sexo, religión y bdsm en tierra santa

El diseñador israelí Eliran Nargassi une su compleja relación con la sexualidad y la religión para crear un atisbo de armonía en un mundo en tensión.

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14 Febrero 2017, 8:22am

Nabi Musa, que se traduce como Profeta Moisés, es una mezquita del siglo XIII situada en el desierto de Judea, en la Ribera Occidental. También es la sede de un festival musulmán palestino de cinco días de duración, justo antes de la Pascua, que se celebra en honor de la memoria de Moisés. El diseñador residente en Tel Aviv Eliran Nargassi, junto con el fotógrafo Danny Lowe y el modelo Mor Alcalay, fueron allí a fotografiar la historia de la última colección del diseñador. Ofrecía el fondo perfecto para las prendas de Eliran, que a menudo están relacionadas con la religión. Y si la religión cruza a través de la moda de Eliran, solo es porque lo hace a través de gran parte de la sociedad israelí. Es totalmente ineludible.

Eliran creció en el seno de una estricta familia judía, antes de dejar atrás la religión. Ahora, abiertamente gay, sus diseños a menudo incluyen guiños a las subculturas BDSM, algo que él describe como "culto laico". Pero sus ideas no son tan sencillas como eso. No son tan solo un rechazo de la religión, sino que son también una exploración de la tensión entre lo sagrado y lo profano. Existe una tensión en el corazón de su obra entre la religión y la vida laica, es cierto, pero también entre la modernidad y la vida y ropa tradicionales. Sus trabajos conjuran un Israel más allá de los estereotipos, un Israel que también es un crisol cultural, algo que no se refleja con demasiada frecuencia en los medios. Ofrece un pequeño atisbo de armonía en un mundo en tensión.

¿Cómo te introdujiste en el mundo de la moda?
Desde mi infancia me gustaba definir lo que me atraía estéticamente, en muchos aspectos, tanto si era la ropa que llevaba como el arte y el diseño que me agradaban. Tras terminar el servicio militar, me pareció que el mundo de la moda era el destino más natural para mí.

¿Qué hizo que desearas crear tu propia marca?
En realidad sucedió por accidente. Poco después de licenciarme en el Shenkar College me contrató uno de los minoristas de moda más destacados de Israel y al mismo tiempo me invitaron a formar parte de una exposición que giraba en torno a la definición de la estética. La exposición se canceló y al mismo tiempo me di cuenta de que trabajar para una gran marca de moda me estaba cortando las alas. Decidí dimitir. Aunque se había cancelado la exposición, decidí desarrollar la idea y empecé a diseñar una pequeña colección, solo para comprobar las reacciones que podría obtener por parte de la industria. Supongo que tuve una buena intuición al respecto, porque en aquel momento se estaba produciendo un resurgimiento de la moda masculina.

¿Cómo es la escena de la moda en Israel en este momento? ¿Se apoya mucho a los jóvenes diseñadores?
Israel es un país pequeño, así que la escena de la moda independiente es bastante pequeña también. De hecho, en lo que respecta a la moda masculina, puedes contar a los diseñadores independientes con los dedos de una mano. En cuanto a la moda femenina el campo es más amplio, hay muchos grandes talentos en Tel Aviv y yo siento un enorme respeto por lo que está haciendo mucha gente. No hay financiación por parte del gobierno que apoye a los jóvenes diseñadores como en la mayoría de países europeos, pero existen otros programas que ofrecen becas y asesoramiento a los jóvenes diseñadores.

¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado dirigiendo una marca fuera de una de las principales capitales de la moda?
Ha habido unos cuantos. El primero de todos son los plazos: mientras que los diseñadores y las marcas de todo el mundo trabajan de acuerdo con el calendario de las temporadas de moda y presentan sus colecciones con seis meses de antelación, la mayoría de marcas en Israel presentan sus nuevas colecciones justo antes de que empiece la temporada, de modo que se requiere tiempo y esfuerzo para sincronizarse. Otro de los retos es la búsqueda de tejidos de calidad. La selección de tejidos de la mayor calidad posible que se importan a Israel es muy limitada, así que el crecimiento de una marca depende de la importación de tejidos desde Europa o Japón. Por último, aunque definitivamente no por ello sea algo menos importante, es la falta general de interés internacional por lo que está sucediendo aquí.

¿Describirías tus diseños como típicamente israelíes o judíos? Hay muchos guiños a la religión en ellos.
Procedo de un entorno judío practicante y, aunque no era ortodoxo, estaba basado en valores judíos. Hacia la pubertad, mientras descubría mi orientación sexual, empecé a cuestionarme a mí mismo y también mis creencias, conociendo las prohibiciones obvias y sabiendo que no comulgan con la persona en que me estaba convirtiendo. Actualmente encuentro posible que una persona sea religiosa y que al mismo tiempo lleve un estilo de vida gay. Cuando diseño intento mostrar esas diferencias entre ambos mundos, pero también la armonía que reina entre ellos.

¿Es imposible evitar hablar de religión en Israel?
Israel es un crisol de culturas, un país que fue establecido por inmigrantes de todo el mundo, de modo que cada uno trajo sus propias tradiciones y costumbres. También es un lugar santo para muchas religiones (el Judaísmo, el Islam, el Cristianismo y más) y, como resultado, la religión siempre está presente, especialmente en lo que respecta a Jerusalén y otros lugares sagrados. Por otra parte, lidiar con la religión es algo muy individual y personal y creo que hay un lugar para todo el mundo aquí, tanto religioso como laico.

Esta combinación de religión, laicismo y BDSM... ¿Son temas controvertidos que tratar aquí en Israel? ¿Son de algún modo declaraciones políticas?
En este mundo en que vivimos hoy en día, lidiar con estos temas es controvertido estés donde estés, no necesariamente solo en Israel. Hablar sobre sexo, especialmente BDSM y otros fetiches, sobre todo en lugares en los que la religión forma parte de la vida diaria, resulta desafiante. Pero es un desafío que me encanta afrontar. Aunque se trata de una preferencia personal, aquí lo personal también se vuelve político. Otros podrían considerar que los elementos que combinamos en nuestro interior son inaceptables o "poco ortodoxos", pero yo lo veo como un experimento personal para crear armonía entre estos dos mundos aparentemente opuestos.

¿En qué se han diferenciado las reacciones ante tu trabajo en Israel y en Europa?
No ha habido una gran diferencia en la reacción de ambos lugares, el feedback es positivo en los dos. Creo que los europeos son más curiosos acerca de la historia y la inspiración tras la marca y sobre el hecho de que soy israelí y trato temas que algunas personas consideran tabú, como el BDSM, por ejemplo. La mayoría de europeos que he conocido en la industria nunca habían oído hablar de un diseñador de moda israelí, o nunca se habían enfrentado a su obra, así que también resulta refrescante y curioso.

¿Cómo describirías tu marca?
Personal, emotiva y llena de contrastes.  

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Texto Felix Petty
Fotografía Danny Lowe
Toda la ropa de Eliran Nargassi
Modelo Mor Alcalay