Imágenes cortesía de Lionsgate 

el documental de mcqueen nos recuerda el conflicto entre la creatividad y lo comercial

Una muestra de hasta qué punto la industria de la moda puede agotar a sus mentes más salvajes.

por Ryan White
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26 Abril 2018, 4:06pm

Imágenes cortesía de Lionsgate 

"Podría seguir haciendo shows increíbles, obteniendo mucha aprobación [por parte de los creativos de la moda]. Pero eso no paga la renta. Todos deben crecer. No soy Rod Stewart", dijo Alexander McQueen a i-D en 2002. En ese momento, McQueen había recién vendido el 51% de su marca homónima a Gucci, para mantenerla financieramente redituable. En consecuencia, su tiempo como director creativo en Givenchy, la propiedad de LVMH, había terminado, saliendo silenciosamente por la puerta trasera con dos presentaciones a compradores fuera de la agenda de moda,en lugar de un elaborado show final.

Este conflicto entre la creatividad y la posibilidad comercial que se detalla en su entrevista a i-D es el pilar central del documental de Ian Bonhote y Peter Ettedgui, McQueen, que examina el ascenso del diseñador a la gloria, y su descenso a la depresión. Dividida en seis capítulos, cada uno dedicado a una colección icónica suya, la película contextualiza el glamour incomparable de los diseños de Lee dentro del clima a menudo difícil en el que se crearon y presentaron las prendas. Desde su colección de posgrado en CSM, pasando por su nombramiento en Givenchy en París, hasta su último show, McQueen nos muestra tomas de cámara de mano, entrevistas de televisión y entrevistas a quienes lo conocieron, para dar forma a una imagen de la carrera de Lee más allá de la pasarela.

Al enfatizar la tensión física y mental del lado de la moda en los negocios, McQueen evita insistir en los tropos habituales de la clase trabajadora en la alta costura. La dolorosa yuxtaposición de agallas y glamour que experimentó un talentoso joven diseñador como Lee es algo que, dos décadas más tarde seguirá resonando. Entre las extravagantes imágenes de archivo de una de las colecciones más ambiciosas y celebradas de Lee (su famoso show de Highland Rape), su ex novio Andrew Groves recuerda que la pareja se fue a comer McDonald's después, una comida que no pudieron costear reemplazar después de que dejaron caer la bandeja al piso. En un momento en que la realidad financiera de comenzar una marca en Londres o el mundo no podría ser más difícil, es una realidad conflictiva que muchos conocen muy bien.

A medida que el filme avanza, y las restricciones financieras que limitaron su carrera al comienzo son borradas por su nombramiento en Givenchy, surge la segunda ola de problemas: el estrés y el agotamiento que conlleva la creación de tantas colecciones para una gran casa de moda. En el perenne ciclo de noticias que aún seguimos viviendo en 2018 de 'director creativo deja su alta posición en la marca más grande de la industria', es por supuesto un tema dentro del documental. Desde Raf a Riccardo, hay pequeñas señales de cambio, a medida que los directores creativos comienzan a presionar de regreso, como una contestación al sistema. Sin embargo, aún le atribuimos cierto glamour a la idea de trabajar demasiado, una industria en la que "estar tan estresado" es un indicador de éxito. Pocas veces podemos ver la realidad detrás de escena de esto, de la oscuridad provocada por este implacable sistema, como se puede ver en McQueen.

La encarnación más literal de este sentimiento se puede encontrar en el Capítulo Cuatro, una mirada a su colección primavera/verano 2001, VOSS. El espectáculo tuvo lugar dentro de una caja de espejo gigante; uno que al principio reflejó a la audiencia sobre sí mismos. Cuando se cambió el espejo, se reveló un set que se asemejaba a un pabellón psiquiátrico. Cuando termina el show, las paredes de una estructura cúbica más pequeña en el centro de la caja de vidrio se derrumban. Dentro estaba la última musa de Lee, la escritora de fetiches Michelle Olley, desnuda pero usando una máscara para respirar y cientos de polillas a su alrededor. El efecto es poderoso, siniestro y una representación visceral del estado en que se encontraba su mente.

Pero mientras McQueen celebra la gran creatividad de Lee, su malvado sentido del humor, su empatía y su encanto, las preguntas que finalmente hace son: ¿Qué sucede cuando un individuo altamente talentoso sufre un problema de salud mental? ¿Es VIH positivo? ¿Siente el peso de los empleados de toda una empresa sobre sus hombros? Por mucho que McQueen ensalce los talentos de uno de los visionarios de la moda más singulares de nuestra generación, en definitiva deja al descubierto cómo la industria de la moda puede devorar y escupir sus mentes más creativas rápidamente. Lo que Lee logró fue épico, pero a costa de su vida. Después de todo, como él mismo dice (rasgando un vestido de alta costura de Givenchy para crear una hendidura en la espalda), "es solo ropa".

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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