¿cuánto más feos mejor? el auge del zapato feo funcional

Las chanclas han resurgido en las pasarelas de Vuitton y Dior. Por eso, en i-D nos preguntamos de donde viene esa obsesión actual por el calzado casi ortopédico: desde las Birkenstock hasta las Crocs, pasando por las sandalias de Adidas.

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may. 19 2015, 6:31am

Céline spring/summer 13 campaign. Photography Juergen Teller. Courtesy Céline.

"Lo feo es atractivo, lo feo es emocionante. Tal vez porque es nuevo". Es una frase que Miuccia Prada pronunció en 2013 en una entrevista para T Magazine. Sin embargo, cuando se trata de calzado, la fealdad, en lugar de ser atractiva y emocionante, puede estar simplemente pasada de moda.

Desde que Phoebe Philo pusiera a sus modelos a desfilar sobre una nueva versión de las Birkenstock Arizona en el desfile primavera/verano'15 de Céline, se ha derramado mucha tinta sobre el relanzamiento de este modelo. Un año antes, presenciábamos el renacimiento del look piscinero gracias a Christopher Kane, ya que, para su colección primavera/verano'12, adoptó el concepto de 'deporte en alta costura'. "En estos momentos, un tacón alto con una mini falda es algo realmente anticuado", declaró Kane. Sus sandalias de suela de goma brocada eran un homenaje a las chanclas que usaba en el campamento de verano.

Podemos añadir a esta lista a las Tevas -de las que hemos visto referencias en colecciones de Prada, Patrik Ervell, Bottega Veneta, Lanvin y Opening Ceremony- y veremos que es un hecho: el zapato deportivo está de moda. Pero, ¿por qué? ¿A qué se debe esta repentina nueva ola? Ya lo han demostrado los desfiles crucero de Vuitton y Dior de las últimas dos semanas: estamos a punto de presenciar la inminente llegada de una obsesión por el zapato feo funcional. ¿Deberíamos todos comprar acciones de Havaianas?

Para obtener respuestas acerca de la fascinación de la moda por la fealdad podemos ver, como siempre, a Miuccia Prada y a su protegido Jonathan Anderson. Ambos han hablado mucho sobre el tema: "La investigación de la fealdad es, para mí, más interesante que la idea burguesa de belleza. ¿Por qué? Porque lo feo es humano. Toca el lado malo y sucio de la gente". Prada fue una de las primeras diseñadoras que presentó calzado deportivo en las pasarelas. En 1998 debutó con unas sandalias de correa de nylon que hizo que mucha gente volviese a disfrutar de unas Teva. "Fui muy criticada por diseñar algo tan feo y trash", afirmó Miuccia.

Una sandalia inspirada en las Teva del desfile de Prada primavera/verano'14. Cortesía Prada.

La rebelión de Miuccia contra las limitaciones del denominado 'buen gusto' allanó el camino para que en los años 90 una nueva generación de diseñadores se atreviesen a explorar el terreno de lo estéticamente feo. J.W. Anderson dijo a The Independent en 2012: "Cuando encuentras algo realmente nuevo, siempre resulta muy feo porque el ojo no está acostumbrado". Christopher Kane también hizo declaraciones acerca de este tema: "No existe el mal gusto". ¿Es el mundo post-Miuccia Prada un mundo de la moda post gusto? Sin duda ha contribuido a crear un mundo en el que un editor de moda puede describir un zapato con frases como "plantilla de corcho blando" o "cavidad espaciosa para los dedos del pie".

Pero la verdadera cuestión es: si dentro de los zapatos feos tenemos dos tipos (el teatral, que sacrifica la función por la forma y el ortopédico), ¿por qué esa obsesión por el segundo tipo?

El zapato deportivo resulta extraño, nos remonta al calzado de nuestros padres en su época hippie, al gimnasio de la escuela o a las vacaciones familiares. Parece que el calzado feo y práctico nos transporta a algo que nos es familiar. ¿Qué diría Freud sobre nuestra fascinación por unas chanclas Vuitton?

Las chanclas Vuitton fueron diseñadas por Fabrizio Viti para ser usadas en Palm Springs con chaquetas de piel de cocodrilo y pantalones de crepé. Son conocidas y desconocidas a la vez. Y debido a que, según Freud, lo que nos repele también nos atrae, se convierten en una situación psíquica perfecta para provocar un estado obsesivo.

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Louis Vuitton Resort 16. Via @louisvuitton.

También existe el factor de la comodidad. La historiadora de moda Valerie Steele, en una discusión sobre el calzado con Lou Stoppard de SHOWStudio, dijo acerca de los Birks peludos de Céline: "Tal vez [Phoebe Philo] pretendía responder de forma divertida a todos esos tacones incómodos que estaban en todas partes."

Steele también señala que este deseo de comodidad es una forma de expresión personal. Mientras que unos zapatos de plataforma podrían decir algo así como "voy a clubs con vestido de terciopelo los sábados por la noche", un elegante zapato cómodo dice: "Yo sé quién es Phoebe Philo, leo libros y me gusta Georgia O'Keefe".

La fealdad obvia del zapato cómodo es, en palabras de Steele, "como un secreto apretón de manos masónico" entre los insiders. Es ingenioso, significa que puedes sumergir el dedo del pie en las aguas de la excentricidad sin tener que usar un conjunto entero de la colección Lumps and Bumps de Rei Kawakubo.

Sin embargo, las Birkenstock de Céline potenciaron sustancialmente la venta de Birkenstock originales. Las tendencias de alta costura dispararon la locura de las sandalias Adidas, relanzando las ventas hasta un punto inalcanzable por su mera estética. Todo forma parte de ese fenómeno que la pasarela genera sobre el mercado masivo. Las sandalias de piscina de Nike se pueden encontrar en cualquier Foot Locker, pero también en las colecciones de 2012 y 2013 de Phoebe Philo y Christopher Kane.

Nuestra fascinación durante décadas por los zapatos elegantes es el ejemplo perfecto de la naturaleza cíclica de la moda, un cliclo que es alimentado por aquellos diseñadores que pueden hacer que nos replanteemos nuestras nociones de fealdad y belleza. ¿Qué será lo que nos deparará la temporada primavera/verano'16? ¿Unas zapatillas five-toe de Balenciaga? ¿Unos zuecos de Miu Miu quizás? Esperamos ansiosos.

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Créditos


Texto Alice Newell-Hanson