cómo sophie ha cambiado radicalmente la industria de la música

Sophie, una de las productoras con más visión de su generación, sigue poniendo a prueba las fronteras que delimitan la música electrónica. En esta excepcional entrevista, reflexiona sobre los espacios queer, la fama y la importancia de PC Music.

por Ryan White; fotografías de Lea Colombo
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abr. 24 2018, 8:52am

Este artículo apareció originalmente en 'The New Fashion Rebels Issue' de i-D, nº 352, verano de 2018.

"No tiene que hacerte sentir bien, se supone que tiene que hacerte sentir", le susurra un chaval de no más de 16 años a su amigo al oído. Son como las 11 de la noche de un martes en Heaven —el mítico club gay de Londres— y esta es la primera actuación de Sophie en la ciudad desde su inminente vuelta. El escenario está vacío y los lasers y una serie de ruidos mecánicos e irreflexivos inundan la sala durante 10 minutos, pero la energía que emite el público no se desvanece. La multitud está compuesta por chavales 'gender-fluid' maquillados al extremo, sonrientes y con las pupilas dilatadas. Un club sinónimo de una nueva era de vida nocturna gay vivificada por una joven y extraña génesis. Cuando Sophie vuelve al escenario para poner fin a su set con su última 'power balad', "It's Okay to Cry", todo el mundo exhala emoción y los ánimos desembocan en un cierre triunfal y visceral.

Una semana después, encontramos a Sophie arqueada torpemente en una silla al fondo del Hackney Picturehouse café enfundada en un plumas, unos vaqueros rosas y con un pintalabios rosa brillante. "Cualquier cosa que hagas musicalmente debería provocar algo", dice acerca de la relación entre sentir y sentirse bien. "Siempre he intentado medir lo que lanzo por la respuesta que provoca. A menudo, mi trabajo provoca una respuesta negativa, pero creo que eso también está bien". Ignora nuestra primera pregunta [¿disfrutaste de la actuación?] porque considera que es lo menos relevante del set; Sophie prefiere hablar del público.

"Este es realmente el tipo de público con el que me interesa comunicarme —no es el "único", pero es en el que me enfoco principalmente—. Actuar para una multitud que se siente libre de inhibiciones y que quiere experimentar cosas que pueden cambiar algo fundamental en la forma en la que la gente quiere vivir su vida".

Sophie lleva chaqueta Circus Hotel. Vestido Dries Van Noten

Sophie se dio a conocer hace unos cinco años como afiliada y amiga del sello PC Music y su fundador A.G. Cook. Gran parte de la "respuesta negativa" que menciona se puede atribuir en parte a las diversas reacciones que ha generado este tipo de música.

"PC Music: ¿el futuro del pop o 'parodia despectiva'?", se preguntaba The Guardian en mayo de 2015. "¿Es hora de desenchufar PC Music?", se preguntaban en VICE un año después. El sonido hiperactivo y distorsionado de los creadores de estas obras sintéticas hechas a base de cultura de Internet, capitalismo y consumismo fueron acumulando infamias y, cuando llegaron al 'mainstream', surgió PRODUCT — el primer álbum recopilatorio de Sophie—.

"Me encantaba PC Music sobre todo porque eran mis amigos. Fueron las primeras personas que hacían música con las que realmente conecté. Estaba encantada de formar parte de algo que parecía romper con el constante reciclaje de géneros 'dance' que se estaba llevando a cabo en ese momento".

“Había muchas mujeres involucradas en PC Music y la atmósfera era muy colaborativa. No existía ese rollo 'macho' que respiraba la mayoría de música 'dance' que se consumía en aquel momento".

Te guste o no, con tan solo ocho canciones, Sophie ha provocado un movimiento sísmico en las listas de éxitos: cultura pop procesada a través de sonidos underground y con un núcleo regido por la igualdad de género. "Había muchas mujeres involucradas en PC Music y la atmósfera era muy colaborativa. No existía ese rollo 'macho' que respiraba la mayoría de música 'dance' que se consumía en aquel momento".

Durante este periodo, Sophie se mantuvo celosa de su identidad. Las entrevistas eran escasas y la interacción en redes sociales casi inexistente. La poca cobertura con distintos pronombres de género que se le atribuyeron a Sophie evidenciaba lo poco que se sabía y se había entendido de ella como persona. Llegados a este punto, la confusión es un tema que no le interesa discutir, pero desde que volviese a finales del año pasado con nueva música, ha explorado un nuevo terreno utilizando su propia voz en los temas, apareciendo en los videoclips y cantando en directo en el escenario.

