el londres que nadie conoce

Philipp Ebeling caminó por Londres durante 10 días, capturando la extraña belleza de las afueras de la capital.

por Felix Petty
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09 Enero 2017, 9:38am

Myrtle Avenue picnic, Hounslow

Philipp Ebeling creció en una pequeña población de 2.000 habitantes en Alemania. Cuando llegó a Londres por primera vez a los 19 años, recuerda lo maravillado que se sintió ante el tamaño de la ciudad que finalmente se convertiría en su hogar. Ahora, casi dos décadas más tarde, ha transformado su amor por la ciudad en un nuevo libro de fotografía, London Ends, en el que documenta el extrarradio de la capital británica.

London Ends, además de ser una obra maestra visual llena de increíbles imágenes, escenas y personas, también forma parte de una nueva narrativa de Londres. La gentrificación, el incremento del precio de la vivienda y el aumento del coste de la vida han obligado al "centro" a desplazarse hacia las afueras. Estos barrios cada vez son más importantes. Son diversos, plurales y están repletos de choques inesperados. Son reales, sin artificio, alejados de los turistas y de los monumentos. Son espacios para las comunidades y los residentes, un equilibrio inestable entre lo olvidado y lo futuro.

London Ends es un documento de todo esto. Habiendo fotografiado la ciudad y a sus habitantes durante años, Philipp decidió emprender un viaje de 10 días de duración, paseando a lo largo de 250 km por Londres, para capturar y documentar el nuevo centro de la ciudad.

Angel Station, Edmonton 

Felicidades por el libro, es maravilloso. Supongo que lo primero que quiero preguntarte es cuál fue tu primera impresión de Londres cuando llegaste aquí desde Alemania.
London Ends nació a partir de muchos años no solo viviendo en Londres, sino también fotografiando la ciudad. Llegué aquí cuando tenía 19 años y recuerdo que me sentí maravillado y abrumado. Yo había crecido en una pequeña localidad alemana de 2.000 habitantes. Emprendí un viaje y acabé en Londres casi por casualidad. Me enamoré del lugar y decidí quedarme. Durante un tiempo me dediqué simplemente a explorar la ciudad, a perderme por sus calles y todo me parecía increíble. Por aquel entonces no fotografiaba nada. Empecé a fotografiar Londres casi por accidente. Un día hubo una gran tormenta de nieve mientras estaba en mi casa en Whitechapel, decidí salir a fotografiarla y las fotos acabaron en el periódico, así que desde entonces empecé a conseguir trabajos fotografiando lugares aleatorios de Londres.

Comencé a darme cuenta de que existe una narrativa común que comparten todos estos barrios periféricos, todas estas partes de Londres: están en constante cambio, son muchas veces ignorados y están parcialmente en ruinas. No son barrios residenciales, pero tampoco zonas pertenecientes al centro de la ciudad. Cuando empecé a pensar qué tienen en común estos lugares y encontré ese hilo narrativo común, decidí salir a pasear por Londres.

Creek Mouth, River Rodin y Thames, Dagenham

¿Cómo ha afectado a tu trabajo el hecho de no haber crecido en Londres y haber llegado aquí como una persona de fuera?
Me resulta difícil ser un completo extraño y crear obras con significado, porque me siento como un intruso. Necesito conocer bien el lugar, porque de lo contrario tengo la sensación de estar imponiendo mi historia. Necesito conocer los lugares. Mi primer libro, por ejemplo, trataba sobre la ciudad en la que crecí. Intento encontrar un lugar intermedio entre la persona ajena y la que pertenece a la comunidad. Conozco Londres bastante bien y creo que eso me resulta útil para hacer fotografías, pero al mismo tiempo para que las fotografías sean interesantes siempre hay que tratar de encontrar cierto distanciamiento, cierto tipo de perspectiva.

¿Qué esperas que transmita el libro sobre estas zonas?
Tengo la sensación de que ha habido un cambio en la narrativa de estas zonas conforme van cobrando más importancia. La presión sobre el precio de la vivienda en Londres y el modo en que está creciendo la ciudad han hecho que el centro, que antiguamente era también el centro contracultural, sea ahora demasiado caro. La gente ya no puede vivir ahí. Trato de no lanzar un discurso demasiado político al respecto, eso es lo que pasa ahora en las ciudades, está en parte fuera de nuestro control, pero significa que la narrativa de Londres está cambiando y esta obra, espero, forma parte de ese cambio.

