20 años después, 'caramelo asesino' todavía hace que queramos ser chicas malas

Hablamos con su director, Darren Stein, acerca de sus fabulosos looks, que incluían desde minifaldas de PVC hasta corsés de color caramelo.

por Marie Lodi
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28 Febrero 2019, 9:36am

Hay algo inevitablemente atractivo en el grupo de chicas malas y populares del instituto de una película americana para adolescentes, ya sea la 'gang' de Heather Chandler en Heathers o la de Regina George en Chicas malas. Estas chicas son admiradas y odiadas a la vez por sus compañeros de clase, pero representar ese tipo de dualidad en una película requiere un cierto je ne sais quoi. A lo largo de los años, hemos visto algunas pandillas de chicas malas bastante notables que se pasean por los pasillos de la escuela con mucha gracia, pero ninguna de ellas es tan memorable como la de Caramelo asesino.

La película no fue un éxito de taquilla cuando se estrenó en 1999 —exactamente hace veinte años— pero acabó convirtiéndose en un film de culto entre los más cinéfilos, especialmente aquellos que aprecian el estilo y el carisma de la chica mala. La pieza cuenta la historia de una pandilla de chicas de instituto —Courtney, Marcie, Julie y Liz— conocidas como "las cuatro perfectas". Las chicas secuestran a Liz (Charlotte Ayanna) a modo de broma de cumpleaños, le meten un caramelo en la boca a modo de mordaza improvisada, la meten en el maletero para llevarla a desayunar y la matan accidentalmente cuando la bola se atasca en su garganta.

El guionista y director de Caramelo asesino, Darren Stein, dice que quería explorar la idea de una broma que fuese llevada a un extremo oscuro. "Siempre me han encantado las películas de terror y me fascinaban esas chicas adolescentes del Valley que se secuestraban unas a otras en sus cumpleaños", explica Stein. De la decisión de convertir al arma homicida en un caramelo, Stein asegura: "Me fascinaban esos enormes 'jawbreakers' del tamaño de una pelota de béisbol cuando eran niño, porque eran realmente extraños. Estaba obsesionado con la gran cantidad de tiempo que conllevaría lamer uno hasta el final. Después de un buen rato, seguir lamiéndolo haría sangrar cualquier lengua".

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Dado que el incidente del caramelo ocurre justo al comienzo de la película, solo conocemos a la fallecida, Liz Purr, a través de sus amigos y admiradores. Se la describe como "el sueño adolescente": mona, popular y rica, pero también amable, lo que la hace tremendamente diferente a la típica chica mala de película. Al contrario que Liz, está Courtney, interpretada por Rose McGowan. Desde Rizzo a Regina George, hemos visto en el cine a muchas reinas adolescentes muy venenosas, pero ninguna es como el personaje de McGowan. Con su pelo negro azabache, las faldas lápiz que destacan sus curvas, sus tacones de aguja y su agudo ingenio, Courtney se ganó el apodo de "satanás en tacones", un calificativo totalmente opuesto al de Liz, que era conocida como a "la Lady Di del Reagan High". Stein le dio el papel a McGowan después de verla interpretar a Amy Blue en la película apocalíptica de Gregg Araki La generación maldita. "Tenía una belleza y una actitud que no había visto en una película moderna", dice Stein. "Llegué a pensar que era demasiado obvio o fácil darle el papel Courtney, pero resultó que ella era exactamente lo que necesitaba la película, y la película no existiría sin ella. Tengo la sensación de que el tono de la cinta concuerda con su espíritu atemporal y su actitud imponente".

Y si hay algo que distingue a Caramelo asesino de otras películas para adolescentes que salieron a finales de los 90, además de la icónica frase pronunciada por Courtney y compañía ("Peachy-fucking-keen!") y la original causa de muerte por caramelo, son los looks de la película, que todavía persisten en la mente de sus fans. Todas las chicas llevaban una ropa increíble de estética vintage: cardigans ajustados, minifaldas de PVC, vestidos sin tirantes y corsés en colores chicle. La escena en la que caminan por el pasillo de la escuela a cámara lenta vestidas con esos looks llamativos es uno de los momentos más emblemáticos de todo el largometraje. "Quería que se presentasen de una forma muy atemporal a través de la moda, tan inesperada e intimidante como el caramelo asesino", dice Stein. Sabía que quería una mezcla de chicas dulces y punkies: la "inocencia de los años 50 yuxtapuesta con las femme fatales de los años 20, y el punk y los fetiches de finales de los 70 y principios de los 80". Stein fichó a Vikki Barrett, que trabajó con la diseñadora de vestuario Mona May en las películas Chicas Malas y Romy y Michelle, para dar vida a su visión.

