fendi: sin ti no sería una fiesta

En este clima de puertas giratorias que invade la moda actual, Karl Lagerfeld lleva ocupando su puesto en Fendi desde hace más de cincuenta años. En 2016, la firma romana, hogar del Káiser Karl, celebró su 90º cumpleaños.

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ene. 13 2017, 8:30am

No es ninguna sorpresa que los cuentos de hadas más famosos del mundo tengan sus orígenes en el frío norte. Desde los hermanos Grimm en Alemania hasta Hans Christian Andersen en Dinamarca, la melancolía de los inviernos en el norte de Europa siempre ha servido de inspiración para el más vívido escapismo. Y son las historias con las que creció Karl Lagerfeld, justo al sur de la frontera con Dinamarca en la década de 1930, cuando la Gran Depresión cernía su oscura nube sobre una reaccionaria Alemania al borde de una nueva guerra. Leyó los cuentos góticos de Selma Lagerlöf, observó a su glamurosa madre y soñó con escapar a un mágico reino que finalmente llegaría a dominar. "Káiser Karl" es como ese reino denomina ahora a su costurero real de 83 años de edad como tributo a una personalidad y un talento indescriptibles que le han convertido en el emperador de la moda. Lagerfeld, por supuesto, es demasiado poco sentimental como para reconocer esas cosas. Su punto más fuerte como monarca de la moda es su inquebrantable y visionaria devoción por lo innovador.

"Me interesa lo que sucede ahora, no lo que haya sucedido en el pasado. Nunca miro los archivos. Odio los archivos", dijo al Financial Times en 2015 durante una conversación que paradójicamente tenía como finalidad hablar sobre su 50º aniversario como Director Creativo de Fendi. Aquel punto de partida no hizo que el 2016 fuera más fácil para el anti-nostálgico Lagerfeld, quien ―junto a Silvia Venturini Fendi, cuya familia le contrató por primera vez para que ocupara ese puesto en 1965― tuvo que enfrentarse a la conmemoración del 90º aniversario de la firma romana. Italia, cuna de la mayor parte de la magia del Renacimiento, nunca tuvo necesidad de una gran tradición en lo que se refiere a los cuentos de hadas. De modo que Lagerfeld hizo algo que no se había hecho antes: adoptó una mirada al pasado sin precedentes, bebiendo de sus raíces nórdicas y de los cuentos de hadas con los que creció. "En cierto modo fue el ambiente de mi niñez, los cuentos de hadas nórdicos", dijo acerca de su referente para el desfile de alta costura de Fendi celebrado el pasado julio en Roma. Lagerfeld transformó el libro East of the Sun and West of the Moon (Al este del sol y al oeste de la luna) de 1914, que incluye ilustraciones del danés Kay Nielsen, en un vestuario que podría haber servido perfectamente para ataviar a la corte de un reino encantado.

¿Mostrar a Fendi en un puente de cristal sobre la fuente más famosa del mundo? Si eso no es un cuento de hadas, entonces no sé lo que es.

¿Podría ser un inusual momento de nostalgia por parte del atemporal Herr Lagerfeld? Absolutamente no. A pesar de admitir la parte acerca de sus recuerdos de infancia, su espectacular colección para Fendi no fue un tributo al legado de un diseñador, sino la manifestación del reinado de un soberano. Aunque Lagerfeld también posee una marca epónima, la obra de su vida ha sido la sobrecogedora responsabilidad de reinar sobre dos de las firmas de moda más históricas que existen, Fendi y Chanel, asegurando su existencia para las generaciones venideras. En ese sentido no es tan diferente de los auténticos reyes y reinas del mundo, nacidos para cuidar de sus monarquías (solo que Lagerfeld puede ser tan político como desee y le pagan mucho mejor). En estos tiempos tan inciertos para la moda en los que los directores creativos parecen durar solo un puñado de temporadas diseñando para las grandes casas, su legado de 50 años en la historia de Fendi, de 90 años de duración, es mucho más que una permanencia, la palabra que ahora se emplea para describir la generalmente breve residencia de un diseñador en una firma. Lo suyo es todo un reinado.

Así que no podemos culparle si los grandes aniversarios como el de Fendi y el suyo propio evocan el logro de toda una vida, aunque no puede decirse que Lagerfeld se haya negado alguna vez a darse a sí mismo una palmadita en la espalda. "Me gustaría ser un fenómeno internacional por mí mismo", dijo una vez, hablando como un auténtico César romano. Y de ese modo, para el 90º aniversario de Fendi, Lagerfeld asumió su labor como cualquier gran rey de un cuento de hadas: hizo que los sueños se volvieran realidad. Cubriendo la icónica Fontana de Trevi de Roma ―recientemente restaurada gracias a una generosa donación de Fendi― con plexiglás, hizo que sus modelos caminaran sobre el agua y finalmente él mismo hizo lo propio con un mesiánico baile cogido del brazo de Silvia Venturini Fendi para el saludo final. "Jamás llegué a imaginar, ni en sueños, que algo así pudiera existir", dijo. "¿Hacer esto en un puente de cristal sobre la fuente más famosa del mundo? Si eso no es un cuento de hadas entonces no sé lo que es".

Podemos llamarlo megalomanía... A Lagerfeld probablemente no le importaría. "Tengo los pies en la tierra. Pero no precisamente en esta tierra", ha llegado a decir en el pasado. A una edad en la que la mayor virtud de cualquier miembro de la realeza en activo parece ser la modestia, Lagerfeld se ha convertido en un rebelde consumado: más provocador a los 83 años que la mayoría de jovencitos que le rodean. Dando un giro de genialidad, empleó el 90º aniversario de Fendi para demostrar precisamente eso, convirtiendo una celebración de lo antiguo en una demostración de pensamiento juvenil. Cuando llegó el momento de mostrar la colección primavera/verano '17 de Fendi en septiembre, el Káiser continuó su racha de realeza rebelde, haciendo referencia al Rococó de Luis XVI ―que fue guillotinado por los franceses― en una delicadamente opulenta colección que Lagerfeld se encargó de recordarnos que no era totalmente ajena a lo italiano. "No olvidemos que la Reina de Nápoles era hermana de María Antonieta", dijo entre bastidores encogiéndose de hombros. ¿Cómo podríamos olvidarnos?

Para Fendi, 2016 fue una representación de la institución cultural que supone en Roma, en Italia y en la industria, y un modo de hacer que los sueños se hagan realidad, campo en el que Fendi no tiene rival. Para el Káiser Karl, fue una expresión de lo que él representa en el mundo de la moda: el último padre de la industria, incluso aunque ese título resulte demasiado sentimental para su gusto. "¿Por qué debería dejar de trabajar?", preguntó una vez Lagerfeld a un periodista. "Si lo hago moriré y todo habrá acabado". ¡Larga vida al rey! Y como dijo el CEO de Fendi Pietro Beccarie en una cena tras el desfile, después de haber felicitado a Lagerfeld por sus modelos que caminaban sobre las aguas, "Karl respondió, 'Sí, ¡pero ahora tenemos que centrarnos en el 100º aniversario!'".

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Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Matteo Montanari
Estilismo Emilie Kareh
Peluquería Marki Shkreli en Tim Howard Management usando Marki Hair Care
Maquillaje Georgi Sandev en Streeters usando M.A.C.
Asistentes de fotografía Leonardo Ventura, Melnie Smith
Técnico digital Diego Sierralta
Asistente de estilismo Omar Thomas
Productor Gaby Schuetz
Producción Select Services
Modelo Selena Forrest en Next
Selena lleva toda la ropa de Fendi