"Creo que la única forma en la que puedes juzgar las cosas es guiándote por aquello que te hace sentir bien, sin forzarlo, y ahora lo que me parece más natural es esto —estar en el punto de mira—", asegura, golpeando rápidamente la cucharilla del café contra la mesa, antes de tirarla y disculparse. Esta tensión entre ser a la vez artista y persona privada se aborda en dos de las nuevas tres canciones de Sophie. "Spit on my face / Put the pony in his place" [Escúpeme en la cara / Pon al poni en su sitio] narra Ponyboy: un feroz y sexualmente liberador tema que va acompañado de una coreografía de estilo BDSM en el escenario. "My face is the front of shop / My face is the real shop front / My shop is the face I front / I’m real when I shop my face" [Mi cara es la parte delantera de la tienda / Mi cara es el verdadero frente de la tienda / Mi tienda es la cara que tengo en frente / Soy real cuando me compro la cara] dice el estribillo motorizado de Faceshopping, una obvia contemplación de lo que es la verdadera identidad.

"Va sobre preguntarse cuál es la auténtica forma de presentarte a uno mismo. ¿Es a través de la caricatura online que haces de ti mismo, a través de Instagram? ¿Es realmente la forma más honesta de expresarte?". La respuesta es, en parte, no.

Chaqueta Fendi. Top Veronique Leroy. Pantalón Martine rose. Pendiente Sonia Rykiel. Reloj vintage de The Contemporary Wardrobe Collection. Medias Falke

Lo que sí parece prevalecer en el arte de Sophie es el deseo de crear una comunidad segura e inclusiva entre sus fans, algo con lo que ella tuvo problemas cuando era más joven. "Quiero crear espacios que permitan cualquier forma de expresión, que sean libres, musicales, decadentes. No decadentes desde el punto de vista material; decadentes en cuanto a la total libertad de expresión. Intenté encontrar espacios así, yendo a lugares como Berghain, viendo como existían, pero estaban arraigados a algo que no parecía interactuar con la cultura pop de la forma que a mí me interesa". Su nuevo tipo de actuación en directo parece cerrar esa brecha, pero Sophie no se inspiró en la noche queer de Londres o Berlín.

"Nunca me ha ido mucho la performance de estilo karaoke o el rollo 'drag race'. No son mis influencias. Siempre soñé en crear una atmósfera comunitaria, que sea queer, fluida, diversa, sin género, dinámica... Supongo que tenía la sensación de que mucha de la cultura que rodeaba la vida nocturna de Londres era demasiado 'macho' cuando empecé a hacer música. Quería empezar algo distinto, tratar de abrir un espacio distinto para la gente". Cuando miramos a nuestro alrededor en la sala aquel martes, nos dio la sensación de que lo había conseguido.

Este deseo es el que ha permitido a Sophie convertir Los Ángeles en su hogar durante los últimos dos años y medio, un lugar donde espera volver pronto. "Creo que existe una tolerancia y una aceptación allí que no he encontrado en otra parte. Mis amigos de LA, y la comunidad allí, aceptan e invierten en el debate. Eso también me permite tiempo y espacio para trabajar, y hay mucha gente que me inspira", asegura. Teniendo en cuenta que está rodeada de algunos de los mejores artistas de la industria —y que está trabajando con muchos de ellos—, lo cierto es que tiene sentido. "Me siento bien en Los Ángeles", dice Sophie, de forma calmada. Pero no todo en la vida es sentirse bien, como dijo una vez un chaval muy sabio.

Chaqueta Paco Rabanne. Top de cuello alto Topshop
Chaqueta Simone Rocha. Top Y/Project. Shorts Erika Cavallini. Pantalón vintage de The Contemporary Wardrobe Collection. Zapatos Costume studio
Chaqueta Pringle of Scotland. Camisa vintage de The Contemporary Wardrobe Collection. Pantalón Martine Rose. Pendiente Swarovski

Créditos


Fotografía Lea Colombo
Estilismo Emilie Kareh

Peluquería Cyndia Harvey de Streeters. Maquillaje Niamh Quinn de LGA con productos Chanel Les Beiges Tinted Moisturiser. Asistente de fotografía David Mannion. Asistente de estilismo Camille Marchand. Asistente de peluquería Blake Henderson. Asistente de maquillaje Libby James.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.