jóvenes, creativos y arruinados: ¿estamos trabajando con sentimiento de culpa?

Tener inclinaciones creativas no solo te pasa factura en tu cuenta bancaria, sino que también te crea cargo de conciencia. Hablamos con algunos jóvenes emprendedores sobre la culpabilidad que conlleva dedicarte a lo que más te gusta.

por Nellie Eden
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14 Octubre 2016, 8:26am

Photography Lotte Anderson

Millennials: sobreprotegidos por nuestros padres yuppies, disfrutando del brillo de autocomplacencia que nos brindan las redes sociales, flagrantemente narcisistas, vagos adoradores de las Kardashian y ni remotamente interesados en tener un "trabajo como dios manda". Solo queremos ir a Gandía Shore y pintarnos las uñas de los pies de colores locos. ¿Por qué íbamos a querer ser abogados especializados en derechos humanos pudiendo ser famosos en Instagram?

Con la (aparentemente) interminable ristra de artículos online que se lamentan de nuestra limitada inclinación al trabajo ―tomemos por ejemplo el artículo que escribió Joel Stein para el Time titulado Millennials: Los yo yo yo―, declararte un joven creativo independiente nunca había resultado tan intimidante. Las palabras de Stein se clavan como un cuchillo: "Vagos, se creen que tienen derecho a todo y son egoístas y superficiales".

Ansiedad y reclamación de los propios derechos, frivolidad y culpa... Actualmente, ser joven, autónomo y creativo conlleva su propio conjunto de paradojas. Tanto si es la presión para promocionarte a través de Internet como si se trata de aquellos proyectos con la condición de "no tenemos presupuesto", cagarla con la declaración de la renta o sentirte culpable pidiendo a algún miembro de la familia que te haga otro "préstamo", está claro que nos lo curramos duro. Pero, ¿a qué precio? ¿Estamos trabajando con sentimiento de culpa?

Constantemente nos planteamos optar por el camino más fácil que supone trabajar de nueve a cinco, pensando que puede que a largo plazo tenga más sentido -tanto a nivel económico como a nivel emocional- dejar a un lado nuestra 'interesante' carrera y dejar de preocuparnos por cómo vamos a pagar el alquiler.

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Fotograma del cortometraje 'Quarter Life Poetry: Mom Talk'

Aunque es posible que tu familia menosprecie tu itinerante carrera en el diseño gráfico diciendo que te dedicas a "rellenar cosas de colorines" y que ser un autónomo creativo cada vez es más difícil de justificar ante tus alentadores aunque reticentes padres, conseguir un trabajo digno en la actualidad no es precisamente como ir de merienda al campo.

No es que deseemos ser una generación que quiere vivir a costa de sus padres, pero no tenemos mucha elección. Nosotros ganamos menos dinero que ellos e incluso hay informes que muestran que, en el Reino Unido, los miembros de nuestra generación ganamos normalmente unos 8.800 € menos durante la veintena y gastamos unos 45.000 € más en el alquiler para cuando cumplimos los 30. En el mercado laboral del España ya nadie ofrece contratos fijos, la seguridad laboral es inexistente y que te ingresen 5 céntimos de euro al año en un fondo de pensiones hace que ya no parezca que merece la pena el esfuerzo.

De modo que, ¿cómo podemos pasar de puntillas en torno a la culpa y la ansiedad que pueden provocar el hecho de ser constantemente fustigados con la idea de que somos unos narcisistas que estamos todo el día sentados de brazos cruzados? Dado que la línea que separa lo profesional de lo personal se ha desdibujado para la nueva generación de creativos, decidimos hablar con un grupo de jóvenes emprendedores de varias ciudades del Reino Unido sobre los retos a los que se enfrentan, qué papel desempeñan sus padres, por qué creen que podrían sentirse culpables y por qué piensan que a largo plazo merecerá la pena.

Liam Hodges, 27, diseñador de moda, Kent
Definitivamente conseguir un trabajo de 9 a 5 a través del negocio que he creado es lo que pretendo. Ahora mismo estoy en plan "pido prestado por aquí, devuelvo algo de dinero por allá"... Simplemente me mantengo a flote hasta que me lo gasto todo en la siguiente colección y luego vuelvo a empezar. La frase "I'm OK" (estoy bien) que hemos usado para la colección primavera/verano '17 está inspirada en el estrés que supone crear una fuente de ingresos que se sostenga por sí sola. Da mucho miedo y tenemos que recordarnos a nosotros mismos que no pasa nada, que estamos bien. No puedes empezar un negocio esperando que no vaya a la quiebra, lo empiezas planeando su éxito.

