Image via Getty

la reinvención de gwyneth paltrow

Gwyneth Paltrow nunca va a ser una famosa cercana, pero puede que sea más divertida de lo que nos ha hecho pensar.

por Philippa Snow
|
29 Octubre 2019, 8:19am

Image via Getty

Bienvenido de nuevo a TMZ Theory, la sección en la que la escritora Philippa Snow se adentra en los rincones más extraños de las 'celebrities' y la fama.

Por varias razones últimamente Gwyneth Paltrow ha estado en mi mente. La primera fue una excelente pieza de Wesley Morris, publicada el mes pasado en The New York Times, argumentando que debajo de su imagen pública de pija estirada se encontraba una actriz "para quien el estrellato y el talento son tremendamente naturales". Después de eso, hizo su aparición estelar en The Politician, interpretando a la esposa de un multimillonario que colecciona cristales curativos y viste como una new age; y por último, después de eso, aparecieron los artículos sobre su desinterés absoluto en las numerosas películas de Marvel en las que continúa apareciendo. "¿Spiderman?", le preguntan en el programa de cocina de Netflix The Chef Show, a lo que responde, con el ceño fruncido como un hermoso origami: "No, estuve en Los Vengadores". Ella sale en ambas.

Este verano, alguien reveló que había contratado a un curador de libros llamado Thatcher Wine. El 15 de octubre, en los premios Elle, pronunció un discurso refiriéndose a sí misma como "borracha" y una "anciana blanca", y en los Emmy se convirtió en un meme al caminar muy lentamente, de modo que el acto parecía una pieza de teatro absurda. Por todo esto y más, en 2019 Gwyneth se ha convertido en un personaje excéntrico, muy consciente de su persona, y es muy probable que se esté riendo de sí misma de tal forma que parece sugerir que los demás también lo hagamos. El efecto es inquietante, como tener que adaptarse a una altitud vertiginosa: ¿me había convertido en una persona a la que le gustaba Gwyneth Paltrow?

"Hay un tipo de persona", escribió Wesley en defensa de Paltrow, "que detesta la mueca permanente de su boca o su acento pretencioso, el de la clase de chica que va a un colegio privado... No soy ese tipo de persona".

También hay un tipo de persona que piensa en Gwyneth e inmediatamente recuerda su apasionada amistad con Winona Ryder, que luego acabó mal, como todos sabemos: sus fotografías de paparazzi, sus cigarrillos y copas de vino medio llenas, sus yin y yang. Paltrow, un caballo de carreras chapado en oro no podía contrastar más con una Ryder de cabello oscuro, cuyo aire misterioso la convirtieron en el ídolo de los góticos y los artistas miserables por igual. En la página IMDB de Gwyneth, se la describe como "delgada como una oblea". Winona, que no recibe ninguna descripción física, se caracteriza en la suya como "la ahijada de Timothy Leary". "Los padres de Winona", agrega IMDB, "una vez editaron un libro llamado Shaman Woman Mainline Lady". Los padres de Gwyneth son, obviamente, lo suficientemente famosos como para tener sus propias entradas en la base de datos.

Con eso en mente, la verdad es que también pensé en ella cuando me desperté hace unas semanas con una publicación de Instagram de la británica y detective aficionada Coleen Rooney, acusando a su gran amiga Rebekah Vardy de un comportamiento verdaderamente maquiavélico. ("A las 10.29 a.m. de un miércoles soleado pero irrelevante, Gran Bretaña cambió para siempre", informó la CNN, y agregó que la publicación "fue como el equivalente del siglo XXI de la bala que mató al archiduque Franz Ferdinand").

"Es posible que durante algún tiempo ella se haya dado cuenta de cuán ridícula nos ha parecido, y que solo ahora, con el beneficio de la retrospectiva y el avance de la mediana edad, se sienta capaz de unirse al chiste".

Las peleas entre chicas, en particular entre aquellos que son famosos, son una fuente de fascinación para los medios de comunicación, el público y aquellos que viven para elegir bandos. Si la amistad entre Winona y Gwyneth no terminó en camisetas con esloganes a lo "Team Jen" y "Team Angelina", sí terminó en dos equipos discretos, uno considerablemente más grande que el otro. El persistente rumor de que la razón del distancamiento fue que Gwyneth le robó la copia del guión de Winona a Shakespeare in Love y, posteriormente, el papel principal, no hizo para nada que Paltrow fuera muy querida por la audiencia femenina. Durante años, ella no se ayudó a sí misma, apoyándose en su imagen de rica intocable, una chica mala vestida de yogui. 'En el pasado, tenía un 'enemigo' que estaba bastante empeñado en derribarme", escribió en Goop en 2009. "Me contuve de contraatacar. Traté de tomar el camino correcto. Pero un día escuché que algo desafortunado y humillante le había sucedido a esta persona. Y mi reacción fue de profundo alivio y felicidad'. El suceso al que se refiere Gwyneth es la detención de Wynona por robar en una tienda".

