'ponytale magazine': posfeminismo, lencería y españolas en japón

Con motivo de su nueva acción en la próxima edición de Libros Mutantes, hablamos con las chicas de 'Ponytale' sobre su último viaje al país nipón y sus planes para el futuro.

por Sergio del Amo
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21 Abril 2016, 9:15am

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Según la leyenda, en Japón se pueden encontrar bragas usadas en 'sex shops' y hasta en alguna que otra máquina expendedora. Pero no os lo contamos a modo de crítica de este fetiche erótico-festivo —al contrario—, ya que sabemos que ninguna de las dos partes (ni la chica que gentilmente cede la prenda, ni el hombre que las compra para su uso personal) sufre ningún daño o vejación.

Intrigada por este mercado tan atípico, Andrea Ferrer —creadora y editora de la revista Ponytale— decidió volver a Japón y tomar esta idea como punto de partida de una acción especial que podrá verse este mismo viernes en Libro Mutantes de Madrid. Además, con la ayuda de Laura Put —que se ha encargado de retratar a un grupo de chicas que han cedido las suyas— la diversión está más que asegurada. 

Ahora, con motivo del evento, hablamos con ambas sobre los entresijos de su reciente viaje, sus chicas favoritas y el futuro de Ponytale.

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¿De qué trata Ponytale? ¿Cómo surgió la idea de crear una revista femenina sobre cultura contemporánea?
Ponytale es una revista post-feminista que habla de temas como la belleza, el arte o el diseño desde un punto de vista puramente femenino, pero sin caer en el conflicto del feminismo oscuro de antaño. Siguiendo con esta línea, apostamos por una colaboración femenina, aunque ni mucho menos estamos cerradas a que los hombres también puedan colaborar.

Creemos que es muy importante que haya publicaciones que representen a la mujer, ya que seguimos viviendo bajo el yugo del patriarcado. Por eso hay que visibilizar nuestro papel en el mundo de las artes visuales y conseguir que sean incluidas como referentes. La idea de la revista surgió en 2009. Tenía ganas de crear un producto de temática erótica/lésbica. Muchas de nosotras tenemos problemas para encontrar material erótico que nos guste y quería llenar ese hueco, pero desde que se gestó la revista, hasta ahora, ha ido evolucionando más hacia el mundo del arte que el de la erótica.

¿Qué puedes avanzarnos del próximo número de Ponytale?
Eso es altamente secreto. Esperamos que para septiembre esté todo listo y podamos contaros todo bien con pelos y señales.

Para este viernes preparáis una curiosa iniciativa a raíz de la compra-venta de braguitas en Japón. ¿Cómo os enterasteis de este mercado tan atípico?
Este tema siempre me ha llamado la atención. La primera vez que estuve en Japón, me contaron que era una leyenda urbana, pero parece ser que durante los años 90 sí que existían las famosas máquinas expendedoras de bragas usadas. Por desgracia, ya no. 

Sin embargo, como yo soy una de esas personas que no pierden la fe, durante el último viaje nos recorrimos muchos 'sex shops' en busca de bragas usadas y, justo el último, día dimos con ello: una máquina de bragas a estrenar y un expositor de bragas usadas. Todo lo que os puedo decir es que muy sucias no estaban, la verdad...

¿De qué trata en realidad vuestra acción-exposición sobre bragas usadas y a quién habéis involucrado en el proyecto?
El propósito de esta acción es, en primer lugar, pasárnoslo bien. Ha sido muy divertido quedar con las chicas, pensar las localizaciones, hacer las fotos… Nuestra intención es desmitificar la visión masculina que se tiene de este tipo de acciones, llevando la idea a un punto más femenino, artístico y lúdico. 

Hemos contado con la inestimable colaboración de las chicas más guay: Anastasia Bengoechea, Diana Aller, Sor Yasmin, Alicia Padrón, Claire O'Keefe, Paty Abrahamson, Zaida Rodríguez, Anne Kreuzberg, la Duquita, nosotras mismas y otras más.

Volviendo a vuestra visita a Japón, ¿qué es lo que más os sorprendió de este tipo de mercado alternativo de lencería femenina? ¿Existe un prototipo claro de comprador en dicho país?
Bueno, tampoco había nada que no hubiéramos visto aquí en España. Lo que nos llamó especialmente la atención fueron el tamaño de los penes de plástico; eran muy pequeños. Imagino que imitaban el tamaño medio del pene del hombre japonés. 

En Japón, el comprador de juguetes sexuales es el típico oficinista. Muchos prefieren hacerse una paja antes que estar con su esposa y creo que todo esto es por culpa de la cantidad de horas que trabajan. La gente sale agotada y prefiere algo rápido. Cosas así están haciendo que Japón se quede sin natalidad.

¿Pensáis que algo así sería posible de encontrar, por ejemplo, en Europa?
Claro que sí. En Europa ya no somos tan puritanos como siempre hemos aparentado ser y en Internet puedes encontrar todo lo que quieras. Por ejemplo, en España hay una página especializada en bragas usadas que parece ser que tiene muchos reclamos. Leí también que un colectivo de feministas se les había echado encima por venderlas, lo que no acabo de entender muy bien. ¡Cada una que haga con sus bragas lo que le dé la gana!

Desconozco si esta era la primera vez que viajabais a Japón. ¿Qué otras cosas os dejaron sin habla?
Andrea: Para mí era la segunda y para Laura, la primera.
Laura: A mí lo que más me llamó la atención fue lo limpios que estaban los baños: tenían todo tipo de accesorios para la higiene y el confort (tenían toallitas, hilo dental, hilo musical…). Incluso en los sitios públicos. Me dio mucha vergüenza pensar en la imagen que debemos dar en ese aspecto cuando ellos vienen aquí.  

¿Cuáles son vuestros próximos planes?
Andrea: Yo estoy preparando una plataforma de noticias muy loca para la agencia donde trabajo, que saldrá dentro de muy poco.
Laura: Yo sigo inmersa en mis proyectos de actriz. Lo más cercano es que llevamos la obra de teatro Dextrocardiaco a Barcelona, además de ir pinchando de aquí para allá.

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Texto Sergio del Amo
Imágenes cortesía de Ponytale