Tavi Gevinson. Fotografía Petra Collins.

por qué todo el mundo de repente parece tener síndrome del impostor

Investigamos una misteriosa epidemia muy común en la actualidad.

por Erica Euse; traducido por Eva Cañada
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09 Noviembre 2017, 9:53am

Tavi Gevinson. Fotografía Petra Collins.

A pesar de haber fundado la biblia para adolescentes Rookie y de haber conseguido papeles en Broadway, en 2014 Tavi Gevinson confesó que estaba lidiando con el síndrome del impostor. La escritora convertida en actriz fue tan lejos como para decir que sentirse como una impostora era "la cruz de su existencia". Y no fue la única. Mujeres de éxito desde Natalie Portman hasta Lady Gaga han admitido que experimentan ese fenómeno psicológico que les hace sentir como si todo el mundo fuera a descubrir que son un fraude.

Actualmente, el término "síndrome del impostor" se escucha con bastante regularidad y no solo en boca de las celebridades. Los jóvenes lo emplean cuando no se sienten completamente seguros desempeñando determinado papel, ya sea en su trabajo o en su círculo social. Pero, ¿qué significa realmente cuando la gente dice que sufre de síndrome del impostor y por qué parece que de repente todo el mundo lo tiene?

El síndrome del impostor fue identificado por primera vez en 1978 por dos psicólogas, Pauline Clance y Suzanne Imes. Estudiaron a un grupo de mujeres académicas y descubrieron que muchas de ellas sentían que no merecían sus reconocimientos. Emplearon el término original "fenómeno del impostor" para describir la "experiencia interna de ser una farsante intelectual".

"A las personas que sienten que son unas impostoras les cuesta mucho interiorizar y sentirse artífices de sus logros", me explicó por teléfono la Dra. Valerie Young, autora de The Secret Thoughts of Successful Women (Los pensamientos secretos de las mujeres de éxito). "Minimizan su éxito diciendo cosas como 'simplemente tuve suerte' o 'me ayudaron'. A causa de esos sentimientos tienen miedo de que les descubran".

Aunque el nombre suena bastante serio, el fenómeno del impostor en realidad no se considera como un síndrome psicológico o un trastorno médico. Se trata de un diálogo interior que hace que la gente sienta que no es suficientemente buena y, de hecho, es extremadamente común. Se calcula que el 70 por ciento de las personas lo experimentarán a lo largo de su vida.

Tal y como indica Jezebel, el concepto del síndrome del impostor parece que resurgió en 2012, cuando la psicóloga social y profesora de Harvard Amy Cuddy ofreció una charla TED sobre la sensación de sentirse un fraude y las formas de superarlo (basada en su investigación que, desde entonces, ha sido refutada). Al parecer, el público se sintió muy identificado con la charla, que ha obtenido más de 43 millones de visualizaciones. En los años siguientes, mujeres desde la Directora de Operaciones de Facebook Sherlyl Sandberg hasta la actriz Emma Watson se han sincerado públicamente acerca de sus sentimientos al respecto, por no mencionar a los cientos de jóvenes que lo han hecho online.

"Muchas de mis amigas me han contado que a menudo se sienten como impostoras en sus propios campos. Yo empecé a sufrir síndrome del impostor durante mi primer año en la Universidad de Berkeley", me explicó Nisa Dang, una escritora que ha tuiteado acerca de su experiencia en este sentido. "Durante ese tiempo empecé a conocer gente que había viajado más, había leído más y era más elocuente que yo".

Cuando Clance e Imes completaron su investigación, lanzaron la teoría de que el síndrome del impostor era una experiencia exclusiva de las mujeres, pero más tarde Clance determinó que no es un problema con etiqueta de género. Los hombres presentan las mismas probabilidades de albergar estos sentimientos de insuficiencia e ineptitud. Pero, según la Dra. Young, las mujeres tienen más probabilidades de interiorizar sus errores.

El problema con el síndrome del impostor es que a menudo se presenta como un fracaso interno que uno debe asumir y arreglar. Existen libros de autoayuda como Beating the Impostor Syndrome (Vencer el síndrome del impostor) que ofrecen consejos para "superar" esos sentimientos. Las nuevas situaciones y los nuevos entornos sin duda nos provocan ansiedad e incomodidad, pero eso no significa que padezcamos síndrome del impostor. De hecho, utilizar este término con tanta ligereza puede acabar restando importancia a los problemas subyacentes que provocan estos sentimientos.

En muchos casos, esa sensación de ser un impostor es en realidad resultado de factores ambientales. Si no estás rodeado de gente que se parece a ti, o si existe cierta percepción estereotipada sobre tu raza, edad o género, sin duda te sentirás fuera de lugar.

Dang cree que la falta de diversidad en su universidad contribuyó a la aparición de su síndrome del impostor. "Berkeley no es un lugar donde exista una gran diversidad racial. En todas mis clases yo era una de las pocas personas de color y en mis clases superiores, casi siempre era la única mujer negra", indicó. "Ese tipo de atmósfera suprime los sentimientos de comodidad y pertenencia. Me sentía como una extraña".

Aunque resulta común que las mujeres achaquen esos sentimientos de duda interior al síndrome del impostor, puede resultar problemático porque están pasando por alto las fuerzas patriarcales y a menudo racistas que trabajan en su contra.

"Situamos a las mujeres en un lugar donde deben salir adelante o avanzar ellas solas en su situación, mientras dejamos de reconocer que cuando salen adelante y avanzan solas en su situación todavía se topan con la oposición de agentes individuales e instituciones que se fundamentan en su exclusión de muchos espacios públicos", explicó Jenn M. Jackson en el sitio web Watercooler.

Aun así, la Dra. Young afirma que la gente puede sentirse como una impostora independientemente de su entorno. "Si estás rodeado de personas que se parecen a ti pero sigues sintiéndote como un impostor, nada va a cambiar", explicó. "Yo recomendaría que la gente normalice la duda interior. Tienes que permitirte a ti mismo situarte en una curva de aprendizaje".

Gevinson pudo librarse de su síndrome del impostor con bastante rapidez. Meses después de compartir sus preocupaciones, la joven de 21 años afirmó que ya no le preocupa ser un fraude. "Ya no sufro de síndrome del impostor", explicó a Grantland. "No pienso sumergirme en la crisis de '¿Me lo merezco realmente?'. O sea, me presenté a la audición y lo conseguí".

Aunque es posible que se necesite algo de trabajo para sentirse cómodo como un "impostor", es importante recordar que es perfectamente normal, especialmente ahora que las redes sociales han hecho que compararnos con los demás sea más fácil que nunca.

Si necesitas un recordatorio de que todo va a salir bien, podrías empezar siguiendo el consejo de Kate Nash para Gevinson y recitar este mantra: "Soy una puta zorra del infierno y nadie me puede joder". A ella parece que le ha funcionado.

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