¿a quién le interesan los egobloggers?

Un ordenador, una cámara de fotos y muchos 'selfies' antes de que existieran. Lo que empezó siendo una forma novedosa de comunicación ha terminado por saturar la industria de la moda. ¿En qué momento están los 'bloggers' hoy?

por i-D Staff
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29 Mayo 2015, 8:55am

fotografía hans feurer

The New York Times ha dictaminado que los blogs de moda han muerto. Al menos aquellos que se han limitado durante años a compartir estilismos y experiencias habitualmente sufragados con el dinero de las propias marcas. Los blogs que han seguido la senda que hizo que la prensa tradicional perdiera toda su credibilidad han conseguido precisamente eso, perder cualquier ápice de espontaneidad y credibilidad que pudieran tener. Y no, esto no es solo palabra de uno de los gigantes mundiales de la comunicación.

Fotografía Angelo Pennetta

Los datos son claros. La primera hornada de blogueros que aparecieron hace ya algo más de diez años han decidido tomar otros caminos a la hora de expresarse, algunos incluso muy alejados de la moda. Tavi Gevinson de The Style Rookie dejaba su bitácora online hace ahora un año. Desde entonces ha sido la editora jefe de Rookie Magazine: una revista en formato libro con un gran deje feminista y orientada a las chicas de su edad. También ha actuado en Broadway junto a Michael Cera en una obra acerca de su generación. Todo sigue la línea que marcó con 12 años al abrir su blog, pero los derroteros son muy diferentes.

Bryan Yambao (Bryanboy para aquellos más duchos en la materia) ha pasado de escribir en un blog que escribía a la tierna edad de 24 años y llenaba de expresiones propias de las chicas más malas del guetto a dirigir un emporio en el que vende prácticamente todo lo que se pone encima. Su frescura lo llevó a ser acogido por Marc Jacobs como "the next big thing" allá por 2008 ylo que terminó con un bolso de avestruz que lucía sus iniciales en todo el mundo, BB. Pero ya no era un divertido chico filipino que mentía con su edad y ensalzaba la forma de vida de celebrities como Paris Hilton; ahora solo se centra en los artículos de lujo que recibe y en cantar sus alabanzas.

Fotografía modelos de la editorial. Fashion Director Charlotte Stockdale

La lista es interminable: The Sartorialist, Tommy Ton, The Blonde Salad... Todos siguen yendo a los desfiles invitados por las marcas, pero ya no son demandados en los photocalls con la misma fruición que antes. Cuando se empieza a hablar de cifras de facturación millonarias por parte de una sola persona, también se empieza a hablar del hartazgo del público, quienes ávidos de cosas nuevas en la red no van a emplear más de tres minutos en observar algunas de las actualizaciones, mucho menos si estas están pagadas por cifras astronómicas desde las arcas de las marcas.

Aunque no, no toda la responsabilidad de esta burbuja que se deshincha la tienen las marcas. Las grandes o medianas firmas de moda que buscan una constante evolución de sus formas de promoción tan solo giraron la vista a donde el público miraba con más atención: o sea, a los blogs. Y no son los blogs como tal los que han terminado, muchos de ellos han evolucionado a publicaciones con entidad propia y un equipo detrás; otros simplemente no. 

Los del segundo grupo son aquellos que sólo se centraron en una cara, en un ego. El egoblog fue lo que ha conseguido que poco a poco los egoblogueros que no han sabido reciclarse a algo más hayan perdido absolutamente el interés de la audiencia (y los que curiosamente más filosofan sobre el fin de la burbuja blogger desde sus bitácoras).

Fashion Director Charlotte Stockdale

Quizá las cifras ya no sean tan impactantes como las que se manejaban hace escasos tres años. Ya son pocos, por no decir ninguno, los blogs de moda que gestionan ingresos millonarios y audiencias similares, pero ahora la guerra se juega en otros campos. El hartazgo ha dado paso a lo verdaderamente estimulante. 

Las chicas (y chicos) que abren un blog después de diez años de existencia de ese tipo de plataformas están destinados a tomar uno de los dos caminos que existen: quedarse en el montón con otras miles o destacar por algo en particular. Y ese 'algo', generalmente, tiene que ver con ofrecer un contenido a los que van a leer. Contenido en formato entrevista, como columna de opinión o en forma de editorial de moda con referentes excitantes detrás.

De vez en cuando llegan a las páginas de los grandes medios de comunicación referencias a blogueros africanos que consiguen hacer lucir su estilo en lugares que todavía resultan remotos para el imaginario colectivo dentro de la industria de la moda, o aparecen chicas nuevas que se animan a contar su pasión por la moda desde la frescura que solo alguien por debajo de la edad de 15 años puede desprender. También son noticia, cada vez menos, aquellos que se fijan en las señoras de avanzada edad con un estilo único. Se mantienen y emergen los que de verdad no se dejan llevar por la corriente que generan los viajes y los regalos caros, desaparecen el resto.

Fashion Director Charlotte Stockdale

Incluso el propio formato blog es lo que tiene a desaparecer con una rapidez inusitada. Lo que se mantiene con más o menos éxito son otras plataformas más inmediatas. Ya no se pueden emplear cinco minutos en leer una entrada plagada de fotografías y enlaces externos; ahora lo que de verdad se mantiene y suma seguidores son cuentas de Instagram, donde la aprobación se marca con el doble click, o un vídeo subido a cualquier plataforma que no requiera atención más de treinta segundos. 

La eterna cuestión es si internet, de verdad, está haciendo al usuario cada vez menos espabilado y, desde luego, mucho más vago. Lo mismo se dijo de las películas con respecto a los libros y la gente sigue comprando libros. Lo mismo se dijo de las series con respecto a las películas y la audiencia sigue consumiendo ávidamente largometrajes. El cómo y el hacia dónde de los blogs de moda es algo que sólo el tiempo dirá, pero lo que está claro es que el paradigma ha cambiado y que las reglas del juego no paran de evolucionar. ¿Verdad, Kim Kardashian?

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Texto Alberto Sisí
Fotografía Hans Feurer 
Estilismo Erika Kurihara

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