Fotograma de Crueles intenciones

qué ver ahora que has devorado la nueva temporada de 'élite'

¿Te la has ventilado en un fin de semana como la mayoría de mortales? No te preocupes, aquí van unas cuantas dosis de rabia y elitismo adolescente con las que seguir alimentando a la fiera.

por Rubén Linde
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26 Septiembre 2019, 10:14am

Fotograma de Crueles intenciones

A estas alturas, que Élite se ha convertido en uno de los proyectos más fructíferos de Netflix no es ningún secreto. ¿Sus claves? Convertir el género de chavales en celo en un exploitation, que se caracteriza principalmente por su exageración. Violencia, sexo y giros de guión sin venir a cuento en un colegio de pijos. Un sueño.

Mientras que en Euphoria, la serie estrella del verano, los adolescentes se pueden palpar y, al fin y al cabo, sus dramas son más identificables a los de la masa, Élite ataca por la tangente y pone sobre la mesa un thriller repleto de chismes, mucho dinero y una clara erotización del asesinato. Lo típico en la edad del pavo, a menudo rozando la parodia.

Y no es que Élite invente la panacea. Su secreto precisamente radica en saber mezclar los ingredientes de la adicción. ¿Acaso no han sido siempre los personajes perturbados los más interesantes? Así que, como es más que probable que te hayas acabado esta segunda temporada en casi menos de 24 horas, te presentamos un listado de películas regidas por la violencia adolescente (o no tanto) para que te entretengas hasta que llegue la tercera o aparezca una serie nueva.

Las amistades peligrosas (1988)
Esta película tiene gran parte de culpa de que el cine adolescente de los noventa estuviera sobresaturado de las manipulaciones de un montón de jóvenes salidos, inspirados por los tejemanejes de dos sinvergüenzas de la corte francesa del siglo XVIII —que entre los dos sumaban más amantes que seguidores tiene Kylie Jenner en Instagram—. Una erotización de la maldad, basada en la novela homónima de Chordelos de Merteuill, en la que Glenn Close consigue hacer entender que la manipulación es un talento alejado del alcance de muchos. Mientras tanto, en una realidad paralela, es Cristina del Valle la que le grita a Alberto Comesaña que basta ya de tanta tontería, porque va a ir al grano y le va a meter mano. La canción es "Estoy por ti" y ellos también tenían su propia amistad peligrosa. Quien no tenga una, que tire la primera piedra. En Élite nadie puede, pero tú tampoco.

Crueles intenciones (1999)
¿Adolescentes ricos teniendo sexo a las tres de la tarde? Mientras aquí se duerme la siesta, Sarah Michelle Gellar aspira un sospechoso polvo blanco oculto en un crucifijo y se morrea con Selma Blair en Central Park. Menores de edad jugando a ser adultos mientras suena Placebo, con esa valla publicitaria de las relaciones tormentosas que es "Every you Every me", o el "Bitter Sweet Symphony" de The Verve, que aparece en forma de policía antidroga. Esta versión adolescente de Las amistades peligrosas presenta además un salvaje incesto entre hermanastros, algo que —sorpresa— no inventaron Los Serrano. Como diría Lu: "Buen día".

Afterschool (2008)
Nueva York, un colegio privado lleno de desatendidos hijos de millonarios, la muerte por sobredosis de dos alumnas y el acto de documentarlo todo en vídeo a modo de deberes. Aunque en la segunda temporada de Élite se lancen sin flotador a la piscina de la parodia —para muchos, por suerte—, es en la primera donde, tomándose más en serio a sí misma, asoma este Afterschool. Una revisión del Benny's Video de Michael Haneke —esa en la que a un 'nerd' le regalan una cámara de vídeo y se dedica a grabar asesinatos de animales—, pero más sexy y sin cabezada de por medio. En 2011, Ezra Miller seguiría explorando su malsana perversión en otra película más habitual en este tipo de listados de adolescentes preocupantes: Tenemos que hablar de Kevin.

Elephant (2003)
Si consideramos el 11 de septiembre de 2001 como la fecha en la que el mundo adulto cambió para siempre, solo dos años antes vendría la masacre de Columbine a poner en tela de juicio al de las nuevas generaciones. Y temas como el bullying y el control de armas invadirían las conversaciones diarias de medio planeta. Un casi documental en el que el habitual director de cine queer Gus Van Sant ataca con una frialdad pasmosa, en la que no se ven ni tiros ni sangre; solo un día normal, en un instituto normal, en el que dos estudiantes de último curso se meten un par de fusiles en la mochila como si fueran los bocadillos del recreo. Una propuesta de autor representativa de la generación criada entre la violencia normalizada de Columbine y el esnobismo repelente de Gossip Girl.

