las mujeres detrás de la carrera de karl lagerfeld

La mujer Chanel es -y será siempre- todo un misterio, pero de lo que sí estamos seguros es de que es fuerte, independiente y de que no se rinde ante los convencionalismos. En su eterna búsqueda del 'chic' parisino, a Karl Lagerfeld no importa la edad...

por i-D Team
|
26 Marzo 2015, 8:55am

Referirse a musas como un concepto total en 2015 es girar, irremediablemente, la vista hacia Internet. Así lo sabe bien el jefe de la moda, Karl Lagerfeld, cabeza visible de Chanel, Fendi y su marca homónima, además de colaborador incansable en periódicos, revistas o hasta como director creativo de marcas de refresco. Con 81 años declarados -aunque hay quien asegura que se queda corto- Lagerfeld parece vampirizar la juventud a su alrededor y buscarla en cada uno de los pasos y decisiones que toma en su carrera.

Así es como jóvenes promesas como Miley Cyrus o Rihanna lucen sin descanso dobles ces entrelazadas en sus complementos y prendas recién sacadas del Grand Palais de Tokyo segundos después de que un desfile de Chanel haya terminado. En ocasiones parece un grito a la desesperada por pasar a formar parte del séquito del diseñador, que tiene profundamente claro quien sí y quien no podrá ser considerada musa de cualquiera de las marcas que forman parte de su universo. A través de Twitter o Instagram podemos ver a estas súper estrellas en las escaleras de la primera boutique de Chanel en París -la de la Rue Cambon- cargadas de bolsas blancas con el archiconocido logo negro. Pero no, el bueno de Karl sabe dónde están los límites para forjar según qué alianzas.

Cara Delevingne. Fotografía Oliver Saillant

Y ese límite pasa por 'casarse' con cantantes o actrices cuyo estilo combine perfectamente con las señas de identidad de la marca, o bien sea prácticamente anodino hasta el momento. Ejemplo de lo primero es Janelle Monae, la revolución del soul que destaca además de por sus interpretaciones vocales por subirse al escenario con atuendos masculinos tanto en blanco como en negro. Nada mejor que una chaqueta de tweed precisamente en esas tonalidades para rebajar la testosterona en sus salidas al escenario. Ejemplo de lo segundo es Kristen Stewart, la actriz que busca su camino después de haberse comido literalmente el mundo con su papel de Bella en la saga Crepúsculo. Stewart se puso en las manos de Lagerfeld, apareció en campañas en todos los medios, se cortó el pelo y resurgió para estar entre las mejores de cualquier alfombra roja sin haber tenido antes ningún estilo definido.

Aunque si hay alguien sin ninguna ocupación conocida fuera de las pasarelas que se ha ganado el corazón del veterano Karl esas han sido dos amigas que desfilan de la mano: Cara Delevingne y Kendall Jenner. Ellas han sido el mayor ejemplo de la importancia del buzz en redes sociales para hacerse con las campañas y cerrar desfiles crucero en pueblos a pie de pistas de esquí. 

Cara protagonizó un 2013 y parte de 2014 que dejó las correrías de Kate Moss -que también fue musa de Chanel- en una fiesta de cumpleaños infantil. Amoríos con estrellas teen, portadas en tabloides británicos y escarceos con la fiesta más salvaje consiguieron que su rostro fuera asimilado por conocedores de la industria y aquellos que no lo eran. Chanel la fichó y se ha convertido en fija absoluta de todos sus desfiles.

Precisamente en el último, el aclamado desfile de Salzburgo en el que se presentaba la colección resort de este invierno, Delevingne salía a saludar de la mano de Kendall Jenner, otra modelo que parece encontrarse cómoda bajo el ala de papá Lagerfeld. Se trataba de un alegato a favor del matrimonio igualitario que tantas ampollas levanta en los estadios más conservadores de Europa pero, también, de la presentación oficial en sociedad de su nueva chica. Kendall es la hermana pequeña de Kim Kardashian

Kendall ha crecido delante de las cámaras en el reality show que protagoniza su familia. Marc Jacobs fue el primero que se atrevió a subirla a una pasarela tras conocer los deseos de la muchacha de convertirse en maniquí. Sus compañeros de profesión la repudian, pero Karl y Cara vieron el filón y ahora forman el triunvirato perfecto. Kendall pasea por la Alta Costura de Chanel y se ha convertido en imagen de la marca Karl Lagerfeld (con controvertido flequillo incluido).

Binx Walton. Chanel otoño/invierno 2014. Fotografía Karl Lagerfeld

Y es que la exposición en redes que convierte a las modelos prácticamente en estrellas del rock es, precisamente, lo que nunca vivieron iconos que fueron musas absolutas desde los primeros pasos de Karl Lagerfeld en Chanel. Seguramente agradecidas por no tener que soportar el acoso mediático de sus predecesoras, Inès de la Fressange y Vanessa Paradis son parte de la inspiración que acompaña a Karl desde hace más de tres décadas. A pesar de que esa búsqueda del chic parisino irremediablemente unido a Chanel se ha diluido en un mar de tendencias y ha llegado hasta Los Ángeles, estas dos mujeres ya maduras siguen manteniéndolo intacto.

De la Fressange firma columnas de estilo y manuales para conseguir la perfección y la elegancia, pero aparece de la mano del diseñador desde sus orondos tiempos hasta el día de hoy. La que fuera una de las modelos más demandadas en los años 80 ha forjado, además, una sólida amistad con quien dice no tener demasiado apego a las personas (así lo asegura en su documental Lagerfeld Confidential), lo que la convierte quizá en la musa suprema de todas cuantas han pasado por la marca. Inès fue imagen exclusiva de Chanel durante diez años (desde 1980 a 1989) y aunque su amistad ha tenido idas y venidas han vuelto a verse juntos en estas últimas temporadas.

Lindsey Wixson. Chanel primavera/verano 2014. Fotografía Karl Lagerfeld

Paradis no se dedicaba a eso del modelaje hasta que Karl puso el ojo en su impresionante diastema. Cantante y presencia habitual de la televisión francesa, sus enormes ojos consiguieron que siendo todavía menor de edad protagonizara la campaña de Coco, uno de los perfumes de la casa. Corría el año 1989 y una alianza que llegaría hasta nuestros días se mantenía al alza. Su melena descuidada, las mangas más largas de lo habitual, el sempiterno cigarrilo en los dedos y una apariencia bohemia difícilmente conseguible -de no ser totalmente auténtica- cautivó a un Chanel que buscaba alejarse de las señoras adineradas que parecían ser las únicas que disfrutaban de las compras en sus tiendas y de paso conquistar a la juventud que crecía en unos años noventa de esplendor económico.

En el idilio que va camino de cumplir 40 años entre Lagerfeld y la casa que le vio eclosionar como diseñador de referencia, no son pocas las musas que han disfrutado del cobijo del creador. Si en sus comienzos era una sola figura la que acaparaba toda la atención y la que se llevaba el mérito en esto de inspirar ahora son una decena por temporada y, siempre, condicionadas a sus escándalos o, mejor dicho, logros para estar o mantenerse en la picota. Muchas pasan por el puesto pero solo unas pocas han conseguido mantenerse casi lo que dura una vida.

Recomendados


Texto Alberto Sisí