imágenes del excéntrico y exclusivo mundo de la élite europea

'The Europeans', de Tina Barney, estudia la polinización cruzada de herederos, aristócratas y reliquias familiares.

por Matthew Whitehouse
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20 Abril 2017, 7:20am

Hace pocos días que Theresa May puso en marcha el Artículo 50, enviando al Reino Unido hacia el borde de un precipicio y provocando que muchos se pregunten dónde encaja Gran Bretaña en esa gran masa continental conocida como Europa.

Merece la pena recordar que cuando las naciones fundadoras de la Comunidad Económica Europea (Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Holanda y Alemania Occidental) se reunieron por primera vez en 1957, Gran Bretaña inicialmente dijo "estoy bien, Jacques". Había luchado en la Gran Guerra, tenía la gran Commonwealth y se veía muy distinta de los demás países.

Y lo que es más, el resto del continente también la veía así. Cuando el primer ministro Harold Wilson empezó tardíamente a poner ojitos a Bruselas, a principios de la década de 1960, Charles de Gaulle célebremente dijo "non". Gran Bretaña era "insular", según él la describió, con "hábitos y tradiciones muy marcados y muy originales".

Ya sabemos lo que siguió después, Gran Bretaña finalmente se unió a Europa en 1973 y el año pasado votó que quería separarse de nuevo. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿está Gran Bretaña culturalmente desconectada del continente, lo mismo que lo está físicamente, o hay similitudes que tienden un puente sobre el Canal de la Mancha?

Esta idea se ve parcialmente explorada en el épico proyecto de Tina Barney The Europeans, un Gran Tour de ocho años de duración por Austria (1996), Italia (1996-1998), Inglaterra (2001), Francia (2002), España (2003) y Alemania (2004). En él, la fotógrafa norteamericana retrata el círculo cerrado de la élite del Viejo Mundo, capturando similitudes transfronterizas y características culturales compartidas. Se trata de un estudio de la polinización cruzada de herederos, aristócratas y reliquias familiares. Un examen de qué es lo que hace, exactamente, que los europeos sean europeos.

¿Cómo surgió el proyecto The Europeans?
Todo lo que necesité fue que una o dos personas dijeran lo mismo y a mí me pareció que era una idea muy interesante. Había enviado una solicitud para ingresar como artista visitante en la Academia Norteamericana en Roma y casualmente hice uno o dos amigos italianos que me ayudaron a encontrar gente a quien fotografiar. A partir de ahí, en realidad todo fue rodado. Nunca pensé que sería un proyecto de ocho años de duración o que visitaría seis países diferentes. Pensé que sería un único viaje, pero cuando llegué allí todo era fascinante. Los italianos decían, "bueno, mi hermana está casada con un austríaco", o "mi hermano está casado con una española". Ahí es cuando empecé a darme cuenta de que todos esos países están conectados.

¿Pasaste mucho tiempo con los modelos o fue todo bastante rápido?
Muy rápido. Algunas veces me quedaba a dormir en casa de alguien, pero por lo general las sesiones de fotos eran tan rápidas como si hubiera hecho un trabajo editorial. Hola, qué tal, entramos, instalamos las luces, hacemos la foto y nos vamos. Era una sesión única. Y nunca volví a verles en toda mi vida. Probablemente nunca más les vuelva a ver.

Tus fotografías tienen un aspecto muy formal... ¿qué inspiró ese enfoque?
Si te fijas en mi libro Theatre of Manners, ahí es donde empezó todo. Sentía frustración al tratar de crear una estructura interesante en la fotografía, porque sentía que la fotografía era un trozo de papel plano y aburrido. Por supuesto me inspiré en los pintores holandeses del siglo XVII, pero también sobre todo en los italianos y en cierto modo pensé, "¿por qué no intento hacer eso mismo en una fotografía?". Dirigía las imágenes para que formaran una narrativa determinada y trataba de crear un espacio visual interesante, con una estructura muy pensada. Lo que no sabía que sucedería cuando llegué a Europa era que esas personas y esos escenarios resultarían tan intimidantes debido a su formalidad. Su extremado sentido de la buena educación. Todo el mundo sabe que los norteamericanos somos mucho más informales. En todos los sentidos. Así que me di cuenta bastante rápido de que no podría dirigir a esas personas para que hicieran algo diferente de lo que son.

¿Por qué crees que la gente sigue tan interesada en las fotografías?
Lo único que se me ocurre es, ¿sabes cuando la gente estaba obsesionada con ver series de televisión como Dallas o incluso ahora, cuando ven Los Tudor o algo así? Esas imágenes reflejan una vida que los norteamericanos... bueno, no sueñan con ella, pero sí la consideran su ideal de realeza o de una vida fastuosa. Una vida que creo que los norteamericanos han ansiado desde el principio de la historia.

¿Llegaste a ver Europa como una entidad coherente o para ti eran países separados?
Es una pregunta muy interesante. Creo que hay cosas que son muy similares y normalmente tienen que ver con un determinado gusto, que probablemente se remonta tan atrás como se pueda imaginar. Conforme la gente viajaba pensaba, "oh, esto me gusta, yo también voy a hacerlo". Y una de las cosas que es en cierto modo divertida y superficial es el muro amarillo. En muchos países hay un muro amarillo, y es un buen símbolo para ejemplificar lo que estoy explicando. También creo que la idea de la familia se comparte en todos los países.; la idea de mantener el hogar familiar, el respeto por la madre y el padre, el primogénito.

¿Tienes alguna fotografía favorita?
Probablemente sí, cosa que no suelo decir. Pero, ¿sabes?, ha pasado mucho tiempo. Lo que más me interesa de todo lo que hago es el hecho de retratar. Creo que hay una fotografía llamada The Granddaughter y otra llamada The Young Lady  que me gustan especialmente. Una es de Alemania y la otra de Francia. Esa otra, The Hands -la del chico con la camisa azul y blanca junto a su padre- también tiene mucho poder. Hay algo que me fascina de los niños. Creo que conseguir llegar a un niño de esa edad es normalmente imposible, pero si tienes el modelo adecuado, no puedes saber cómo es en realidad, pero puedes adentrarte en un lugar al que no puedes acceder en la vida real, mirándolo en persona. Y es normalmente a través de los ojos. Eso es increíble.

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Texto Matthew Whitehouse
Todas las imágenes cortesía de Tina Barney y Paul Kasmin Gallery

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