¿piel de animales o piel sintética?

Investigamos el impacto ambiental de la producción de pieles sintéticas y pieles reales. ¿Cuál de los dos procesos es más perjudicial?

por Alice Hines
|
14 Mayo 2015, 12:20pm

El uso de prendas elaboradas con piel falsa puede ser considerado tanto una declaración política como un fashion statement. Cuando un famoso o incluso un amigo las lleva, no puedes evitar pensar que debe ser el tipo de persona que se preocupa por los animales. Pero tal vez sea la típica persona que vaya en coche al supermercado de la esquina o tenga el aire acondicionado encendido todo el día.

En otras palabras, usar pieles sintéticas significa apostar por un estilo de vida (sin crueldad) que prioriza la ética a la estética. ¿Es así? A muchos se les escapa que la fibra acrílica -la fibra principal con la que se fabrica la piel falsa- es perjudicial para el planeta. De hecho, la Comisión Europea elaboró un informe en 2014 en el que comparaba el impacto ambiental de nueve fibras distintas y, según el estudio (que contemplaba aspectos como el impacto sobre el cambio climático o la salud pública), la fibra acrílica resultó ser la más nociva.

Entonces, ¿por qué todos tenemos la sensación de que usar pieles sintéticas es más respetuoso con el medio ambiente? En los años 60 y 70, los primeros grupos de derechos en pro de los animales estuvieron estrechamente vinculados a las organizaciones ecologistas. En un anuncio de Vogue, la marca Timme-Tation vendía piel de tigre sintética con esta frase: "La persona que ha comprado recientemente un abrigo con la piel de 10 tigres, ¿es consciente de que solo quedan 590 vivos?".

Hoy en día, con el aumento de leyes que protegen a las especies en peligro de extinción, el movimiento en pro de sus derechos tiene una repercusión mayor. Grupos como PETA luchan a diario contra el uso de animales para cualquier propósito. En los años 90 las pieles falsas se pusieron de moda gracias a la ayuda de las supermodelos, que protagonizaron campañas en defensa de los derechos animales. ¿Quién no recuerda la imagen de Cindy Crawford llevando poco más que un sombrero de piel de cordero falsa de Todd Oldham?

La piel sintética no tiene el prestigio que alcanzó aquel desnudo de la supermodelo -tampoco PETA-, pero en su momento las campañas tuvieron resultados muy positivos; de hecho, en 1991 los abrigos de visón valían la mitad que en los años 80. Como reacción, las peleterías canadienses lanzaron su propia campaña de marketing con el eslogan "la piel es verde".

El argumento fue el siguiente: la piel es una fibra natural biodegradable, proviene de un recurso renovable cuando los animales son tratados correctamente y beneficia a los propietarios de negocios locales. Por otro lado, denunciaban el hecho de que las pieles sintéticas eran conocidas por contaminar el medio ambiente, además de por estar hechas de materiales no renovables.

Muchos peleteros defienden estos argumentos en páginas web como FurlsGreen.com, una plataforma impulsada por el Consejo de Pieles de Canadá. ¿Pura propaganda? Los activistas lo tienen claro: "Lo están intentando por todos los medios porque saben que hay una crisis en la industria de la piel", afirma Rob Banks, activista vegano afincado en Nueva York. En un reciente comunicado, PETA afirmaba que "cada abrigo debería llevar una etiqueta de advertencia donde pusiera: '¡Tóxico para los animales y para el medio ambiente!'. Se emplea una energía 15 veces mayor en fabricar un abrigo de piel original que uno de piel sintética".

La cuestión es que esa afirmación tampoco es del todo cierta, ya que PETA toma como referencia un estudio elaborado en 1979 por un grupo de protección animal. Pero esto no significa que los datos de la industria peletera sean mejores que eso. Lo cierto es que parece bastante difícil llegar al fondo del asunto cuando todo lo que hay son estudios un tanto sesgados que han sido encargados por organizaciones relacionadas con alguno de estos grupos de interés. 

Mientras tanto, las fuentes independientes -como la Comisión Europea- todavía no han contemplado el impacto del uso de la piel de animales en los estudios de sostenibilidad, que en cambio sí miden las consecuencias de la industrialización del acrílico y de otras fibras.

Un punto a favor de la piel falsa es que, a pesar del aspecto negativo de la fibra acrílica, representa un porcentaje mínimo en el impacto ambiental total. El uso del acrílico significa sólo el 10% de la producción total de ropa -según el informe de la Comisión Europea- y las pieles sintéticas conforman un porcentaje aún menor. 

Entonces, ¿por qué se les ataca desde la industria peletera? Alan Herscovici -actual vicepresidente ejecutivo del Consejo de Pieles de Canadá- reconoce que no está "en contra de la piel sintética; eso sería una tontería". La única razón por la que los grupos peleteros atacan a las organizaciones animales es que ellos defienden que una fábrica es más cuidadosa con el medio ambiente que un grupo de activistas.

Mientras tanto, los manifestantes de los derechos animales están dispuestos a admitir que la piel falsa podría no ser tan friendly con el planeta; después de todo, no es su principal preocupación. El problema con la piel no es el medio ambiente, sino el tema de utilizar la piel de los animales", afirma Banks.

En otras palabras, si un abrigo de piel de zorro sintético hace que alguien deje de comprar uno de piel auténtica es algo que podemos considerar un triunfo.

No te pierdas:

*El lado oscuro de nuestras compras online
*El impacto de la moda en nuestra salud mental
*La nueva Miley Cyrus nos da una lección a todos

Recomendados


Texto Alice Hines
Fotografía Philippe Jarrigeon

Tagged:
medio ambiente
PELO
belleza
Μόδα
piel
pelo sintético