Bully (2001)
La película de Larry Clark volvía a convertirse en tema de debate hace un par de años ante las acusaciones por acoso de Daniel Franzese –el actor que interpreta a Damien en Chicas malas– hacia Bijou Phillips. Todo esto ocurría durante un rodaje que, demostrando cómo la realidad siempre supera a la ficción, contaba con un Brad Renfro en pleno auge de su carrera. Prostitución, sexo telefónico, 'pole dance' y tráfico de drogas son solo algunas de las cosas a las que se dedica esta pandilla de las afueras de Miami que termina acabando con la vida de uno de ellos. Un caso real de 1993 en el que todos, más que menos, estaban involucrados.

Soñadores (2003)
En Las amistades peligrosas, podemos ver cómo una marquesa del siglo XVIII expone un interesante discurso feminista basado en la venganza por tantos años de una mujer relegada a un simple florero, excusando así su abuso de poder para arrastrar a la alcoba a todo el que se le antoje sin salir escaldada. Todo lo contrario que Eva Green en Soñadores, de Bertolucci. Aquí no hay ningún discurso; solo un deseo de manipulación en el que lo mismo da ocho que ochenta. Un trío con Michael Pitt y Louis Garrell le podría sonar excitante a cualquier persona coherente, si no tenemos en cuenta que con este último le une el hecho de que son mellizos. Un poco la estrategia de Carla en la primera temporada de Élite, terminando con Christian huyendo por patas. (Spoiler: no pudo; se las partieron).

Funny Games (1997)
Le decían los de Ojete Calor a un lío de verano que sus facciones eran de mujer mayor, tanto que le hacían ganas de tener amor, pero en versión Haneke. La canción se llama "Viejoven" y la culpa de la desgracia la tenía este director alemán, para variar. La desgracia del miedo a los peligros de la vida. En Funny Games —la original y el 'remake' son prácticamente lo mismo—, la violencia viene de parte de dos psicópatas adolescentes que torturan a una familia adinerada hasta que se les agotan las ganas de sangre. La versión ultramacabra del simpático vecino de al lado que aparece en busca de sal sin llamar al timbre.

Quién puede matar a un niño (1976)
Es en la segunda temporada de Élite donde la obra maestra de Chicho Ibáñez Serrador aparece de repente en las pantallas retina de los iMacs de Las Encinas. La escena en cuestión presenta a unos mocosos bateando el cadáver de un hombre. Nadie presta atención. ¿Qué más da? La violencia ya no escandaliza a nadie; es una aliada más. Al contrario que para este matrimonio inglés, que llega a la inocente isla de Menorca para pasar un verano tranquilo y se encuentra con un pueblo en el que solo habitan niños con un único e interesante lema de vida: "Muerte a los adultos". Como si Los chicos del maíz se hubiese rodado en el Mediterráneo.

Tesis (1996)
En la carrera por escupir la frase más loca de la temporada puede que ese "¿Pero por qué me va a poner cachondo que estés involucrada en un asesinato?" se lleve el premio gordo. Jóvenes atrapados en la curiosidad por el lado oscuro. Que se lo digan a Ana Torrent. Aquí resurge como 'scream queen' en un retorcido thriller sobre los años universitarios, para contarle a la España de Alcàsser qué era aquello de las películas 'snuff'. Ni los pasillos de la Universidad Complutense de Madrid se habían aprovechado tanto ni Eduardo Noriega sabía que con una chaqueta vaquera se podía llegar a perturbar de aquella manera. Novios psicópatas, ¿os suena?

Dulce persuasión (2005)
Después de aquella Thirteen salvaje en la que Evan Rachel Wood pierde la inocencia a base de piercings y sexo oral, llegó —por evolución natural— esta poco reivindicada sátira de instituto en la que una hija de papá con un coeficiente intelectual por encima de la media siente la necesidad de ser famosa acusando a un profesor de falsos abusos sexuales. Versión adolescente de la vibrante y aspiracional Todo por un sueño, en la que todo aquel que se atreva a desmantelar el ambicioso plan de Nicole Kidman para llegar al estrellato como presentadora del tiempo será aniquilado. Lo que viene siendo un "no te metas donde nadie te llama".

'BONUS TRACK'

Misfits (2009-2013)

Comentaba al principio de todo este embrollo que la clave del éxito de Élite era la exageración. En Misfits, las aventuras de ese grupo de chungos están exageradas con el ritmo de la comedia más gamberra. Una en la que un grupo de adolescentes, que no tienen nada que ver los unos con los otros, se ven envueltos en un asesinato. Los superpoderes que les regala una tormenta eléctrica son solo la excusa de su desorientación vital. Fresca, salvaje y excitante, también funciona como teletransporte a la era del pospunk que tanto pegaría a principios de los 2000, con ese "Echoes" de The Rapture a la cabeza. Una joya.

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