Promocionarse en internet en realidad es igual que en cualquier otro trabajo, solo que [siendo diseñador] es un poco más personal y se amplifica, pero no más que cualquier persona que intente conseguir tener sexo a través de Tinder. La diferencia es que yo trato de venderte mi ropa en lugar de enrollarme contigo.

Colección primavera/verano '17 de Liam Hodges. Fotografía Piczo.

Dwayne Coleman, 26, artista, Leicester
Mi madre fue madre soltera y obtuvo mucha ayuda de mis tíos para criarme, así que crecí en las mismas circunstancias que ellos. Siempre estaban metidos en líos, provocando incendios y cosas así, pero nunca por motivos de drogas o dinero, solo querían divertirse. Así que cuando yo fui el primero de la familia en asistir a la escuela de arte, aquello parecía algo bastante soso. No había forma de que yo pudiera rebelarme porque todo estaba hecho ya, así que tuve que ser más listo.

Todos me apoyan mucho, pero no acaban de "pillar" por qué hago lo que hago. No creo que entiendan conceptualmente por qué hago arte, simplemente saben que es abstracto. Solo les veo tres veces al año, lo que me hace sentir culpable. Y también debería preocuparme más por mis finanzas de lo que lo hago actualmente.

Dwayne Coleman, Dream 2016

Lotte Andersen, 26, directora freelance de arte, fundadora de Maxilla, Londres
La idea de tener un trabajo de 9 a 5 me parece bastante anticuada y poco productiva. Sí, tengo que pagar el alquiler, el alquiler de mi estudio, tengo gastos en materiales y me preocupa cuando llega el momento de pagar los impuestos. Puede llegar a dar miedo, pero estoy orgullosa de lo que he conseguido. Trabajo todo lo duramente que puedo para evitar traer más imágenes de mierda al mundo. Cuando trabajo en un evento construyo un espacio en el que la gente pueda celebrar y sentirse unida. Políticamente estamos atravesando un infierno, así que creo que cualquier cosa que suba los ánimos y tienda puentes entre personas que quizá no se conozcan de antes es muy importante.

A veces noto presión por sentir que me estoy "alquilando". Cuando eres directora artística quieres al cien por cien que la gente te contrate a "ti", porque eso significa que tienes un estilo muy reconocible. En muchos aspectos mis opiniones estéticas son tan fuertes como mis opiniones personales, pero por ejemplo encuentro esta nueva encarnación del "culto a uno mismo" en internet bastante vulgar.

Mi padre me apoya porque él también ha sido siempre su propio jefe, pero tener unos padres creativos puede suponer todo un enigma. Recibo de él tanto frases del tipo "todo esto está muy visto, cariño, ¿podrías al menos intentar hacer algo nuevo?" como una profunda emoción cuando las cosas empiezan a marchar como deben.

Invitación para Maxilla, Lotte Andersen

Amelia Dimoldenberg, 22, Youtuber, fundadora de Chicken Shop Date, Londres
Hace poco cobré los beneficios de mi canal de YouTube y descubrí que el mes pasado, a pesar de tener más de 100.000 visitas en algunos de mis episodios, solo había ganado 17 céntimos de euro. Me he dado cuenta de que si quiero ganar dinero con mi trabajo como freelance en Chicken Shop Dates tendré que vender el formato a una gran compañía. Todos los que hacen Chicken Shop Date conmigo lo hacen gratis, por su buen corazón y porque todos creemos en la serie.

Mis padres me apoyan mucho económica y emocionalmente. Desde que he entrado en la veintena, ellos se han ido transformando lentamente en terapeutas a tiempo parcial. El mes pasado me emancipé, empleando dinero que había ahorrado y mi préstamo estudiantil. Me siento culpable por ser de Londres y tener que pedir dinero a mis padres para poder tener una carrera que realmente me gusta, sé que soy muy afortunada. Me encantaría tener mi propia casa en el futuro, pero me preocupa no llegar nunca a tener dinero suficiente. Hay un montón de gente con talento ahí afuera que queda eclipsada por alguien con 100.000 seguidores en Instagram.

