chanel: del supermercado al gimnasio

Igual que ocurre con las predicciones meteorológicas de un verano en el Norte, la vida amorosa de un futbolista soltero o las horas que pasas en Facebook (entre 7 y 11 dependiendo del día), en el mundo de la moda los paradigmas también cambian...

por Tish Weinstock
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19 Noviembre 2014, 11:25am

Hace unos meses no se podía tuitear sobre otra cosa de moda que no fuera sobre el desfile de Chanel en un supermercado. Estanterías apiladas con cientos de brillantes y coloristas productos de Chanel y hordas de modelos de ensueño haciendo la compra: está claro que nadie había visto algo así antes. Después de un millón de fotos publicadas en Instagram, los bloggers llenaron sus bolsos con botellas de Eau de Chanel, mientras Rihanna, Cara y Joan Smalls encontraban tiempo para subirse en un carrito y hacer el cafre. Tras el desfile se publicaron numerosos artículos sobre la moda rápida y la híper sociedad de consumo en la que vivimos, galvanizado además con el ya mítico desfile de comida rápida que Jeremy Scott presentó para Moschino la semana anterior. Sin embargo, un mes después ya nadie se acordaba de esto: estábamos demasiado ocupados sabiendo qué había de nuevo en Instagram, cómo habían podido salir Kaney y Kim en la portada de Vogue y en otros temas trascendentales de índole similar.

Cinco meses después, @caradelvingne publica las primeras imágenes de la campaña de la campaña de la colección. ¡Están en un gimnasio! Las reacciones han sido negativas: en lugar de la bizarrada de supermercado que todos esperábamos, Karl se ha desmarcado con unas fotos en un gimnasio con Binx y Cara rodeadas de pesas y boxeadores sudados. ¿Pero qué hay de malo en ello? De acuerdo con algunos foros de Internet, el nuevo concepto de ir al gym es "totalmente aleatorio" y no es ni de cerca tan bueno como el del supermercado. Está claro que se han quedado en la superficie.

No es aleatorio, sino revolucionario. Karl ha decidido ir más rápido todavía que la moda en sí misma. En lugar de esperar a la siguiente temporada para presentar un nuevo concepto, Karl ha creado y reinterpretado por completo la colección que presentó hace unos meses en París. Para él, lo del supermercado ya es historia: se pasó de moda tan pronto como la imagen del desfile se fusiló y explotó en Instagram; por eso ahora la cosa va de ir al gimnasio. Hay que pensar en ello como si actualizáramos nuestras apps: siguen siendo las mismas, pero tienen un mejor diseño y, sobre todo, son más de ahora.

Además, el concepto del supermercado giraba en torno a la idea de investigar en el concepto de lo cotidiano adaptándolo a la moda de lujo, que es exactamente lo mismo que Chanel hace con esta campaña, sólo que cambiando de escenario. Lo cierto es que la mujer moderna -incluso aquella con posibles- se pasa más tiempo con zapatillas o calzado plano que con tacones, y se siente mejor llevando ropa cómoda que poniéndose un corsé. Karl, como siempre, lo ha entendido a la perfección: la nueva chica Chanel es cool, natural y rehúye de un estilo forzado. Simplemente vive su día día: va al supermercado, hace la compra y ahora… ¡Pues va al gimnasio!

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Texto Tish Weinstock
Fotografía Mitchell Sams

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