neus solà retrata la realidad de las niñas gitanas en una comunidad de perpiñán

La fotógrafa asentada en Barcelona nos muestra el paso a la edad adulta de unas niñas cuya vida está marcada por las normas de su comunidad.

por Raquel Zas
|
21 Marzo 2019, 10:30am

En i-D Spain, nos gusta hablar de fotografía; de proyectos con un universo visual tremendamente rico o con un potente discurso detrás. Sin embargo, cuando estos dos factores se unen, descubrimos obras realmente brillantes. Eso es lo que nos ha pasado al reencontrarnos con el trabajo de Neus Solà, que forma parte de la primera edición del Festival LUMÍNIC: una nueva propuesta con una rica programación dedicada a la fotografía de autor. En concreto, hablamos de la serie Poupées, que nos ofrece un retrato real y sin artificios sobre cómo es la vida de las mujeres de una comunidad gitana de Perpiñán. Hablamos con Neus sobre feminidad, patriarcado y feminismo, y descubrimos cuánto podemos aprender a través de la mirada de otra persona.

¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía?
Empecé a hacer fotos de adolescente, sobre todo retratos de gente desconocida que encontraba en mis viajes. Siempre me ha costado hacer fotos de cosas inanimadas o de paisajes. Mi interés ha sido siempre captar lo humano, y cuanto más lejano y diferente, mejor. A los 20 años, tomé la cámara como una forma de activismo político y social; a los 30, empecé a sentir la fotografía desde un punto más pausado, abarcando proyectos personales de larga duración con una mirada propia más trabajada. Me considero una persona muy curiosa. Me gusta salir de mi zona de confort en mis proyectos; un poco como un reto conmigo misma, para obligarme a conocer realidades que serían imposibles de conocer de otra manera.

1553157375179-Neus-Sola_08

Tu trabajo fotográfico se suele centrar en temática social. ¿Cómo descubriste la realidad de las niñas de esta comunidad gitana?
Siempre he sentido un vínculo muy fuerte con el nomadismo y la identidad gitana. Conocí a los gitanos de Saint Jaques de Perpiñán durante el Visa pour l’Image de 2012 y quedé totalmente impactada por la existencia de esta comunidad en el centro de Perpiñán. Lo que me impresionó fue el hecho de cómo dos comunidades, la gitana y la no gitana, podían vivir tan cerca y, a su vez, tan desconectadas. Esa idea de "frontera" fue lo que me enganchó a querer hacer un proyecto allí. Al principio no tenia muy claro qué quería contar, pero al llegar al barrio de La Cité, situado en la periferia, tuve una intuición. Y después de unos meses de aproximación, fui viendo cómo todo mi interés giraba entorno al universo femenino gitano de esa comunidad.

¿Qué quieres mostrar a través de este proyecto?
El tema de la mujer siempre me ha interesado y, teniendo en cuenta que la comunidad gitana vive en un patriarcado bastante extremo, me pareció un punto de partida interesante. A través del tema de la transición femenina de la infancia a la madurez, he querido reflexionar sobre los conceptos de identidad y libertad en el contexto gitano: un mundo hermético sujeto a las fricciones entre tradición y modernidad, control patriarcal y libertad individual.

El título "Poupées", que significa "muñeca" en francés, es usado como una metáfora para mostrar las dos caras de una misma moneda: por un lado, hace alusión a la inocencia y a la pureza que caracterizan al ideal de mujer gitana aunque, por el otro, hace referencia a la cosificación de la mujer ilustrada en la hipersexualización precoz de estas niñas que, paradójicamente, tienen que vivir con las reglas y normas de su tradición.

1553157398091-Neus-Sola_14

¿Cómo te acercaste a ellas y te ganaste su confianza para llegar a realizar unas fotografías tan íntimas?
El camino fue frustrante al principio, y emocionante después. La comunidad de La Cité es una comunidad exclusivamente gitana y, por lo tanto, mucho mas hermética que la del centro de Perpiñán. Fue un reto poder integrarme en la comunidad, pero me gané su confianza gracias a varios factores: por ser mujer, por hablar catalán (puesto que se trata de una comunidad de gitanos catalanes), por el tiempo que le dediqué y, también, por la curiosidad que ellas volcaron en mí. Ellas no estaban acostumbradas a interactuar con gente no gitana, y el hecho de que hubiera una paya merodeando sola por allí les causó mucho interés. Al principio me miraban con desconfianza, pero al ver que cada día estaba allí y que les ofrecía los retratos que les iba sacando, empezaron a confiar y me dejaron entrar poco a poco en su mundo.

¿Cuánto tiempo has pasado con ellos para realizar la serie?
En total, unos dos años y medio, aunque todavía sigo subiendo. Para mí, disponer de tiempo para comprender el entorno antes de sacar la cámara es un factor clave para mi proceso creativo, que se traduce en una cuestión de confianza y de respeto hacia los sujetos fotografiados. Desde el primer momento que pisé el barrio, sentí que no podría llevar a cabo el proyecto si no me trasladaba allí. La desconfianza y el desconocimiento de ambos era muy grande, así que decidí mudarme al barrio gitano de Saint Jaques para empezar un proceso de acercamiento. Cada día, iba a La Cité y me paseaba por allí. Mi intención era hacerme visible y que me tomaran confianza. Tarde dos meses en sacar la cámara, y cuatro en hacer las fotos que me interesaban. Una vez roto el hielo, pude seguir el proyecto subiendo días sueltos.

