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sexo adolescente, drogas y ansiedad: 'euphoria' quiere dejarte en 'shock'

En ocasiones parece buscar polémica de forma gratuita, pero el talento de Zendaya hace que merezca la pena verla.

por Alim Kheraj
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27 Junio 2019, 8:52am

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Se ha hablado mucho de la escena de Euphoria con 30 pollas. El drama de HBO, protagonizado por Zendaya y bajo la producción ejecutiva de Drake, está haciendo por los penes lo que Juego de Tronos hizo por los pechos, por lo que obviamente la gente está mostrando interés.

La escena en cuestión tiene lugar en un vestuario masculino, un homenaje a Carrie, y en realidad toca algunos problemas importantes: la masculinidad tóxica, los deseos sexuales reprimidos, la sexualización de los hombres jóvenes. Pero la principal conclusión de esto fueron los penes (y no ayudó mucho que el productor Sam Levinson dijese a The Hollywood Reporter que HBO había borrado otras 50 pollas de esa escena).

Esta simplificación de Euphoria, que se basa en un drama israelí del mismo nombre, es el mayor reclamo de la serie, pero también su mayor obstáculo. Mezclando el impactante realismo del Kids de Larry Clark, la estética narcótica de Trainspotting y la dramática atracción de Skins, está claramente diseñado para que lo califiquen de forma muy condescendiente.

La serie se centra en el personaje que interpreta Zendaya, Rue, una drogadicta de 17 años recién recuperada después de una sobredosis pero que no tiene ninguna intención de mantenerse sobria. Con esto, la serie presenta un retrato bastante sombrío de la experiencia adolescente actual. El sexo se trata como moneda de cambio, se comparte a través de fotos y vídeos ilícitos de cuerpos de adolescentes menores de edad. Las conductas negativas y dañinas se han arraigado a través del aprendizaje sobre el sexo de Pornhub. Las personas son obligadas a renunciar a su virginidad. Los confusos deseos sexuales de los adolescentes dan paso al chantaje e incluso a la violación legal.

Luego están las drogas, que en realidad no están glamurizadas, pero sí generalizadas. Las redes sociales no se presentan como inductores de ansiedad, como se podría haber supuesto. Más bien, como una generación cuyas vidas existen tanto online como cara a cara, estos chicos son nativos digitales en el sentido más verdadero, confiando en las redes sociales e Internet para ayudar a llenar el vacío que les aqueja.

Todo lo anterior se presenta de manera realista, a menudo artística, y es a veces, como en el caso de la violación estatutaria y los desnudos de menores de edad, una parte integral de la trama de la serie. Pero a partir de los primeros cuatro episodios que he visto, gran parte de los cuerpos desnudos, las escenas de pollas (uno de los cuales era en realidad una prótesis), las escenas de sexo y el consumo de drogas están ahí para provocar a padres, políticos, comentaristas de derecha y conservadores, mientras generan titulares en todo el mundo. La creación de la controversia es la manera en que esta serie pretende mantener a los espectadores atentos.

"El hecho de que una generación de niños de 10 años consuman pornografía, y especialmente vean cómo se trata a las mujeres en ella, se presenta como algo normal: en un mundo donde la educación social está limitada por los cambios entre el liberalismo y el conservadurismo, la serie nos pregunta: ¿de qué otra manera van los jóvenes a aprender sobre sexo?"

Pero al hacer esto, Euphoria subraya lo que a menudo es un retrato preciso, angustioso y esencial de la adolescencia, la amistad y el trauma. En el personaje de Rue, por ejemplo, tenemos a alguien no solo confundido por años de (quizás) diagnósticos erróneos, sino también experimentando el malestar y la angustia del existencialismo; Rue no es una hedonista, sino que está paralizada por la ansiedad a causa de, bueno, de todo. Zendaya desempeña este papel con delicadeza, y a través de su representación, Rue se transforma en una persona entre frágil e histriónica mientras explota a raíz de todas las drogas que toma y las relaciones que está construyendo, sumergiéndose drásticamente cuando la confusión y el shock se vuelven demasiado intensos.

Una dinámica particularmente delicada es la relación entre Rue y su hermana de 13 años, Gia. Fue Gia quien descubrió a Rue inconsciente cubierta por su propio vómito después de una sobredosis, y a medida que la serie avanza, está claro que el sentimiento de culpa de Rue por este incidente luchará contra su protección natural. Las implicaciones de la sobredosis se extienden, y el impacto no sólo se refleja en su propia familia, sino también en sus relaciones con los demás. El camello de Rue, Fezco, un adolescente obligado a cometer un delito para mantener a su padre enfermo terminal, también está atrapado en una cruel dicotomía entre hacer dinero de cualquier manera posible y su propia moralidad. En torno a este tema también nos encontramos con un dato surrealista: el hermano menor de Fezco, un niño, que también es una especie de crack experto en todo, desde transferir criptomonedas hasta repartir bolsas, y esto proporciona un poco de humor a la serie. Pero como todo en Euphoria, si miras de cerca descubres un mundo más oscuro.

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Esta batalla entre la luz y la oscuridad se ejemplifica mejor en el personaje de Jules, interpretado de manera magistral por la modelo y activista Hunter Schafer. Jules, una joven trans, es la recién llegada al barrio donde vive Rue, y la amistad entre las dos es uno de los pilares de la serie. Hay mucha complicidad entre las dos, y durante los primeros capítulos intentan tener algo entre una amistad y una relación amorosa.

