Feng Li, White Night, Nanjing, 2015.

capturando lo absurdo de la vida en las calles de china

Durante el día, el fotógrafo Feng Li trabaja como funcionario público haciendo propaganda progubernamental.

por Sarah Moroz; traducido por Laura Castro
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11 Julio 2018, 9:47pm

Feng Li, White Night, Nanjing, 2015.

Feng Li ha estado alimentando su serie White Night con imágenes idiosincrásicas desde 2005. Nacido en Chengdu en 1971, Li estudió medicina china antes de introducirse en la fotografía como funcionario del Departamento de Comunicación provincial y, además, como artista independiente. Constantemente alterna su trabajo entre la práctica personal y las imágenes oficiales, siendo su práctica personal la antítesis a la propaganda progubernamental.

Tomando fotos diariamente en las calles de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan y una de las ciudades más pobladas del oeste de China, los encuentros fortuitos le proporcionan una fuente constante de material. Su visión se caracteriza por yuxtaposiciones sorprendentes, humor irónico, texturas brillantes y colores, todo lo cual produce una sensación de absurdo e incluso de extrañeza dentro del paisaje urbano. Lo cotidiano es examinado bajo la luz de un brillante flash, lleno de personajes inescrutables y a la vez cautivadores: la figura de alguien con un disfraz tonto de conejo que, luego de una inspección más cercana, tiene una pierna amputada; un hombre encendiendo casualmente un cigarrillo a pesar de tener una alarmante cantidad de sangre en su mano. Lo cómico y lo siniestro comparten un solo marco: un equilibrio incómodo y sorprendente de violencia y sátira sin ningún contexto.

Li actualmente está exponiendo su trabajo en el festival de fotografía Rencontres d’Arles en el sur de Francia, ya que fue el ganador del premio Jimei x Arles Discovery Award en 2017 entre una lista de diez fotógrafos chinos emergentes seleccionados por jóvenes comisarios. Li también tiene carta blanca en Arles para fotografiar escenas en toda la ciudad, que se actualizarán regularmente como una exposición simultánea complementaria.

Con la ayuda de los curadores y traductores Thomas Sauvin y Leo de Boisgisson, Feng Li pudo discutir sobre la adopción de la extrañeza y la desconfianza ante la noción de la verdad fotográfica.

Feng Li, White Night, Chengdu, 2015.

¿Cómo te iniciaste en la fotografía?
Odiaba la vida en la oficina. Entonces empecé a hacer fotos para el departamento de saneamiento de la provincia como una forma de escapar de ahí. Hoy, mi trabajo me da mucha libertad y acceso a eventos a los que de otro modo no podría acceder.

¿Cuáles son tus hábitos fotográficos?
Hacer fotos todos los días: es una constante. Nunca salgo con la intención de fotografiar algo en particular, pero siempre estoy atento para no perderme los sucesos bizarros. Hay una enorme cantidad de material interesante y fuera de lo común: nunca preparo nada, sólo soy un atento observador de lo que sucede. Me puede gustar una tela brillante, un collar o un color, pero no conozco a las personas. Estos pequeños elementos de textura me brindan un poco de información sobre la persona en cuestión, pero sólo a razón de la proximidad. Los detalles se pueden extrapolar y no están vinculados a un lugar. Necesito tener gente a mi alrededor, el campo me estresa.

Feng Li, White Night, Chengdu, 2017.

¿Cómo es el diálogo entre tu trabajo como funcionario público y tu obra personal?
Proporcionalmente, mi propia producción fotográfica es más pequeña. Para mi portfolio personal puedo documentar el mismo lugar que necesito cubrir para mi trabajo en el gobierno, sólo cambiando el ángulo, cambiando mi perspectiva. Las dos prácticas se complementan entre sí; la oficial y la personal se alimentan entre sí. Lo único que cambia es el punto de vista. Fotografío lo que necesito para el trabajo pero, en paralelo, creo una toma para mí. Por ejemplo, acompañé a un director a una ceremonia de inauguración, que fotografié, y para mi trabajo personal, levanté la vista y saqué una foto desde abajo de un hombre que estaba parado sobre el suelo de vidrio.