1553157454731-Neus-Sola_03

¿Cuánto tienen de espontáneo y cuánto de preparación las escenas que has capturado?
Todas las fotografías de la serie están hechas con los recursos que hay en el barrio y tienen bastante de espontáneo. Ese "estar allí" te trae de todo: a veces no pasa nada, y otras veces te ofrece regalos como ese niño que salta desnudo desde lo alto de una nevera para aterrizar en un sofá; esa de la niña que da la voltereta en la puerta de la iglesia, o esa otra imagen de la niña que sostiene un parasol bajo la lluvia en patines; incluso la invitación para asistir a la prueba del pañuelo. La vida en La Cité es eso, y esas fotos son un reflejo de su cotidianidad. Por otro lado, a medida que el trabajo avanza, se va creando una intención y, a veces, es necesario dirigir algunas fotografías para que ayuden a trasmitir el mensaje de una forma determinada. Pero es una dirección sutil basada en la interacción y el juego entre la persona fotografiada y el fotógrafo, siempre con elementos encontrados a nuestro alrededor.

Poupées propone una reflexión acerca del concepto de identidad. ¿Qué opinan las protagonistas en torno a este tema? ¿Son conscientes de que su realidad es muy particular?
Existen varias opiniones y, en general, cuesta llegar a lo profundo porque la virtud gitana es un discurso que tienen muy interiorizado. La ley gitana siempre está ahí, preocupándose de legitimar el sistema patriarcal en el que viven. No obstante, he podido entrevistar a varias mujeres y todas coinciden en que ser mujer gitana implica tener menos privilegios. Pero la desigualdad de género es un tema normalizado bien anclado en su cultura. Muchas lo viven de forma normalizada y algunas pocas como una tragedia. Cualquier acto de rebeldía es juzgado por la comunidad, y allí la comunidad tiene un peso enorme. Por otro lado, existe mucho absentismo escolar; esa falta de educación y de contacto con otras personas no gitanas hace que sean más cerradas y que carezcan de recursos para barajar otras opciones.

1553157484766-Neus-Sola_01

¿Cómo es tu visión personal hacia ellas? ¿Ha cambiado después de haber llevado a cabo este proyecto?
Siento mucho cariño y un gran respeto hacia ellas. Hacer este proyecto me ha permitido comprender de cerca cómo son, qué les motiva y qué anhelan. Antes de hacer el proyecto, partía de una realidad estereotipada. Al menos ahora sé como viven y entiendo mucho mejor sus puntos de vista. En todo momento, he intentado hacer un trabajo "al lado de" ellas, puesto que hablar de la condición femenina gitana pide muchísima responsabilidad y no quería caer en el cliché.

¿Crees que entre estas mujeres está calando el movimiento feminista actual de alguna manera?
Estoy en contra de algunos discursos feministas de estilo paternalista que dicen que ser feminista es antagónico a la cultura gitana. Para ser feminista gitana no hay que romper con la cultura gitana, sino transformarla. Esa transformación pasa por enfrentarse a la cultura patriarcal, pero sin condenar a las mujeres que quieren seguir el código gitano. Existen muchas comunidades gitanas y cada una se abre al mundo de diferentes maneras. Pero creo que existe una gran diferencia entre las generaciones de jóvenes con la de sus madres y abuelas.

La mayoría de jóvenes gitanas de La Cité comparten ese sentimiento de desigualdad, y piensan que se debería evolucionar hacia una sociedad mas igualitaria. No obstante, en el barrio, sigue habiendo casamientos tempranos y un absentismo escolar femenino forzado —por parte de los padres— que se suele dar alrededor de los doce o trece años. Todo esto con el fin de dirigirlas hacia el matrimonio. Sigue existiendo la prueba del pañuelo y, cuando se casan, muchas de ellas van a vivir con la familia del marido. Su misión social es ocuparse de la casa y los niños, por lo que cualquier idea de romper con esta estructura implica un conflicto que, a menudo, termina con el reproche de toda la comunidad.

Aun así, hay mujeres que viven solas o que han decido estudiar. Y aunque La Cité sea una comunidad "más tradicional" por ser más hermética que otras comunidades gitanas, en cierta manera, creo que sí que hay una conciencia feminista más presente. No se puede hacer un cambio de la noche a la mañana. La revolución está en trabajar para que la posibilidad de elegir (a no casarse, a no tener hijos, a la libertad sexual, a la homosexualidad, a trabajar, a estudiar) no reste identidad a la mujer gitana.

1553157521434-Neus-Sola_07

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de todo lo que has visto o aprendido al realizar este trabajo?
A ojos de una paya, en La Cité pasan cosas extravagantes y sorprendentes: peleas de gallos, rituales, misas evangelistas, celebraciones… Allí todo es a lo grande, brillante y pomposo. Lo interesante ha sido sentir esta evolución en mi relación con la gente y que tiene que ver con los prejuicios que todos tenemos hacia el otro, tanto de la sociedad mayoritaria hacia los gitanos como al revés. Poco a poco, nos fuimos conociendo y ahora son gente muy querida a la que continúo visitando. Así que lo que mas me ha gustado de este proyecto ha sido la experiencia de inmersión que he vivido y la satisfacción de haber conseguido realizar un proyecto del que estoy satisfecha.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?
Actualmente estoy trabajando en dos proyectos: Nirvan, con el que llevo desde 2016 y que trata sobre mitología e identidad hijra —nombre que define a una parte de la comunidad transgénero de la India—, y otro proyecto que acabo de empezar en la cuenca minera del norte de Francia, aunque todavía estoy en la fase inicial de investigación.

El Festival LUMÍNIC abre sus puertas del 21 de marzo al 28 de abril en Sant Cugat del Vallès, Barcelona.

1553157544299-Neus-Sola_04
1553157563819-Neus-Sola_02
1553157582028-Neus-Sola_11
1553157592019-Neus-Sola_13
1553157611839-Neus-Sola_06
1553157625051-Neus-Sola_10
Tagged:
arte
Cultura
neus solà