de moscú a nueva york: slava mogutin busca su utopía queer

'Bros & Brosephines' es la última monografía del rebelde ruso del arte Slava Mogutin: el fotógrafo, escritor, cineasta, activista, estrella del porno y 'voyeur' que ha dedicado los últimos 20 años a crear arte subversivo.

por Russell Dean Stone; traducido por Laura Castro, y Eva Cañada
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30 Agosto 2017, 8:29am

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

En 1988, cuando tenía 14 años, Slava Mogutin abandonó su Siberia natal y se mudó a Moscú. En 1994, con 20 años de edad, trató de registrar el primer matrimonio entre personas del mismo sexo en Rusia.

Como escritor, fotógrafo y activista, se labró un nombre propio desafiando los prejuicios en torno a la homosexualidad en Rusia. Las autoridades, sin embargo, no apreciaban tanto su arte.

Fue acusado de "vandalismo malicioso con excepcional cinismo y extremada insolencia" y pasó un tiempo entre rejas hasta que, a los 21 años, Slava se marchó con rumbo a Nueva York, convirtiéndose en el primer ruso en conseguir asilo político en Estados Unidos por persecución homófoba.

En su nuevo hogar, el trabajo de Slava prosperó enormemente. Su primer libro, Lost Boys, fue publicado en 2006 y en él se incluían provocativas fotografías de rastafaris de Crimea, luchadores rusos, cadetes militares, skinheads alemanes y hooligans del fútbol. El libro deconstruía los estereotipos masculinos, era homoerótico a más no poder y convirtió a Mogutin en una estrella de culto.

Su nuevo libro, Bros & Brosephines, reúne las fotografías de estudio y de moda de Slava, sus retratos por encargo y algunas obras tempranas inéditas anteriores a su traslado a Estados Unidos.

El libro además sigue desafiando las nociones convencionales de belleza y masculinidad y ―quizá por primera vez en la obra de Slava― explora abiertamente la fluidez de género y lo femenino, además de continuar explorando los fetiches, por lo que aparecen un montón de suspensorios y traspasos boca a boca de humo de cigarrillo.

Y todo esto lo hace con autenticidad, porque Mogutin no solo documenta, sino que vive una existencia queer radicalmente abierta y comprometida, desafiando las normas y promoviendo la aceptación y la liberación sexual.

Tu nuevo libro incluye obras que abarcan los últimos 15 años. ¿Qué ha cambiado en tu trabajo y en tu vida en ese tiempo?
Todo ha cambiado y nada volverá a ser igual. Hace 15 años todavía escribía en ruso y hacía las fotografías que más tarde se convertirían en Lost Boys. Desde entonces, he viajado por todo el mundo con mi obra, he colaborado con algunos de mis artistas favoritos y he experimentado con diversos medios, formatos y géneros, desde el porno hasta la moda, el arte y después el porno otra vez.

El libro consta de 17 capítulos que incluyen proyectos realizados en diversas ubicaciones, desde Moscú hasta Nueva York, Ámsterdam, Berlín, París, California y Miami. Y todos comparten una narrativa común que aúna todos los capítulos.

Gira en torno a la utopía queer, en torno a cuestionar el patriarcado tradicional, la masculinidad y los roles de género. También es un libro muy personal que cuenta la historia de mis grandes conquistas y fracasos amorosos.

¿Cómo ha influido Nueva York en tu obra?
Nueva York es el lugar donde encontré mi refugio y mi familia y llevo más de 20 años feliz de poder llamarlo mi hogar. Aquí conocí a algunos de mis héroes de la adolescencia y me ha servido como telón de fondo para innumerables fotografías y para mi libro NYC Go-Go.

La imagen de la portada y el capítulo final de Bros & Brosephines fueron fotografiados en mi bella escalera de incendios de Greenwich Village. Y muchas otras fotos fueron realizadas en mi estudio de la 14th Street, que anteriormente fue el estudio de Wolfgang Tillmans, por lo que posee una energía realmente única.

El arte queer posee una historia propia realmente fértil. Pero, ¿cuál es tu opinión sobre el arte queer actual? ¿Está haciendo un buen trabajo a la hora de desafiar la norma?
Ser queer por definición significa ser diferente, un rebelde, un outsider, un luchador. Se trata de desafiar el statu quo, de cuestionar a la autoridad, de enfrentarse a la élite, a los ricos y a los poderosos.

El arte queer es ahora tan amenazador para el mainstream como lo era en los tiempos de Robert Mapplethorpe, David Wojnarowicz y Derek Jarman. Actualmente, nuestros derechos constitucionales fundamentales están siendo atacados y todos debemos rebelarnos, resistir y luchar. El arte queer es el arma que yo he elegido.

