"¿Qué sucede cuando dos hombres quedan atrapados en un falo gigante?"

Willem Dafoe, protagonista de 'The Lighthouse', nos cuenta por qué todavía está obsesionado con tomar riesgos.

por Douglas Greenwood
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06 Febrero 2020, 11:18am

En una tarde de Nueva York a principios de 2016, Willem Dafoe entra en una sala de cine, contempla la cartelera y simplemente elige un film. Reaparece dos horas después con un pensamiento que todavía, cuatro años después, sigue muy presente: "Aquí hay un cineasta".

Esa película fue el perturbador debut de Robert Eggers, The Witch; un gran descubrimiento nacido en Sundance que logró lo imposible: ser el favorito del público y un éxito en taquilla con un presupuesto muy reducido. Hoy, Willem está inclinado hacia adelante en su silla, retransmitiendo ese primer encuentro con la película como si hubiera tropezado con un mapa que apuntaba perfectamente hacia una mina de oro. Incluso ahora, todavía se está deleitando con las riquezas de ese descubrimiento. "Básicamente le dije a Robert: 'Si tienes algo que hacer para mí, me encantaría ser parte de tu trabajo', dice el actor. Después de eso y después de llevar a cabo varios proyectos, el director le envió un guión y dijo: "Rob Pattinson. Tú. Construiremos un faro y grabaremos en un lugar horriblemente inhóspito". Y dijo que sí.

El resultado es El Faro: una estremecedora película de terror psicológico en blanco y negro donde el director regresar al escenario de su film debut, Nueva Inglaterra. El foco ya no está en una familia hecha trizas por una presencia oculta, sino en una variedad de fuerzas mucho más malévolas. Dentro de una torre de vigilancia costera aislada del mundo exterior, las mentes de un farero y su asistente son sacudidas por hipnotizantes sirenas y gaviotas de pico afilado. Mitad horror, mitad comedia, es una película sobre la virilidad y la locura. "Dos hombres en un faro alejados de la mano de Dios; es imposible que no suceden cosas malas", así lo explica. "¿Qué sucede cuando dos hombres quedan atrapados en un falo gigante?", se ríe. "Eso es lo que dice Robert Eggers".

willem dafoe and robert pattinson in the lighthouse

Rodada en un lugar desierto de Nueva Escocia, la producción de la película proporcionó la receta perfecta para un desastre creativo: las condiciones climáticas horribles y el aislamiento seguramente conducirían a conflictos entre los compañeros de reparto y un humor taciturno en el set, ¿verdad? Todo lo contrario. Estas son condiciones con las que Willem está demasiado familiarizado. A lo largo de su carrera de cuatro décadas, trabajó con algunos de los directores más notorios en algunos de los proyectos más arduos de la historia cinematográfica moderna. Ha sido clavado en la cruz en La última tentación de Cristo de Martin Scorsese. El provocador Lars von Trier, lo eligió para el papel de un patriarca brutalmente torturado en su película Anticristo de 2009, y más tarde para interpretar a un oscuro cobrador de deudas adicto al sexo en Nymphomaniac.

¿Pero fue esta la sesión más dura que ha hecho? "Es divertido cuando dices dura, porque estaba muy feliz trabajando en esta película", dice. “Me gustó la gente con la que estaba trabajando y pensé que era un proyecto interesante y que tenía cosas que hacer. Me sentí comprometido. Ha sido una verdadera experiencia; aprendes cosas, no sé exactamente decirte el qué, pero definitivamente te cambia. Eso es lo que me gusta". A pesar del mal tiempo, la mayoría de los días se paraba detrás de la cámara y observaba cómo se desarrollaban las escenas de Rob. "Realmente no hago distinción entre su escena, mi escena, nuestra escena, todo es lo mismo", insiste, pero hubo algunas excepciones. "¡Si vas a trabajar durante ocho horas, no te quedarás afuera y verás a Rob cargando con carbón!", se ríe. "¡Tienes que mantenerte saludable!"

El ojo agudo y amplio de Willem para el buen cine lo ha llevado a cultivar uno de los catálogos más diversos de todo el elenco de actores de la actualidad. Aparece en la nueva película de Wes Anderson (The French Dispatch, con Timothée Chalamet), y puso la voz a un pez melancólico en la película de Pixar Buscando a Nemo, de 2003. También ha interpretado a varios villanos, ya sean de David Lynch o del Universo Marvel. Su carrera ha estado bailando entre el cine de culto y el mainstream, pero él ha sabido mantenerse en un buen equilibrio.

"¿Qué es una película de estudio? ¿Qué es una película independiente? ", pregunta retóricamente, cuando le pregunto si ese cambio es más fácil en 2020. El auge de los servicios de streaming ha cambiado las cosas. "Ahora todo está borroso, lo que en sí mismo no es malo porque genera mucho trabajo". Pero el discurso está diluido ahora. Ese es el fenómeno de Internet: hay una gran libertad porque puedes ir a muchos lugares, pero la verdad es que todos van a diferentes lugares para validar quiénes son. El paisaje es más plano, por lo que las diferencias son importantes y no las sentimos tanto. Eso puede parecer libertad, pero también restringe”. Sus respuestas a menudo se extienden a territorios tan confusos como el panorama del que está hablando. No es que parezca indeciso; más bien, Willem es el tipo de persona que contempla ambos lados de una discusión. Es justo, sabe juzgar correctamente. Sus respuestas nunca son flagrantes ni están llenas de hipérboles.

Lo que hace que sea aún más impresionante es que El Faro, en toda su gloria trastornada, provenía de un actor tan amable. El personaje de Willem es el instigador de gran parte de su histeria; un viejo tipo barbudo que presiona los botones de su compañero más joven. Es resistente y violentamente masculino, y tan irritante como atractivo. "Una de las cosas buenas de mi personaje es que no sabes lo que es fanfarronada y lo que es un hecho, por lo que todo el tipo de 'viejo y locuaz recuerdo marinero' te permite hacer eso sin hacer que nadie se sienta ofendido. Estos tipos se están desarmando, quitando el tapón del agujero que oculta su verdadera personalidad para follarse toda la narrativa".

Willem Dafoe tiene más de sesenta años y muestra pocas señales de desaceleración. Antes de separarnos, le pregunto con qué frecuencia se enfrenta a desafíos y si son necesarios o no para hacer un trabajo del que esté orgulloso. Piensa por un segundo, antes de responder lentamente: “Sí. [Ser desafiado] aprovecha una parte de ti que es más grande que tu personalidad viva, y no hay forma de que vayas a llegar allí si estás demasiado relajado y bajo control". A él también le gusta reflexionar sobre la alternativa. "Pero, por otro lado, cuando estás relajado, funciona a la inversa. Eres receptivo y puedes procesar cosas que normalmente no recibirías si te esfuerzas demasiado.

"Lo interesante llega cuando estás ante algo que no puedes controlar. Para mí, actuar es mantenerse entre el control y el abandono”, dice, encogiéndose de hombros. "Se trata solo de encontrar ese punto dulce".

'El Faro' está actualmente en las salas de cine de todo el país.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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