Chris Pell, AKA DJ Murlo, 29, Leicester y Brighton vía Manchester
Trabajo como DJ y productor musical, y aparte también soy ilustrador y hago obras audiovisuales. Mis padres más o menos entienden lo que hago. Ninguno de ellos ha visto nada de mi trabajo y creo que lo entenderían mejor si lo hicieran. Yo fui el primero de mi familia en ir a la universidad y me siento muy orgulloso de lo que hago. Mi padre es un gran dibujante, pero no tuvo las mismas oportunidades que yo, como becas del gobierno, o la posibilidad de ir a la universidad... Tuve que mudarme de mi ciudad natal para hacer lo que hago, lo que significa que echo de menos a mi familia. Tengo sobrinos y sobrinas que apenas conozco y eso es muy triste.

Dejar un trabajo a tiempo completo en una tienda para convertirme en productor daba mucho miedo, pero mi novia me apoyó mucho y nos mudamos a vivir con su madre cerca de Brighton durante unos 6 meses, hasta que la cagué con los impuestos. Tengo muchos problemas de ansiedad y puedo estar hundido durante semanas, pero eso son obstáculos contra los que estoy luchando. Tengo suerte de poder permitirme pagar el alquiler y la comida y de hacer lo que quiero. Estoy muy agradecido.

James Massiah, 26, poeta, DJ, escritor, Londres
Vivo en casa de mis padres a pesar de estar en un momento en que podría permitirme emanciparme. Supongo que ahora estoy empezando a considerar invertir en una propiedad y vivir con mis padres me brinda mucha estabilidad.

He ahorrado un montón de dinero rascando de aquí y de allá. No pienso en mí mismo como alguien que tiene una "carrera". Cuando me vaya de casa de mis padres, me gustaría pensar que estaré en una posición muy segura que me permita asumir riesgos creativos y financieros. Mis padres no acaban de pillar lo que hago, pero no les pido dinero y, con sus valores tradicionales y su moralidad cristiana, creo que temen más por mi alma que por mi cuenta bancaria.

Lucy Hancock, 26, periodista freelance, Kent
Creo que la crisis existencial de nuestra generación se centra en nuestro propio narcisismo, es decir, en nuestra "marca yo", y en explorar sus tóxicos límites, por eso nos tachan de egocéntricos. Internet es una bestia hambrienta. Creo que muchos "periodistas millennials" de esta época que trabajos sobre todo de la escritura confesional son susceptibles de vender baratas sus vidas personales. Yo misma lo he hecho. Escribir 2.000 palabras sobre tu vagina puede parecer una idea genial cuando tienes veinte años, pero me cuestiono la posteridad de esa decisión.

Me siento culpable por contribuir a esta cultura de contenidos vendidos a likes y shares cuando podría estar construyendo un hospital o algo así. Nuestra generación no tiene libertad económica como para trabajar en una antología de poesía cuando una apestosa habitación en Hackney vale 950 € al mes.Mi padre permanece en un constante estado de apoplejía por el hecho de que no tengo un trabajo fijo. Él pertenece a una generación en la que simplemente conseguías un trabajo.

Sinead MacInnes, 26, actriz, Edimburgo
Estoy intentando trabajar como actriz, asistiendo a clases en la Identity School of Acting y trabajando más o menos a tiempo completo en la oficina de alumnos de la Escuela de Estudios Avanzados, donde me saqué el título. Me costó mucho tiempo poder decir la frase "soy actriz" cuando la gente me preguntaba a qué me dedicaba porque me daba vergüenza. Supongo que en mi cabeza sonaba algo así como "¿Eres actriz? ¿En serio?". Dudar de una misma es lo peor. Mi madre, que me crió ella sola, me apoya mucho.

Tengo un montón de deudas (de diversos tipos) y debo a mis amigos demasiado dinero. Siempre he sido un desastre con el dinero y ahora estoy pagando las consecuencias. Estaría bien tener estabilidad y ganar un buen sueldo, saber qué voy a hacer el mes siguiente y ser capaz de llevar a cenar a mi madre/amigos/novio en lugar de que siempre sea al revés. Creo que más que culpa es miedo a no llegar nunca a nada y a tener que empezar de cero cuando tenga 35 años.

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Texto Nellie Eden

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