Has alzado la voz contra la censura en las redes sociales e incluso escribiste una carta abierta a Mark Zuckerberg sobre este tema. ¿Por qué la desnudez sigue suponiendo semejante tabú?
No existe forma razonable de justificar esta creciente censura homófoba. Las redes sociales se han convertido en una KGB a nivel mundial: censuran, prohíben, borran y eliminan cualquier cosa y a cualquier persona que eligen.

Este monstruo censor parece hacer la vista gorda ante innumerables perfiles abiertamente pornográficos (en su mayoría heterosexuales) mientras ataca constantemente a la comunidad queer. Se me ha censurado en Rusia y en Norteamérica, lo que debe de significar que algo estoy haciendo bien.

A pesar de sus ridículas y vergonzosas políticas, creo en la libertad de expresión, de prensa y artística, y en mi derecho a ejercer esas libertades. Si no te gusta lo que digo, escribo y publico no me sigas, pero no intentes silenciarme o censurarme simplemente porque no estás de acuerdo conmigo. Es tan simple como eso.

¿Qué has aprendido sobre la naturaleza humana en la relación que tienen las personas con sus fetiches?
Los fetiches son reflejos subconscientes de la psique y la sexualidad humanas, son lo que nos hace diferentes de los animales. Todo el mundo tiene determinado fetiche, incluso aunque no lo quiera admitir o reconocer, a menos que carezca totalmente de fantasía e imaginación. ¡Qué pena me da esa gente!

¿Cuál es el tuyo?
Si quieres saberlo, simplemente mira mis libros. Mi obra es una enciclopedia de fetiches, demasiados para mencionarlos todos aquí.

¿Qué similitudes o diferencias hay entre cómo te aproximas a la poesía y a la fotografía?
Para mí, todo forma parte del mismo proceso creativo y de la misma narrativa. La poesía es fotografía y la fotografía es poesía. Puedo crear una imagen a partir de un poema o un poema a partir de una imagen. Siempre que tengo un boli o una cámara en la mano se me ocurre una historia.

¿Qué opinas sobre el auge de la estética rusa en el mundo de la moda? ¿Te provoca nostalgia?
No he regresado a Rusia desde hace mucho tiempo y no puedo decir que me sienta especialmente nostálgico acerca de las estéticas totalitarias. Sin duda existe algo en común entre el kitsch barato de Trump y la propaganda neoimperialista de Putin: ambos tratan de salvaguardar los intereses del mismo tipo de nuevo rico-gánster-capitalista.

Creo que en Lost Boys he capturado la Rusia poscomunista de una forma muy personal, sincera y poética. Y eso fue hace casi 20 años. Lo que ves ahora en la moda es una mera réplica cultural.

¿Quiénes son los modelos que fotografiaste para Bros & Brosephines? ¿Cuál es su historia?
Hay chicos, chicas y todo lo que va entre medio. Trabajo sobre todo con amigos y voluntarios y les dejo contar sus propias historias. Tuve la suerte de colaborar con un fantástico equipo de compañeros artistas y personalidades, y todos ellos aportaron su voz y su visión únicas a este proyecto.

Normalmente utilizas cuerpos bastante atractivos en tu obra. ¿Has considerado explorar otras formas corporales menos convencionales en tu trabajo?
He fotografiado montones de cuerpos de todo tipo. Estoy trabajando en un par de proyectos para nuevos libros que no tienen nada que ver con el género o la sexualidad.

Uno es de retratos artísticos: he disfrutado mucho trabajando con personas maduras como Marina Abramović, Chuck Close, Gilbert & George, Edmund White... Y ahora estoy realizando una serie de retratos en la ciudad del Rugby, con un amplio espectro de cuerpos y edades desde adolescentes de 16 años hasta tíos de 50.

Son auténticos jugadores de rugby, no el típico tipo de modelos. Todo el proyecto gira en torno a la diversidad de personalidades, rostros y formas. Para mí todo se centra en la belleza interior y en el espíritu.

¿Con qué cámara fotografías? ¿Recuerdas tu primera cámara?
Utilizo diferentes cámaras: mi Lumix, mi Leica, mi Olympus, mi Yashica y mi Holga de confianza. Voy intercalando las cámaras digitales y las analógicas y me encanta fotografiar con viejas cámaras Polaroid.

Mi primera cámara fue una antigua FED soviética, que tomé prestada a mi padre cuando era adolescente. En aquella época, él aspiraba a ser fotógrafo. Tenía un primitivo cuarto oscuro de fotografía instalado en nuestro cuarto de baño, lo que provocaba incomodidad a toda la familia. Por desgracia, mi familia nunca apoyó mi trabajo. Mi padre una vez lo describió como "porquería anal". ¡Gracias, papá!