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Al trabajar con un presupuesto pequeño, Barrett consiguió la mayor parte de las prendas en tiendas vintage de Los Ángeles como Jet Rag, que es conocida por su legendaria venta de todo a un dólar de los domingos. "Estaba casi todo rozando el límite. No podía permitirme comprar en tiendas normales, por lo que tenía que ir a tiendas de segunda mano o hacer yo mismo la ropa, porque a veces es más barato hacer la ropa que quieres cuando estás buscando algo muy concreto, y lo que estábamos buscando tampoco estaba en las tiendas normales", dice Barrett. Luego compraba las faldas vintage de Jet Rag y las adaptaba para conseguir una silueta lápiz más retro. "Diría que si hay película me ha inspirado, esa sería Grease. Pero no quería meter nada negro", dice Barrett. "Quería contemporáneo mezclado con años 50. 'Stilettos' y bolsos vintage".

Aunque los los looks de las protagonistas se complementaban entre sí, Barrett también tenía en cuenta las personalidades de cada personaje cuando construía su estilo. "Fuimos más inocentes con Julie (Rebecca Gayheart), a pesar de que llevaba una falda de goma, era sexy y todo eso, pero lo hicimos con los colores y las telas", dice Barrett. "Ella no era tan severa como Courtney, que era más malvada e intrépida con esos corsés que solía llevar. La [mirada] de Julie era más dulce y su paleta de colores era mucho más clara, más pastel y más romántica".

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Además de los tacones de aguja y las faldas lápiz elásticas, otro elemento omnipresente en Caramelo asesino eran los trajes monocromáticos, especialmente para Courtney, que vestía de morado y rojo de pies a cabeza. Barrett agregó detalles pequeños pero llamativos para enfatizar este aspecto, como asegurarse de que sus medias se correspondieran con todo el conjunto. "Puse costuras de colores en la parte posterior de todas las medias; de esa forma, si eran medias rojas teñidas, tendrían una costura roja en la parte posterior".

Otro personaje que llevaba constantemente el mismo color fue Vylette, antes conocida como Fern Mayo e interpretada por Judy Greer, la chica normal que se acabó haciendo popular. Después de que Fern cambiase por completo su estilo para convertirse en Vylette, comenzó a vestir en tonos rosados todos los días. "El rosa fucsia estaba destinado a simbolizar el pináculo de su ascensión en la escala social y a rivalizar con Courtney", dice Stein. El icono de Los Ángeles, Angelyne, fue una referencia importante para el personaje, ya que iba teñida de rubio platino, vestía de rosa intenso y conducía un Corvette. "Habría sido perfecto disponer un Corvette rosa, pero no pudimos hacernos con uno. ¡Se lo tendríamos que haber pedido a Angelyne!”, dice Stein.

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Marilyn Manson, que estaba saliendo con McGowan en ese momento y apareció en un cameo en la película, fue el responsable de uno de los looks. Le había regalado a McGowan una camiseta de rombos azul sin mangas, color pastel, que terminó en una de las escenas. "Creo que un día lo llevó y yo le pregunté si podíamos usarlo para Courtney en la película", explica Stein. "Contrastaría muy bien con el traje color rosa intenso de Vyette y el blanco del espacio".

La escena final del baile de graduación también presenta algunos looks bastante inolvidables, como la diadema plateada que se envuelve alrededor del moño de Courtney. "Tengo que darle crédito a Rose", dice Barrett. "Yo tuve nada que ver con eso. Su vestido tenía el cuello plateado, y no tenía nada para el pelo porque sabía que iban a hacer todo esto de la corona. Pero para el personaje de Rebecca Gayheart, le decoré la malena con flores falsas que combinaban con su vestido. Entonces Rose lo vio y pensó: "Necesito algo para el pelo". Agrega Stein: "Rose tuvo la idea de que Courtney llevase un tocado del que pudiese tirar con desdén al enfadarse. La banda plateada era bastante útil porque hacía que su cabello se desatase de una forma muy bonita, destacando el rimel negro que le manchaba la cara". Entonces, Barrett entró en el camerino de maquillaje con los retales de cuero sobrantes, y el estilista creó la pieza.

Los looks coloridos y la irresistible pandilla de chicas malvadas de la película, hicieron de Caramelo asesino una película de culto para adolescentes que muchos veneran todavía. Stein atribuye el legado de la película al hecho de que es esencialmente "la celebración de la chica mala". A pesar de que Courtney es una villana, sentimos empatía por ella. "También era un mundo dominado por mujeres, donde los hombres son personajes secundarios y las mujeres tienen el poder, y su fuerza y su sexualidad ven como se les rinde homenaje". Como diría Courtney, "Apréndelo. Vívelo. Adóralo."

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Este artículo apareció originalmente en i-D US.

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