¿Cuál es tu relación con las personas que fotografías en las calles?
Realmente se trata de fotografías inesperadas; no estoy allí para tener o crear un diálogo, es gente que se cruza en mi camino y a la que de forma instintiva y rápida le hago una foto. No estoy tratando de entenderlos; tiene más que ver con quién está en mi campo de visión. La mayoría de las veces, son personas a las que no conozco: una mujer abriendo una botella de champán en la inauguración de mi galería, una mujer de mi barrio con pantalones verdes. También hay personas a las que conozco, hay una foto de mi tía; hay una foto de una fiesta en casa de un amigo en la que alguien hace una especie de espectáculo y levanta la pierna, sabiendo que lo estoy fotografiando. Pero la mayoría de las veces todo se da de manera más fortuita.

Feng Li, White Night, Chengdu, 2009.

¿Cómo ha cambiado tu perspectiva desde que iniciaste el proyecto en 2005?
Los últimos dos o tres años me he vuelto más preciso en mis observaciones. Es cada vez más fácil encontrar momentos surrealistas en las proximidades, es fácil apropiarse del día a día. Nunca se trata de ir más lejos, sino de mirar más de cerca. Siempre se trata de la proximidad; ahí hay cosas divertidas por descubrir. Tal vez no es tanto que mi perspectiva haya cambiado sino que el mundo a mi alrededor está cambiando y está más loco.

Entonces, en tanto que das seguimiento a ese cambio, ¿te parece que hay algún elemento sociológico en el ejercicio de la fotografía?
No me considero un sociólogo por mi práctica fotográfica. Por supuesto, dado que documento lo que me rodea, necesariamente hay tipologías que salen a flote. Todos parecen cada vez más estresados, nerviosos. O tal vez soy yo, tal vez lo que hay en mi interior se mezcla un poco. El desarrollo en China en los últimos años es una locura. Chengdu era un lugar bastante tranquilo, y las cosas han cambiado: hay muchas construcciones y cambios en el paisaje. Definitivamente hay un ritmo cambiante, y tal vez puede sentirse en mis fotografías; pero no estoy haciendo un panorama de esos cambios. No tengo una postura en particular.

Feng Li, White Night, Chengdu, 2017.

¿Hay alguna comunidad fotográfica a la que frecuentes? ¿Hay otros fotógrafos locales cuyo trabajo te guste?
Hay una comunidad muy creativa; nos estimulamos unos a otros. Hay nuevos festivales y todo un verdadero apetito por la fotografía, y yo participo activamente. Me gusta mucho el fotógrafo Han Lei, él es justo del centro de China, una China oscura y postindustrial. Su trabajo es difícil de describir, siempre es un poco extraño. Él nos muestra China, pero no con un enfoque documental. Me gustan las personas que tienen su propio universo.

La primera foto es de una mujer que parece consternada frente a un edificio destruido. ¿De qué se trató esa foto?
Esta imagen tiene mucha tensión dramática. Fue en Jimei, en un festival en el que presenté mi trabajo. Salí de la exposición y, como hay tanta construcción y destrucción en todo el país, había excavadoras. Esta mujer, que parece molesta, apareció en primer plano, pero no tenía nada que ver con el fondo, no era su casa ni nada, y tal vez estaba peleando con alguien que no se ve en la foto. El fondo y ella están yuxtapuestos. No sé lo que sucedió, y no quiero investigarlo. Parece que está intentando escapar de las excavadoras, pero no es así. Nunca puedes creerle a la fotografía. Si no hubiera tomado esas fotos yo mismo, no les creería.

La exposición “White Night” de Feng Li en la Maison Des Lices en Arles estará abierta hasta el 26 de agosto de 2018.


Feng Li, White Night, Nanjing, 2015.

Este artículo fue publicado originalmente por i-D US.

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