giorgia fagà fotografía a los chicos y chicas con más estilo de madrid

Hablamos con la joven fotógrafa italiana para descubrir qué tienen de especial todos los modelos que retrata en sus imágenes.

por Raquel Zas
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18 Octubre 2016, 10:05am

Giorgia Faga pertenece a esa generación de nuevos fotógrafos que han encontrado su trampolín gracias a Instagram (y a mucho esfuerzo, por supuesto). Procedente de Sicilia (Italia), la joven de 26 años eligió Madrid como destino en el que finalizar sus estudios y allí se encontró con muchos otros jóvenes que, como ella, trabajan por forjarse una carrera creativa. Es aquí donde Faga comienza una serie cuyos protagonistas llevan la palabra 'moda' a su propio terreno y la hacen suya con un estilo propio y genuino. Hablamos con ella para que nos cuente un poco más sobre su trabajo.

¿Cómo te iniciaste en el mundo de la fotografía?
Desde muy pequeña me he interesado por la estética y la composición. Cuando mi padre me ponía películas como Dreams de Akira Kurosawa o El cielo sobre Berlin de Wim Wenders, me perdía en ellas fijándome en los colores y los detalles: podía llegar a ver la misma película cuatro veces en un solo día. Con los años llegué a comprender que lo que realmente me interesaba era crear imágenes, por eso a los 19 decidí estudiar cine en la Universidad de Pisa, aunque por aquel entonces ya sabía que quería dedicar mi vida a la fotografía. Durante la universidad organizaba mis pequeñas producciones, trabajaba de asistente en un estudio y nació mi interés por el mundo de la moda. 

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¿Por qué has decidido mudarte a Madrid? ¿Qué tiene esta ciudad que no tenga otro lugar?
Me mudé a Madrid porque quería hacer un máster de fotografía de moda y terminar mis estudios. Además, buscaba vivir experiencias más allá del norte de Italia, donde he vivido los últimos seis años. Necesitaba ver cómo era la escena en otras partes de Europa y, como ya sabía hablar español, decidí venir aquí. Es difícil decir qué tiene Madrid que no tenga otro lugar, creo que es una de esas ciudades que dan la impresión de que cualquier cosa puede pasar. Aquí tienes la posibilidad de desarrollar tu trabajo en un ambiente muy vivo, donde los jóvenes son muy activos y no tienen ninguna restricción a la hora de expresarse. Sin duda, creo que lo mejor de Madrid es la creatividad que emerge de la ciudad y la capacidad de sus habitantes para dejarse llevar por sus objetivos y metas. 

¿Cómo describirías tu estética?
Lo cierto es que tengo una estética bastante versátil. Antes no fotografiaba mucho en estudio, sin embargo, la mayor parte del trabajo realizado este año es dentro de uno. Me gusta cambiar mi estética según la necesidad del trabajo, pero si tengo que ponerle un adjetivo, ese sería 'cruda'. Mis imágenes son muy instintivas, hechas casi de manera 'animal'. Suelo preparar al detalle cada sesión con anterioridad, hacer un moodboard y planear bien qué quiero conseguir con cada fotografía. Aún así, siempre termino olvidándome de todo y dejándome llevar por mi instinto. 

Háblanos de tu última serie. ¿Con qué objetivo nace? ¿Y qué mensaje quieres transmitir con ella?
Lo de fotografiar a los personajes del mundo de la moda de Madrid surgió porque es una escena cargada de personas con un estilo genuino y diferente. Al principio no era una idea consciente, todo comenzó a partir de una sesión con Tony Perlo. Era la primera vez que retrataba a un modelo que no estaba fingiendo ni tratando de personificar a alguien más, así que después de aquel día decidí buscar a más gente como él. Esta serie lleva implícito ese mensaje de que "la moda está más en las personas que en la ropa". Todos los protagonistas son personas que hacen moda, que la viven y la llevan por la calle. 

¿Qué tiene que tener una persona para formar parte de la serie?
Como dije antes, un estilo propio con mucha personalidad y fuerza. 

¿Cómo consigues llegar a tener esa complicidad con tus modelos a la hora de retratarlos?
Esta es una de las palabras que más sentido tienen en fotografía: la complicidad. Me gusta que mis modelos se puedan sentir cómodos conmigo, es algo así como un cortejo. El proceso natural de la fotografía se basa en un comienzo un poco tenso, pero al final, fotógrafo y modelo acaban encontrándose en un lugar común a través de miradas y poses. 

¿Cómo dirías que las redes sociales están cambiando nuestra forma de ver la fotografía?
Creo que las redes sociales -Instagram en concreto- están cambiando de forma positiva la visión de la fotografía porque te dan la posibilidad de dar a conocer tu trabajo y descubrir constantemente el de otros. Sin ir más lejos, yo encontré a todos mis modelos a través de esta red social y desde allí me puse en contacto con ellos. Por eso no puedo decir nada en contra de las redes sociales, porque lo cierto es que nos abren muchas puertas. 

¿Qué es para ti la belleza?
La belleza para mí nace de la elegancia. Da igual qué tipo de ropa llevas, lo importante es cómo la llevas. En especial, suelo fijarme mucho en cómo se mueve la gente, la expresión corporal es una de las cosas que más me emociona de las personas. 

¿Crees que se puede vivir de la fotografía en España?
¡Qué pregunta más difícil! Yo creo que vivir de lo que te apasiona, sea lo que sea, siempre ha sido (y siempre será) un gran lujo. La verdad es que no es nada fácil vivir de la fotografía, ni en España ni en Italia -y supongo que en otros lugares sucede lo mismo-. Cualquiera puede hacer fotos, cualquiera puede intentar ser fotógrafo, ese es el doble filo de esta disciplina. Cuánta más gente quiera alcanzar se objetivo más competencia hay. Tienes que luchar mucho y tener talento. 

¿Tienes algún proyecto futuro en mente?
Me gustaría seguir fotografiando en otros lugares de Europa a personas tan especiales como las que encontré aquí en Madrid. 

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Texto Raquel Zas 
Imágenes cortesía de Giorgia Fagà

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