. Un grupo de adolescentes ochenteros e inadaptados se enfrenta al mundo real. No hay móviles ni hay redes sociales; solo un choque brutal contra un muro donde lo único que cambia es el decorado. Es ya en el minuto dos del primer capítulo donde una frase amenazadora retumba: “Cuidado, Alan, es una drogadicta”. Segundos después, la mitiquísima intro irrumpe con el "Bad Reputation" de Joan Jett de las Runaways a toda pastilla. ¡Nada más que añadir! Ah sí, que puedes verla completa en Amazon Prime.

Zorras (1981)
Lo que no es en absoluto casualidad es que el espíritu de las Runaways sobrevuele este subgénero. Si en Freaks and Geeks es Joan Jett la que grita que le importa una mierda su mala reputación y que ahora una chica puede hacer lo que le dé la gana, es aquí donde su compañera de grupo Cherie Currie se pone al pie del cañón. En Zorras, cuatro amigas adolescentes conviven entre ellas a las afueras de Los Ángeles, dejando así atrás los dramas familiares. Solo se tienen las unas a las otras —¡y a Jodie Foster!—. Sororidad y feminismo a golpe de guitarra eléctrica. Y estamos en 1981.

Golpe al sueño americano (1987)
Clay vuelve a casa por Navidad después de su primer semestre en la universidad de New Hamsphire; su camello no responde el teléfono y su mejor amigo ocupa ahora su tiempo en el oficio más antiguo del mundo. Aunque el título esté fatalmente traducido desde ese Less than zero [menos que cero] tan pesimista, pero a la vez tan atractivo, Golpe al sueño americano habla de las adicciones como billete de ida para volar muy lejos de una realidad que ni entienden ni les entiende. Jóvenes aturdidos, un eslogan globalizado y un sentimiento que es como un menú de un McDonald’s: al alcance de cualquier bolsillo. Aquí, los protagonistas son posadolescentes ricos de California y la novela de culto en la que se basa es del siempre recomendadísimo Bret Easton Ellis.

Prozac Nation (2001)
Los adolescentes post-11S de Euphoria tienen una excusa creíble: el mundo se viene abajo. Desolación, angustia y depresión, entre otras cosas. Pero, ¿y los demás? ¿Qué excusa tienen? En Prozac Nation, basada en la autobiografía del mismo nombre de la periodista Elizabeth Wurtzel, vemos cómo Christina Ricci llega a Harvard a principios de los ochenta arrastrando una colección de dramas familiares por fascículos y una única forma de sobreponerse: atiborrándose de pastillas. Una depresión diagnosticada que aumenta escuchando a Lou Reed o The Pretenders. La melancolía como estado de vida.

Animals (2013)
Si no has leído el Agujero negro de Charles Burns, ya estás tardando. La atmósfera malsana, pero a la vez fascinante, de aquella novela gráfica sobre una ETS con personalidad propia que solo ataca a adolescentes, sobrevuela esta ‘rara avis’ española dirigida por Marçal Forés. Una versión punk de Donnie Darko en la que Pol, un chaval solitario de 15 años, se pierde entre sus páginas mientras habla en inglés con un oso de peluche y pierde los estribos por el nuevo de su clase. Como el viaje emocional de Rue hacia Jules en Euphoria, cambiando los sonidos de Billie Eilish o Rosalía por una selección bastante interesante del underground español que va desde el "Viaje al centro de mi habitación" de Los claveles a los de Alarido Mongólico con "¿Algún día me volverás a querer?".

Pasión obsesiva (1996)
Uno de los capítulos más comentados y aplaudidos de la primera temporada de Euphoria es "el de la feria". Una obra de arte audiovisual capaz de quitar el hipo al más despistado, en la que un variopinto grupo de jóvenes en celo prueba suerte con las drogas, con las inseguridades, pero sobre todo, con las relaciones tóxicas. Es esa noria la que enlaza con una de las escenas clave de Pasión obsesiva, donde un imberbe Mark Wahlberg —por entonces modelo de Calvin Klein— masturba sin pudor ninguno a una Reese Witherspoon ansiosa por sentir la adrenalina del deseo. El problema viene cuando ese deseo se convierte en un peligroso volcán que acaba derivando en una orden de alejamiento. O sino que se lo pregunten a Maddy.

Hola, ¿estás sola? (1996)
Como Thelma y Louise, pero cambiando el Gran Cañón por un hotel de Málaga. Lo que tienen en común estas cuatro prófugas de la vida no solo es el ansia de la juventud, también el de vivir libres. Hola, ¿estás sola?, ópera prima de Icíar Bollaín, habla de la conexión entre dos posadolescentes opuestas, pero hasta el coño de todo. Que no hay sentimiento que más una que ese. Y solo tienen veinte años. Son Candela Peña y Silke, tan opuestas, pero con tan importante sentimiento de euforia a compartir. Cada una a su manera. ¿No es acaso eso lo que une a Rue y Jules en la serie de HBO? Y todo al ritmo de Bernardo Bonezzi, que en eso de Mujeres al borde de un ataque de nervios ya entendía un rato.

Carrie (1976)
Joven tímida es torturada día sí, día también, por sus compañeras de instituto y acaba utilizando sus poderes sobrenaturales para vengarse de ellas. La adaptación que Brian De Palma hace de la novela de Stephen King consigue humanizar a esta terrorista creando una simpatía por ella que no existe en papel. Y es que, dejando a un lado el peligro del mensaje —que se presenta como resultado inevitable de lo ocurrido antes—, te terminas alegrando de que a Carrie se le vaya tanto la pinza. Siendo esta una de las cosas más interesantes de Euphoria: cómo empatizamos con personajes que podrían llegar a ser detestables solo por sus actos. Después de Carrie, los bailes de fin de curso nunca volvieron a ser lo mismo.

Assassination Nation (2018)
Con la escopeta cargada aparecía Sam Levinson en 2018 para disparar contra la eterna doble moral estadounidense. Una revisión actual y adrenalínica, en clave de comedia negra de la caza de brujas de Salem, en la que un pueblo entero es "hackeado" y todos los trapos sucios aparecen vía wifi. La culpa se la lleva un grupo de amigas que la termina liando para defenderse de la masa enfurecida. Sacrilegio. Vamos, lo que Black Mirror dice que es el futuro, aquí ya es el presente. Feminismo salvaje en la generación Z a ritmo del sempiterno "We Can’t Stop" de Miley Cyrus. Un año después, Levinson crearía Euphoria. ¿Os suena?

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