Fotograma de 'Olvídate de mí'

(2004)

la ciencia de romper con tu pareja

A veces el amor duele, pero romper no tiene por qué ser malo. Un experto en ciencia y psicología comparte lo que aprendió después de una dolorosa experiencia personal.

por Doug Main; traducido por Eva Cañada
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04 Enero 2018, 11:57am

Fotograma de 'Olvídate de mí'

(2004)

Recientemente atravesé una demoledora separación que se produjo de forma repentina. Durante semanas, aquello me dejó muy tocado. La separación me obligó a reconocer algunas verdades incómodas y a reevaluar quién soy y qué quiero en la vida. Y como estoy interesado en la ciencia y la psicología, también me preguntaba qué tenían que decir las investigaciones acerca de este fenómeno. A continuación os expongo algunas de las cosas que he aprendido.

Cambios de humor
Una de las cosas más impactantes es que, incluso comparándola con separaciones anteriores, en este caso mis emociones cambiaban rápida e impredeciblemente. En un momento me sentía animado y positivo ―pensando que a pesar de que fuera difícil todo era para mejor― y al siguiente me asaltaban otros pensamientos y me volvía a hundir en un sentimiento de tristeza, ira o miedo. O me preguntaba si había hecho bien rompiendo. Esas emociones son normales, por supuesto, y las he asimilado como una oportunidad para meditar sobre la temporalidad de los sentimientos y de las circunstancias de otra vida. Pero, ¿qué es exactamente lo que provoca esos salvajes cambios?

Grace Larson, candidata doctoral en la Universidad Northwestern que ha estudiado las rupturas sentimentales, afirma que la pareja nos ayuda a regular las emociones, los ritmos circadianos ―cuándo vamos a dormir y cuándo nos levantamos, cuándo tenemos hambre, etc.― y otros aspectos de nuestra fisiología. También vemos a nuestras parejas como "figuras de apego" que nos hacen sentir seguros y con quienes compartimos nuestros sentimientos y muchas actividades. Por lo tanto, cuando esa relación cesa, nuestros ciclos físicos y nuestras emociones se desregulan. “Tiene todo el sentido del mundo que, sin tu pareja al lado, durante un tiempo tus emociones estén fuera de control", afirma.

“Como muchas de las experiencias de nuestra vida, las rupturas son una mezcla de resultados positivos y negativos", indica Gary Lewandowski, profesor y portavoz del departamento de psicología de la Universidad de Monmouth. “Incluso aunque estés triste por el final de una relación, es probable que también surjan cosas positivas, como más tiempo para centrarte en ti mismo y en tus amigos, etc. Incluso si fuiste tú quien inició la ruptura, aunque puede que te sientas mejor en general porque estabas más preparado, seguirás teniendo algunos sentimientos negativos como dudar de si hiciste lo correcto o como sentir culpa por haber hecho daño a tu pareja".

Sentir el dolor
Una de esas emociones negativas es sentirse herido, las investigaciones muestran que la pérdida emocional en realidad parece actuar en el cerebro de forma similar al dolor físico. En un estudio publicado en 2011 en el diario Proceedings of the National Academy of Sciences (Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias), los investigadores pusieron a los participantes en una máquina de resonancia magnética que mide los patrones de la actividad cerebral. Entonces les mostraron una imagen de su ex, con quien habían roto recientemente. Más tarde, expusieron a los participantes a una sensación dolorosa (aunque no dañina) de calor. Ambas experiencias provocaron un nivel similar de activación en el cerebro. “Estos resultados proporcionan un nuevo significado a la idea de que el rechazo 'duele'", escribieron los investigadores.

El mono
Aunque hay dolor, también hay una sensación como de mono. Algunas investigaciones sugieren que el amor romántico puede tener una repercusión en el cerebro similar a una droga adictiva como la cocaína, y que la pérdida de ese amor puede provocar efectos bioquímicos similares a la retirada de la droga. No me gusta esta comparación, porque combina una cosa saludable y que apuesta por la vida con algo destructivo y esclavizador. Y además solo observa el cerebro desde un punto de vista materialista, cosa que tiene sus límites.

Independientemente de eso, el hecho es que existen paralelismos bioquímicos entre el amor y la adicción por un lado, y entre las rupturas y el mono por otro. Las formas positivas de afrontar ese proceso incluyen hacer ejercicio, reforzar los lazos sociales con viejos amigos y también hacer amigos nuevos.


