este film aborda la vida sexual de una mujer después de ser violada

'Suc de síndria', de Irene Moray, ha arrasado en el circuito de festivales y lleva a sus espaldas 15 galardones.

por Raquel Zas
|
16 Octubre 2019, 9:19am

Mucho se ha hablado estos últimos años sobre abuso sexual, tanto que pareciese que no queda ningún punto de vista por explorar. Pero es cierto que cuando hablamos de violación, nunca se profundiza más allá de la brutalidad del acto, de la condena al agresor, de la gravedad del problema que tiene nuestra sociedad. Pero, ¿alguien piensa en la vida de una mujer después de una violación? Cómo prospera en su trabajo, cómo se divierte con sus amigos, cómo se relaciona con otros hombres, cómo se enamora.

La vida después de la violación existe y pocas personas se han atrevido a retratarla. Al menos, a hacerlo de una forma cruda y realista. Irene Moray quiere dejar de considerar a esas mujeres como víctimas, sino como supervivientes. Y así es cómo surgió Suc de síndria, un cortometraje que está dando la vuelta al mundo en el circuito de festivales cinematográficos y que ya lleva a sus espaldas 15 galardones. El reconocimiento es merecido, pues nos regala una historia que se ha contado mil veces pero ella lo hace de una forma diferente, demasiado realista, rasgada, pero a la vez sutil y bella. Elena Martín, que interpreta al personaje principal, nos arrastra a su dolor de tal manera que lloramos y reímos con ella. Hablamos con la directora sobre este trabajo y todo lo que esconde detrás.

¿De dónde nace la idea de plasmar esta experiencia en un cortometraje?
Cuando las películas o los medios abordan el tema del abuso sexual es sólo desde la perspectiva del trauma. Muchas veces mostrando la violación de forma detallada (o en el peor caso incluso erotizada) y perpetuando el estigma. Yo quería aportar una perspectiva de sanación. Donde mi protagonista no fuera vista como una víctima sino como una superviviente.

1571216614646-2-Elena-Martin-Barbara-in-Watermelon-Juice-Suc-de-sindria-cIrene-Moray

¿Cómo ha sido el proceso creativo de plasmar algo tan fuerte y traumático en una pieza tan dulce, sensible y sutil?
Ha sido un proceso muy vulnerable. Todo el equipo ha sido muy sensible y respetuoso. Trabajando con tanta gente, obviamente había personas que habían pasado por una situación similar y hubo espacio durante el rodaje para llorar, darnos abrazos y soporte emocional. Sabíamos que tratábamos un tema complejo y queríamos tratarlo con amor. Ha sido bonito.

¿Qué mensaje quieres transmitir con él? ¿Qué reacción quieres generar en el público?
En el corto todos los personajes intentan ser la mejor versión de sí mismos. Si nos escuchamos, si tenemos compasión, por mucho que a veces metamos la pata vamos a evolucionar y sanar juntos. Este era mi mensaje, todo puede sanarse con amor, sólo hay que ponerle consciencia y empeño. También me interesaba mucho mostrar una relación de pareja sana, basada en la honestidad y la comunicación. Estoy cansada de ver siempre relaciones hiper tóxicas en el cine. Creo que podemos mostrar una realidad alternativa que nos inspire a ser mejores.

¿Ha sido difícil para la actriz protagonista interpretar este papel?
Elena era consciente del reto emocional que implicaba este proyecto y ha sido muy generosa. Ha estado dispuesta a viajar a lugares muy profundos y canalizar estas emociones que podían ser tan bellas como dolorosas. Ha sido un placer inmenso trabajar con ella y siento que hemos ido juntas, de la mano. Ha hecho un trabajo impecable, siempre desde la intuición y con el soporte de Max Grosse Majench, el coprotagonista.

1571217563719-3-Elena-Martin-Barbara-and-Max-Grosse-Pol-in-Watermelon-Juice-Suc-de-sindria-cIrene-Moray

Hay una secuencia en la que los personajes discuten sobre la delgada línea en lo que unos consideran acoso y otros un simple piropo. ¿Crees que la sociedad española ha interiorizado la gravedad de estos comportamientos o todavía nos queda mucho por recorrer?
Falta mucha educación y consciencia sobre este tema. Los piropos callejeros aún son algo corriente y normalizado, al igual que otras violencias machistas. Necesitamos urgentemente una educación emocional y sexo-afectiva basada en el consentimiento y el respeto.

El corto habla sobre cómo puede reactivarse la vida sexual sana después de sufrir una violación. ¿Crees que hoy en día las mujeres todavía carecemos de una educación sexual adecuada y abierta?
Necesitamos mejor educación y sobre todo, referentes. Nuevas narrativas y puntos de vista. La mayoría de las mujeres que conozco que han sobrevivido abusos sexuales son personas fuertes y ríen y lloran y se enfadan y son graciosas y toman su espacio en el mundo. Yo quería crear una protagonista así, darles permiso a estas mujeres para sanar, disfrutar y ser felices, y romper con la narrativa imperante que estigmatiza a las mujeres violadas y las enmarca como eternas víctimas. Defiendo de nuevo la palabra superviviente.

¿Referentes en los que te has inspirado?
La verdad es que mi mayor referente para hacer este corto han sido las personas que tengo alrededor, a las que quiero y admiro. Quería retratar este ambiente de compasión y cuidados que intento cultivar en mis relaciones. A nivel visual me inspiró mucho la localización e intenté conseguir que la estética del corto se pareciera mucho a la de mis fotografías.

’Suc de sindria’ ha viajado por todo el mundo a través del circuito de festivales internacionales. ¿Qué galardones ha obtenido? ¿De qué lugar os lleváis mejor recuerdo?
El corto lleva más de 40 selecciones en festivales y ha recibido una quincena de premios. Creo que lo que me hizo más ilusión fue el estreno en la Berlinale, donde obtuvimos una candidatura a los European Film Awards. Viví en Berlín cuatro años y fue realmente un sueño cumplido. Tanto en Berlinale como en TIFF me hice muy amiga de los otros directores, siento que se ha creado una red de amistad donde el éxito de uno es la alegría de otro. Nos vamos encontrando en diferentes partes del mundo y esto, junto con la acogida del público, es lo más bonito de lo que estoy viviendo estos meses.

¿Ha sido difícil llevar a cabo este proyecto? ¿Qué les dirías a aquellos que piensan que el cortometraje es un formato inviable?
Yo he tenido mucha suerte. Distinto Films apostó por el proyecto en seguida y todo nos ha ido muy bien. Recibimos financiación, todo el equipo ha cobrado, estrenamos en Berlín… Pero obviamente ha llevado muchísimo trabajo y energía. A las jóvenes realizadoras les diría que investiguen sobre Dones Visuals. Ayudan a las mujeres a realizar sus proyectos y puede ser de gran ayuda.

Como mujer directora y autora, ¿crees que todavía lo tenemos más difícil que nuestros homólogos masculinos o las cosas empiezan a cambiar en el cine?
Creo que las cosas están cambiando poco a poco. A mí me emociona estar viviendo este momento, donde tantas compañeras están realizando sus primeras películas y están teniendo éxito. Pero tenemos que seguir luchando para que todas las voces puedan tener su representación, no sólo las mujeres: también las personas trans, no binarias, racializadas, con diversidad funcional o neurológica. El cine cuanto más diverso, mejor. Quedan deberes por hacer, pero los haremos con ganas.

'Suc de síndria' se puede ver actualmente en Movistar+.

Tagged:
Cultura
violación
Cortometraje
abuso sexual
irene moray
elena martín
suc de sindria