Preacher, Chrisp Street Market, Poplar

¿Qué enfoque estético has aplicado?
Intento empezar con la idea de retratar personas en un espacio, aunque nunca se trata de un retrato en sí, pero me acerco a alguien y le pregunto si puedo fotografiarle. Más bien trato de capturar cómo interactúan con el entorno. Después, cuando estaba organizando el libro, acabé añadiendo más paisajes aunque mi intención nunca había sido fotografiar paisajes, pero es un modo diferente de documentar la ciudad.

¿Qué fue lo que te inspiró para el proyecto, en concreto para el paseo?
Bueno, Ian Sinclair es una de mis inspiraciones. Él recorrió a pie la M25 y yo he estado en muchos de los lugares que menciona en su libro, pero especialmente me inspiré en el modo en que utiliza la M25 como recurso narrativo para hablar sobre todas esas zonas. Encuentro su forma de escribir algo ardua, pero quizá se deba simplemente a que soy extranjero.

10 días, 250 kilómetros, sin cruzar el centro ni pasar por casa 

¿Cómo formulaste el recorrido a pie específicamente?
En realidad lo fui articulando sobre la marcha. Sabía qué zonas quería atravesar: el Parque Olímpico, Romford... Quería cruzar el Támesis por el túnel peatonal, cosa que no había hecho antes, sabía que quería ir al Thamesmead Estate, donde Stanley Kubrick filmó La naranja mecánica. También el lugar donde todas las personas se reúnen para ver los aviones cerca de Heathrow. Ese espacio es muy típico de Londres.

También tenía que pensar dónde me alojaría cada noche, porque quería quedarme en casas de familias mientras recorría la ciudad, de modo que eso también dictaminó la ruta hasta cierto punto.

Grange Farm Estate, unos meses antes de su demolición, Harrow 

¿Cómo fue el paseo en sí? ¿Cuál fue el encuentro más sorprendente que tuviste?
El segundo día llovía muchísimo. Hay una foto en el libro que tomé entonces, de un caballo engalanado dentro de un camión, vestido al estilo indio, para una boda india. Crucé la carretera corriendo para resguardarme cerca del camión y vi que el encargado del caballo era un hombre blanco de Essex. Ese intercambio me pareció muy típico de Londres.

Más tarde, aquel mismo día, iba caminando bajo la lluvia y me encontré con una carpa blanca que resultó ser donde se celebraba la boda india, así que entré y me refugié allí. Acabé sobre el escenario con un niño de unos 11 o 12 años, con lo que me di cuenta de que no era una boda, sino una ceremonia de paso a la edad adulta, una especie de Bah Mitzvah. Menudo viaje, las cosas se iban sucediendo una tras otra. Ese aspecto de Londres es tremendamente bonito. Y finalmente resultó que los invitados también hablaban alemán.

Proyección de cine al aire libre, Wood Street, Waltham Forest 

Resulta muy interesante el modo en que combinas las imágenes con tus propias palabras y observaciones, ¿qué te inspiró para hacerlo?
Después de acabar el recorrido a pie, tuve naturalmente la sensación de que debería haber hecho fotografías de algunas cosas, o haber hecho mejores fotografías de otras, así que intenté escribir un relato del paseo. Nunca antes había trabajado con palabras, pero lo encontré interesante aunque también difícil. Las palabras pueden ser poderosas y aportar sus propias asociaciones y significados de un modo diferente a las fotografías. Lo único que intenté evitar fue emplear las palabras para ilustrar las imágenes del libro. Disfruté mucho con ese reto.

¿De qué fotografías te sientes especialmente orgulloso o cuáles crees que encarnan mejor el sentimiento del proyecto?
Hay una que supone una buena introducción para el libro, con la autopista al fondo, una estación de tren, una mujer con un bolso rosa que parece fuera de lugar en ese entorno. Creo que esa imagen lo resume todo.

Zona industrial en desaparición, Canning Town, Newham 

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Texto Felix Petty
Fotografía © Philipp Ebeling

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