Hablar ayuda
Cuando construyes una relación íntima con alguien, resulta sorprendente cuánto puede cambiar tu sentido de identidad. Durante algún tiempo salí con una mujer cuya familia dejó claro que no me daría el visto bueno a menos que me convirtiera al Judaísmo. Aunque la relación no funcionó y yo no me convertí, consideré seriamente realizar un importante cambio de identidad que de otro modo ni se me habría pasado por la cabeza. Una de las numerosas partes complicadas de una ruptura es tener que afrontar esta pregunta: "¿Quién soy ahora que ya no estoy con mi pareja?".

Los psicólogos denominan este proceso de reajuste "reorganización del concepto de uno mismo". En un estudio publicado en Social Psychological and Personality Science (Ciencia de la psicología social y de la personalidad), Larson y el psicólogo de la Universidad de Arizona David Sbarra llevaron a cabo un experimento en el que hicieron a 210 estudiantes universitarios ir al laboratorio después de una ruptura. Un total de 120 de los estudiantes fueron cuatro veces en el transcurso de nueve semanas, tiempo durante el cual hablaron con los investigadores sobre sus rupturas y los psicólogos realizaron mediciones físicas como la de su presión sanguínea. Los otros 90 estudiantes solo fueron una vez al principio y al final del período de nueve semanas. El primer grupo tuvo mejores resultados y afirmó sentir menos "perturbación del concepto de sí mismos con el tiempo". En otras palabras, parecían tener más claro quiénes eran después de haber roto con sus ex.

Comparados con los 90 que no acudieron cuatro veces, esos 120 también habían percibido "reducciones en el nivel de intrusión emocional relacionada con la ruptura, de soledad y del uso de palabras en primera persona del plural cuando describían la separación". Larson concluye que estos cambios podrían ser el resultado de hablar con los psicólogos sobre lo que estaban atravesando. Sea como fuere, los resultados sugieren que resulta de ayuda confiar en amigos y familiares para contarles lo que te está pasando, no solo en términos de apoyo emocional sino también para ayudar a procesar cognitivamente el proceso que estás atravesando.

El rechazo realmente afecta al corazón
Procesar una ruptura implica no solo al cerebro y a la mente, sino también al cuerpo.Un interesante ensayo de 2010 incluido en el diario Psychological Science (Ciencia psicológica) narra un experimento en el que los investigadores mostraron rostros de personas desconocidas a los participantes del estudio. Después de informarles de que esa persona les había "rechazado", el ritmo cardíaco de los participantes se ralentizó. Esto sugiere una perturbación del sistema nervioso parasimpático, que gobierna los procesos automáticos del cuerpo en descanso (en ocasiones denominados funciones de "descanso y digestión").

En otro ensayo publicado en Psychosomatic Medicine (Medicina psicosomática), los investigadores observaron a 70 hombres y mujeres divorciados. Pidieron a los participantes que reflexionaran sobre su divorcio, mientras los investigadores medían la presión sanguínea de cada uno de ellos. Los hombres que todavía estaban emocionalmente afectados por su divorcio mostraron incrementos en la presión sanguínea cuando reflexionaban, mientras que las mujeres en términos generales no lo hicieron.

Independientemente del tiempo que hayas estado con alguien, las rupturas pueden ser increíblemente difíciles. Pero lo más probable es que salgas de ellas reforzado y con un conocimiento mejor de quién eres y qué es lo que quieres. Los investigadores sugieren que la mejor manera de lidiar con eso es enfrentarse a las emociones y sentirlas profundamente, en lugar de tratar de ocultarlas o acallar los sentimientos.

Lewandowski afirma que su propia investigación “descubre que escribir sobre la experiencia, centrándonos particularmente en los aspectos positivos que de otro modo habríamos ignorado, fomenta las emociones positivas después de una ruptura". Otras cosas que ayudan incluyen aprender nuevas habilidades o probar actividades nuevas, encontrar hobbies que nos diviertan, sumergirnos en el trabajo y pasar tiempo con familiares y amigos.

Y luego está el factor más obvio: el tiempo.
El tiempo cura todas las heridas. Aunque por supuesto no existe ningún intervalo mágico (cada persona y cada situación son diferentes), una buena noticia es que la investigación muestra que la mayoría de personas tiende a sobrestimar el tiempo que le va a costar sobreponerse a una ruptura. Y, con un poco de suerte, la siguiente relación será mejor.

Como diría Adele: "A veces el enamoramiento dura, pero a veces, en lugar de ello, duele".