Jules, por su parte, brilla bajo el sol y casi desaparece en la oscuridad. Está muy viva, y destaca por su maquillaje experimental y su gran sonrisa. Tiene los ojos muy abiertos y mucho aprecio por la vida. Pero su complexión, pálida con cabello rubio claro, se funde con la tenue iluminación de las muchas escenas que Euphoria ambienta en la noche, y es en la oscuridad donde la sensación de aislamiento de Jules cobra vida, especialmente su ansia por conectar mientras rastrea Grindr buscando algún hombre que se acueste con ella.

En el primer episodio, se encuentra con uno de estos hombres en un motel, una escena que deja a cualquiera que lo vea con un nudo en el estómago. La serie le otorga al horror de esta situación el espacio que necesita. Sin embargo, el hecho de que Jules de alguna manera sea capaz de recuperarse después de la experiencia y de ir a una fiesta (donde, indudablemente, es acosada, antes de encontrarse finalmente con Rue) te hace pensar que no es la primera vez que lo hace y sabes que no será la última. El daño ya se ha hecho, y la culpa es de una sociedad que todavía excluye a las personas LGBTQ.

Al final del primer episodio, descubrimos que el hombre con el que se acostó Jules es el padre del deportista local Nate, un chico muy promiscuo pero inseguro acerca de sus deseos sexuales. Sin embargo, la confusión de Nate sobre su sexualidad, muy parecida al personaje de Adam Groff en la serie Sex Education de Netflix, está ligada tanto a la masculinidad tóxica como a su propio desarrollo sexual, guiada por su comprensión de las proclividades sexuales de su padre y la pornografía gratuita en Internet. Este recurso del deportista reprimido puede parecer muy manido, pero vale la pena volver a contemplarlo para enfatizar que los chicos aún experimentan esto en un mundo en el que no nos paran de asegurar que las nuevas generaciones son cada vez más abiertas y libres a nivel sexual. Euphoria nos recuerda que no estamos tan avanzados como las encuestas y los medios de comunicación nos hacen pensar.

"Euphoria es el patio de recreo de Zendaya, y aquí nos presenta todo lo que es capaz de hacer".

De hecho, la expresión sexual es casi reductiva en Euphoria, y quiere que sepas que esto se debe a la pornografía online. El hecho de que una generación de niños de 10 años consuman pornografía, y especialmente vean cómo se trata a las mujeres en ella, se presenta como algo normal: en un mundo donde la educación social está limitada por los cambios entre el liberalismo y el conservadurismo, la serie nos pregunta: ¿de qué otra manera van los jóvenes a aprender sobre sexo?

Sin embargo, si bien el consumo de pornografía es moralmente ambiguo, su creación, al menos por parte de los jóvenes, nunca es mal vista; incluso cuando los vídeos ilícitos se envían sin consentimiento. En un discurso pronunciado en una de las voces en 'off' de Rue, advierte a quienes critican el entusiasmo de los jóvenes por intercambiar imágenes de sus genitales. "Sé que tu generación confiaba en las flores y en el permiso de tu padre, pero estamos en 2019; a menos que seas amish, los desnudos son la moneda del amor", dice. "Dejad de avergonzarnos. Me dan vergüenza todos esos tipos que crean directorios online protegidos por contraseña de chicas desnudas menores de edad".

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Si la naturalidad con la que los adolescentes intercambian fotos de desnudos es uno de los elementos más controvertidos de Euphoria, no logra provocar la ira. Sin embargo, el monólogo de Rue también fracasa como un momento de grandiosidad moralista de la generación Z, especialmente dada la frecuencia y el impacto que tienen estos desnudos. Un buen ejemplo es el personaje de Kat, cuyos vídeos perdiendo la virginidad se han filtrado, y la serie lo defiende como un movimiento de poder sexual. La supuesta narrativa de "empoderamiento" en cuanto a la decisión de Kat de tomar posesión de una situación en la que ella es esencialmente la víctima y acaba recurriendo al trabajo sexual online para encontrar validación es, francamente, ridícula. Peor aún, no estás seguro de si se están riendo de ella o no después de ver cómo se pone una máscara de gato y se pone a hacer 'twerk' en ropa interior delante la cámara.

Ese es quizás el problema con Euphoria. A veces, capta la realidad de la experiencia humana. Pero a menudo es atraído por los extremos y, de todos modos, al ver cuatro episodios, parece reacia a explorar las consecuencias reales de esos extremos. Cuando Rue casi vuelve a sufrir una sobredosis de fentanilo, no tienes la sensación de que Euphoria está ayudando a la audiencia a simpatizar con ella, sino que muestra cuán jodida está. Es gracias a la capacidad de interpretación de Zendaya que pasas por alto esos momentos incómodos porque nunca pierde su control sobre la empatía de la audiencia por Rue. Habita en el papel como si ella también hubiese experimentado el nivel de desaliento y la desesperación mental que tiene Rue, como si siempre estuviera persiguiendo algo que le ayude a sentir algo de nuevo. En realidad, a pesar de estar basada en una serie israelí y en las experiencias de la vida de Sam Levinson, Euphoria es el patio de recreo de Zendaya en el que demuestra todo lo que es capaz de hacer.

Aún así, a pesar de su tono desigual y su dependencia de tácticas de choque aburridas, Euphoria es atractiva (principalmente por Zendaya). La relación entre Rue y Jules es emocionante y nueva, y uno de esos raros ejemplos en los que la química entre los actores es eléctrica. También hay valor en un programa de televisión que, a pesar de sus fallos, quiere explorar la vida de los adolescentes sin el filtro impuesto por un canal de televisión. Con suerte, a medida que Euphoria avance, su crítica de la socialización sexual madurará más allá de la polémica. ¿Y si no sucede? Bueno, al menos Zendaya seguirá brillando como hasta ahora.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.