regal desmonta los clichés de la escena techno en españa

El productor y DJ de Madrid habla sin tapujos sobre el universo de la electrónica en nuestro país, los prejuicios que le rodean, las drogas y los “talibanes” del sonido.

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mar. 22 2017, 9:10am

Melodías disco, sonidos retro, producciones "acid" y un estilo inclasificable. Así son las sesiones de Gabriel Cassina, conocido en el mundo de la electrónica y el techno como Regal. El artista, uno de los DJs españoles más jóvenes en pasar por la cabina del gran templo de Berghain (Berlín), tiene mucho que decir sobre los cambios que se están produciendo en la escena española y el desconocimiento cargado de prejuicios que se tiene aún sobre este género asentado.

¿Quién es Gabriel Cassina y cómo se convierte en Regal?
(Ríe) Gabriel Cassina es un chaval al que le gusta mucho la música; la electrónica, en concreto. Me gustaba tanto la música que me dedicaba a mezclar diferentes canciones en listas de reproducción. Luego, empecé a usar —creo que se llamaba así— el "Virtual DJ", un programa muy amateur, y me pasaba las tardes mezclando canciones en lugar de jugar a la Play, como los demás. Empecé a grabar las sesiones en CD para mí y para enseñárselas a mis amigos. Me compré un equipo muy básico y, así, poco a poco, empecé a meterme en el mundo de la electrónica y los DJs. Fue un proceso bastante natural. Empezar como un hobby y hacer de él lo que es hoy: mi profesión.

¿Recuerdas cómo fue tu primera vez delante del público? ¿Dónde pinchaste?
La primera vez fue en la sala Wind en Madrid, que ahora mismo está cerrada, y la sesión se llamaba Deep. El local estaba dividido en dos salas: una grande para los DJs importantes y otra pequeñita en la que un colectivo de chavales hacía sus fiestas. Yo las seguía y un día me decidí a mandarles una sesión para probar suerte. Me dijeron que les gustaba, pero que la técnica no estaba muy pulida y que no estaban seguros. Sin embargo, a la semana siguiente me llamaron para darme una oportunidad. Pinché, a la gente le gustó y siguieron llamándome. A partir de ahí, empecé a pinchar en otras salas, pero la primera vez no se olvida. Estaba como un flan.

Y de una sala pequeñita de Madrid a pasar por cabinas de París, Malta y Berlín, entre otras. ¿Cuándo das el salto internacional?
Pasar a nivel internacional sí que fue un cambio brusco. En los inicios, cuando pinchaba en esta sala pequeña que te comentaba, usaba otro nombre y pinchaba un género que no era exactamente el que pincho ahora y en el que no estaba muy cómodo. Lo hacía un poco porque era lo que se llevaba entonces, pero llegó un punto en pensé que tenía que empezar a hacer lo que realmente me gustaba: el techno. Cambié de nombre y ahí surgió Regal. A partir de ese momento, empezaron a llegar solicitudes de fuera de España. La primera vez que pinché fuera de España fue en Stuttgart (Alemania), en un club muy pequeñito, pero yo estaba como un niño con un juguete nuevo. Estaba emocionado con todo.

Además, eres uno de los artistas más jóvenes en pasar por la cabina del templo internacional de la electrónica, Berghain. ¿Cómo te llega la propuesta?
Esta oportunidad surgió cundo empecé a trabajar con un amigo mío. Yo no tenía mucha idea de cómo manejarme con eso de las condiciones para pinchar, los vuelos, los cachés y demás, y le propuse gestionar todo ese trabajo. Berghain siempre ha sido la Meca, el club fetiche de todo artista techno. Para mí, era un poco como lo imposible y, de repente, un día me llamó este amigo mío para decirme que nos había llegado un correo de la gente de Berghain para ver si podía ir a pinchar. 

En un principio, no me lo creí. Le dije: "Con estas cosas no juegues, que son mis sentimientos". (Ríe). Pero resultó ser verdad. Además, en ese momento no me di cuenta pero, ahora que ya he pinchado más veces y sé cómo funciona, la verdad es que dieron un horario muy bueno para ser la primera vez, aunque mi set fue de menos tiempo. Ahora tengo dos fechas fijas al año allí. Es uno de mis clubes favoritos; un lugar increíble.

¿Es más fácil pinchar en el extranjero que en España? ¿Se valora más lo que viene de fuera que al artista local?
Sí, pero yo creo que esto pasa en todos lados. También depende del nivel. Por lo que yo he percibido, cuando llegas a un cierto nivel, te aprecian más fuera de España. Es como "bueno, como te tenemos aquí, tampoco te damos mucha importancia". Sin embargo, todo lo que llega de fuera parece mucho más importante. 

En mi caso no fue así, pero sé que hay muchos artistas que cambian su nombre por otro en inglés porque hay promotores que se guían por eso, y luego resulta que el artista es de Móstoles de toda la vida. Es un poco un engañabobos… Pero creo que esto también ocurre en otros países, no es solo una cuestión de España. De todos modos, es un hecho que poco a poco está cambiando. Nos estamos dando cuenta de que lo que tenemos aquí tiene calidad y se le empieza a dar más oportunidades. Cuando yo empecé, la cosa era mucho más imposible.

A la música electrónica en general, y al techno en particular, se la ha tachado de tener siempre una estrecha relación con el mundo de las drogas. ¿Sigue habiendo tanto prejuicio contra este tipo de música y los artistas que la componen?
Sí. Eso es un cliché que está establecido y realmente no sé muy bien por qué. Sinceramente, droga hay en todos lados y estilos de música, aunque de esto no se habla. Quizás, la música electrónica es el género que menos lo ha escondido. Sobre todo en los comienzos, cuando estaba la cultura rave en Inglaterra, con el éxtasis y demás. Sí, tenemos demonizada a la música electrónica y la música techno porque no lo hemos escondido tanto.

