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la segunda vida de las modelos

Estos días de maratonianas pasarelas nos hemos preguntado a qué se dedican las modelos cuando se bajan del tacón. La mayoría de ellas comienza a trabajar desde muy joven y terminan sus carreras, exceptuando algunos casos, no mas allá de la treintena...

por i-D Team
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12 Diciembre 2014, 12:57pm

Una modelo es el centro del trabajo de una sesión de fotos: si ella no aparece la sesión no tiene sentido. Acostumbradas desde muy jóvenes al rechazo, al no, al tu nariz no me gusta y al enséñame los tobillos, adquieren también con los años una humildad extrema pese a ser muchas veces el centro de un equipo de trabajo de veinte personas. Pero, ¿cómo es bajarse del tacón después de haber estado subida durante quince o veinte años? ¿A qué se dedica una modelo no reconocida cuando las agencias dejan de llamar y los clientes dejan de contratarlas?

En esta ocasión hemos profundizado en las modelos españolas, al margen de las top models mas reconocidas y averiguamos qué ha sido de sus vidas. Son los años en los que Helena Barquilla, Judith Mascó o Cristina Piaget solapaban el "fin de sus carreras" con la nueva hornada de jovencísimas modelos españolas que campaban a sus anchas en las páginas de la revista Ragazza. Nombres poco conocidos como Esmeralda Martín Aguilar, Julianne Brandmayer, María Diaz, Natalia López , Gurus Segovia o Eva Sanz que compartían amistades y trabajos con otras súper conocidas ahora como Nieves Álvarez, Esther Cañadas, Vanesa Lorenzo, Laura Ponte o Eugenia Silva.

Algunas siguen trabajando incansablemente y las vemos casi a diario en prensa o en televisión gracias a jugosos contratos con multinacionales de la nutrición o gracias a sus blogs en Internet donde intentan vender lo que llevan puesto y hacer así un negocio bastante entretenido. Las más conocidas siguen saliendo en los periódicos y haciendo comebacks a la pasarela para ayudar a amigos o simplemente por dinero. Ninguna echa de menos aquellos tiempos, porque todas fueron conscientes desde el primer día que se trataba de algo efímero o, en palabras de Mayte de la Iglesia, una profesión "en la que te acostumbras al rechazo desde el primer día; en la que se vaticina el fin de tu carrera cuando tiene 25 años". Lo de la edad ha cambiado un poco gracias a las marcas que han elevado la mirada hacia mujeres con mas poder adquisitivo que sí que gastan.

Las menos conocidas por el público tuvieron que hacer un esfuerzo doble para reciclarse en el terreno laboral, rechazando todos los trabajos como modelo y centrándose en sus nuevas carreras. Esmeralda Martín Aguilar combina su trabajo como booker para la Agencia Stars con su trabajo como fotógrafa. Dice que tuvo que "cortar radicalmente con su carrera de modelo para que la tomaran en serio como fotógrafa" y que tuvo que "trabajar el doble para que hacerse valorar profesionalmente"

Hay otros casos como el de la bella y altísima Julianne Bradmayer que, tras un tiempo trabajando como booker en la agencia que la llevaba, decidió dar un giro y dedicarse a la aviación. Dice que no echa de menos la vida como modelo aunque "se lo pasó muy bien". Echa de menos, eso sí, los estupendo sueldos que le pagaban y los buenos ratos que pasaba con sus compañeras como la modelo catalana Natalia López. El inolvidable juego de rodillas de la barcelonesa y su clásica belleza hizo que el año pasado, después de un retiro voluntario, protagonizara la campaña de Desigual. López ha centrado su carrera en el cine y la televisión y paralelamente ha creado junto a dos socios una empresa de vajillas personalizas pintadas a mano.

Otros casos llamativos son el de María Diaz Moreno, que se dedica a labores comerciales en el campo de la nutrición infantil, o el de Eva Sanz -la inolvidable protagonista del videoclip de Enrique Bunbury, Alicia-, que se trasladó a Australia y se dedica a labores de cooperación internacional para Asia.

También hay modelos vocacionales. Es el caso de Minerva Portillo que, después de haber trabajado durante años en todo el planeta sobre todo para importantes campañas de publicidad para Alberta Ferretti o Cacharel, hizo un parón para criar a su hija, pero sigue trabajando como modelo y es directora de la revista Tendencias y diseñadora para varias marcas. Portillo no deja lugar a dudas sobre su gran pasión: "Amo la cámara y hasta el día que me muera sentiré la necesidad de ser retratada".

Las mejores declaraciones, las más claras y precisas, vienen de mujeres con experiencia que aman lo que hacen. Humildes pese a haber tenido una dilatada, exitosa y respetada carrera en un mundo tan hostil, cambiante y frívolo como es el de las modelos profesionales. Helena Barquilla, que desfiló para los más grandes, nos dio la clave para cerrar este artículo. Barquilla nunca ha dejado de ser modelo porque "hasta que me muera sentiré la necesidad de subirme a una pasarela" y para ella no fue complicado bajarse del tacón, porque "eran como las zapatillas para una bailarina". Lo que sí echa de menos es "haber perdido una fuente de expresión y creatividad" y "no poder ver asiduamente a gente a la que admira". Hoy Barquilla se dedica en cuerpo y alma a impartir cursos de una técnica de danza llamada Cinco Ritmos y hace de vez en cuando sonados regresos en las pasarelas aplaudidos por la prensa y el público.

Y es que la diferencia es la pasión con las que se hacen las cosas, ya sea trabajando de albañil o de tornero fresador. Ahora las agencias, por lo general, no apuestan a largo plazo para crear carreras plenas. Las chicas trabajan un par de temporadas y, salvo excepciones, su trabajo y su carrera se diluyen en esta frenética búsqueda de caras nuevas cada seis meses. Si antes ellas mismas sabían de lo efímero del trabajo, hoy son cada vez más conscientes de ello gracias a este frenesí que rodea la moda en la que vivimos.

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Texo Lucio Chiné
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