Es curioso sentir tal atracción por una pelea entre dos extraños, especialmente cuando esa pelea es lo suficientemente mayor como para tener carnet de conducir. Aún así, la mayoría de las mujeres no sienten nada por la disolución de Gwynona. La crítica y ensayista Alana Massey no se equivocó cuando sugirió, en un artículo escrito para Buzzfeed hace varios años, que las mujeres millennials tendían a identificarse como Gwyneths o Winonas. "Unas viven una vida desordenada pero de alguna manera más auténtica, a la vez emocionante y un poco triste", afirmó. “Las otras parecen tener una vida lo suficientemente resuelta como para ser envidiable y mundana. Gwyneth Paltrow es, por supuesto, la última. Siempre ha representado una mujer elegante, formal y de buen gusto, pero nunca ha sido realmente natural”. En 2015, el año en que se publicó el ensayo de Alana Massey, Gwyneth respondió más o menos a tal acusación al acuñar el término “desacoplamiento consciente”, intentando sobrevivir durante siete días con cupones de alimentos y popularizando un tratamiento de 100 dólares para vaginas.

Este año, curiosamente, parece haber desarrollado una personalidad. Al final resulta que Gwyneth puede ser muy, muy divertida. Al verla en The Politician, recordé que casi me había sorprendido una vez con la portada de Goop en 2017: una imagen de su cuerpo cubierto de pies a cuello de barro, con el título de presentación: "TIERRA A GWYNETH". Guiñando un ojo, parecía estar reconociendo su reputación como la María Antonieta del bienestar. Es completamente posible que durante algún tiempo ella haya sabido cuán ridícula nos ha parecido, y que solo ahora, con el beneficio de la retrospectiva y el avance de la mediana edad, se haya sentido capaz de unirse al chiste. Winona, después de su destierro de la gran pantalla y su humillación por algo por lo que no vale la pena ser un paria, está de regreso. Gracias a Stranger Things se ha convertido en una de las actrices más queridas de la televisión, que en 2019 realmente no es diferente de ser una de las actrices más queridas del séptimo arte. Shakespeare in Love es terrible, una pieza diseñada cínicamente para ganar el Oscar a Mejor Película y luego desaparecer, y ella realmente no estaba peor por no llegar a ser su protagonista. Ninguna de las dos son las mismas mujeres arquetipo que era con 25 o 30 años.

Gwyneth Paltrow, con sus famosos padres y su vestido de color rosa chicle en los Oscar, sus lágrimas demasiado serias, sus huevos vaginales de jade y sus dos hijos perfectos que llevan el nombre de un profeta y una fruta, nunca serán algo que la identifique. "Tiene el aspecto de un ángel funky que vino a la tierra para hacer buenas obras", escribió Nancy Jo Sales en New York Magazine, allá por 1996, en un perfil ingeniosamente llamado A Star Is Bred, "y tal vez hacer algunas compras en Agnes B". Su mejor opción todo el tiempo fue mantener la distancia entre nosotros, y hacerlo de manera divertida, como si ella no fuera un ángel funky, sino un extraterrestre del planeta WASP. En The Politician la vemos tan beata, pura y distante como siempre ha estado en Goop, sin embrago es más atractiva que nunca; ahora es más fácil recordar por qué fue famosa en primer lugar. Todo lo que realmente necesitaba era desacoplarse conscientemente de su antiguo yo sin humor.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

Gwyneth Paltrow, with her famous parents and her bubblegum-pink Oscar gown and her too-earnest tears -- her jade vaginal eggs, and her two perfect children named after a prophet and a fruit -- was never going to be relatable. “She has the look of a funky angel come to earth to do some good deeds,” Nancy Jo Sales wrote in New York Magazine in 1996, in a profile brilliantly called A Star Is Bred, “and maybe get some shopping done at Agnes B.” Her best option all along was to play up her distance from us, and do it amusingly, as if she weren’t a funky angel, but an alien from the planet WASP. Floating through The Politician, as beatific and oblivious as she has ever been on Goop, she is the most appealing she has been in decades; it is easier to remember, now, why she was ever famous in the first place. All she really needed was to consciously uncouple from her old, humourless self.

This article originally appeared on i-D UK.

Tagged:
gwyneth paltrow
TMZ Theory