¿Crees entonces que la música electrónica y la cultura club están maltratadas? ¿Hay "veto" por parte de los medios?
Sí, creo que está maltratada por los medios de comunicación y por los géneros y personas a los que les es ajena. Por esa gente que se guía por ese cliché de la noche, la discoteca, la droga… Pero es porque realmente no saben; no se han informado. En ese aspecto, sí que lo está.

Cambiando de tercio, además de hacer tu propia música, también eres productor y estás a los mandos del sello Involve Records. ¿En cuál de estas tres facetas te sientes más cómodo?
La verdad es que es un 50/50. La parte como productor me aporta la tranquilidad de hacer y deshacer a mi gusto, con calma y sin exigencia. Cuando estás pinchando delante de gente, evidentemente la cosa cambia. No puedes permitirte un fallo, pero ese punto de nerviosismo y de inquietud también es el que me hace disfrutar tanto pinchando; la reacción inmediata de la gente. No podría elegir. Estoy muy a gusto así.

¿Cómo nace tu sello, Involve Records?
Involve Records nació porque quería lanzar mi propia música, y, a mí, que soy un persona muy ansiosa, me generaba mucha ansiedad el hecho de mandar mails a otros sellos y esperar a que te contestaran o no. E incluso si te contestan, tienes que pasar el filtro de quien selecciona la música, las pegas… Llegó un punto en el que llegué a estar hasta los huevos, y decidí abrir mi propio sello. Además, quería hacer algo un poco diferente. 

Quería que el sello se involucrara con la gente y crear proyectos paralelos a la propia música, aunque al principio, obviamente, me fue un poco imposible, ya que no tenía ni los medios ni la experiencia. Ahora van saliendo más cosas. De momento, estoy muy contento. Involve es un sello más entre amigos. Para mí, es muy importante que, además de que me guste la música de los artistas que publican en el sello, haya una buena conexión personal con ellos. Poder mantener, entre comillas, una amistad. De hecho, he dejado de publicar música de gente con la que esto no existía porque me parecía inútil.

Comentabas en una entrevista que "el formato digital tiene una particularidad, y es que tan fácil te llega como se te olvida". Hasta la fecha, haces lanzamientos en vinilo. ¿Sigues sin plantearte lanzar temas exclusivamente en digital?
Sí, en ese aspecto sí. De hecho, lanzo en vinilo no porque sea un purista de este formato o un "talibán del sonido" —como yo los llamo—, sino porque creo que el formato físico es algo que perdura en el tiempo. Los archivos digitales, al fin y al cabo, son unos bits que están en el ordenador. Hoy en día, hay muchísima música digital y es difícil prestar verdadera atención a algo. 

Por ponerte un ejemplo: a mí al día pueden llegarme unos 30 correos con música nueva y me cuesta mucho quedarme con un disco y fijarme realmente en él, porque es muchísima información. Comprar un vinilo y comprar música digital implica dos procesos diferentes. Con el primero, tienes que ir a la tienda, lo puedes tocar, hay una portada… Supone que la gente se quede porque debe prestar más atención. Creo que nunca voy a sacar nada solo en digital. De hecho, ahora quiero lanzar algo en CD, como excepción y algo muy especial.

Hace poco lanzaste el EP Acid is the Answer. ¿Qué tal está siendo la acogida de estos nuevos temas? Decías que este nuevo trabajo era la antítesis del anterior.
Sí. El anterior era un disco "romántico", por decirlo de alguna manera. Lo hice desde el sentimiento romántico que tenía en aquella época; era un poco más blando, y este ha sido la antítesis. Lo produje desde la rabia y el enfado. Está más enfocado al 'peak time' de las pistas de baile, y lo cierto es que la acogida está siendo espectacular. El disco se ha agotado ya dos veces y estamos volviendo a planchar más vinilos. En Youtube también tuvo un montón de reproducciones durante la primera semana y muchos DJs los están pinchando en sus sesiones. La verdad es que no me puedo quejar (Ríe).

¿Hay proyectos nuevos a la vista? En Facebook instabas a la gente a que te pasara vídeos que hubieran grabado durante alguna de tus actuaciones.
Sí, este es uno de esos proyectos paralelos de los que te hablaba antes, de esos que quiero hacer con el sello para involucrar a la gente. Ahora mismo, creo que Youtube es una plataforma muy explotada en el género del trap, del hip hop… Prácticamente, los raperos solo lanzan nuevo material en Youtube, pero en la electrónica, tanto Youtube como el formato videoclip están muy poco explotados. 

A mí, me gustaría aprovechar más este recurso audiovisual, aunque sé que es complicado. Hacer un videoclip de pop, de rock o de trap, teniendo letra, puede facilitar las cosas, pero la música electrónica es un arma de doble filo en ese aspecto. Por un lado, es una música que no entiende de idiomas o barreras, pero a la hora de transmitir un mensaje es mucho más complejo, porque no hay uno explícito. Estoy haciendo mis experimentos con ideas que se me ocurren, y no sé si acabará funcionando o no, pero me gustaría intentarlo.

Podréis disfrutar de la actuación de Regal el próximo viernes 12 de agosto en el DGTL Barcelona.

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Texto Sara Peláez
Fotografía Adriana Roslin