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edie campbell denuncia el abuso a las modelos en este ensayo

“Todos sabemos que se extiende mucho más allá de un solo hombre”.

por Tish Weinstock; traducido por Eva Cañada
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16 Noviembre 2017, 8:00am

Edie Campbell por Alasdair McLellan

Desde una serie de conversaciones después del trabajo hasta una carta abierta en WWD, estoy increíblemente orgullosa de mi amiga, la modelo británica y estrella de la portada de i-D de 27 años de edad Edie Campbell, por escribir un concienzudo y refrescantemente sincero ensayo que invita a la reflexión, en el que detalla la tóxica cultura de poder y abusos de la industria.

En un llamamiento para hacer una pausa a nivel internacional y tomarse un momento de reflexión, Edie insta a los miembros de la industria ―desde agentes de modelos hasta directores de casting, pasando por estilistas y los mismos modelos― a que se responsabilicen de lo que ella ve como un sistema fallido, un sistema regido por la cultura del silencio y, por extensión, de la complicidad que lo rodea.

“Tenemos un problema", escribe. “Trabajamos en el marco de una cultura demasiado tolerante con los abusos en todas sus manifestaciones. Estos pueden darse en forma de humillación ritual de los modelos, de menosprecio hacia los asistentes, de juegos de poder o de arrebatos de gritos. Hemos llegado a considerar todo esto como parte de nuestro trabajo”.

“Tenemos un problema. Trabajamos en el marco de una cultura demasiado tolerante con los abusos en todas sus manifestaciones”.

Hasta ahora, la difusión informativa sobre la cultura de abusos de la industria de la moda se ha centrado casi exclusivamente en el fotógrafo norteamericano Terry Richardson, cuyas ya viejas historias sobre su repugnante método de trabajo, han vuelto a salir a la luz. No fue hasta hace poco que Condé Nast se desvinculó públicamente del fotógrafo.

Para Edie, esto sencillamente no es suficiente. “Todos sabemos que se extiende mucho más allá de un solo hombre", continúa. “Pero los demás hombres y mujeres, los fotógrafos y los estilistas, los directores de casting y los directores artísticos, los agentes de modelos y los modelos mismos, son demasiado poderosos. Y da igual lo que pienses porque a la semana siguiente tienes que hacer una enorme campaña publicitaria con ellos... Una vez que empiezas a señalar con el dedo, ¿dónde terminan las quejas? Y, por decirlo de forma simple, nuestra moralidad no siempre está en consonancia con el dinero”.

Más adelante, también continúa cuestionando el silencio de los medios mainstream en torno a las víctimas masculinas del mundo de la moda, que no son pocas. ¿Y qué sucede con esas víctimas de abusos de carácter no sexual? Con demasiada frecuencia, la industria celebra lo que Edie describe como comportamientos de "diva" y la noción del "artista-genio". Tanto, que está dispuesta a pasar por alto el extendido maltrato de becarios, modelos y asistentes.

“Este es el momento de que examinemos el comportamiento que hemos normalizado", concluye. “El de la moda es un mundo cerrado y ferozmente autoprotector. Pero es momento de reevaluar y es momento de empezar a regularnos a nosotros mismos". Yo misma no podría haberlo expresado mejor.