¿por qué los 'millenials' están borrando sus redes sociales?

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13 octubre 2015, 9:45am

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Al igual que muchos otros, Lena Dunham ha borrado su cuenta de Twitter. La semana pasada, la feminista más polémica de la televisión le dijo a la presentadora del programa americano Re/code Decode, Kara Swisher, que había dejado la plataforma porque le estaba afectando de una forma "cancerígena". En otras palabras, que estaba harta de tratar con trolls de Internet.

Dunham continuará escribiendo 'tuits', pero las interacciones ahora las gestionará su equipo. A medida que cada vez más famosos le están confiando a sus empleados la responsabilidad de esos 140 caracteres (y sus fotos de Instagram o sus concisos mensajes de Facebook), muchos jóvenes de todo el mundo están empezando a borrar sus cuentas en todas las plataformas. 

Frame de la serie 'Girls'

Y bien, después de diez sólidos años de una abrumadora socialización de nuestras vidas, ¿por qué los millennials están huyendo del universo digital? Cabe señalar que algunas personas desarrollan dependencias enfermizas con las redes sociales, mientras que otras pueden disfrutarlas de forma recreativa y sin consecuencias. 

Tal vez esta relación de amor-odio que muchos han generado a partir de estas plataformas instantáneas no tiene que ver con la tecnología en sí, sino en cómo muchos abusan de ellas. A medida que nuestras vidas en las redes sociales florecen, también lo hace el acoso enfermizo, el compromiso, el miedo de quedar excluidos y los ataques de celos.

Imagen vía @joannakuctha

Pensemos, por ejemplo, en Ali Segel -alias Online Alison-: una escritora de 29 años que dejó Facebook hace un tiempo, pero que poco después volvió a crearse una cuenta nueva. "Lo borré cuando me convertí en una acosadora, pero siempre termino reactivándolo", admite. Y bien, ¿qué la mantenía tan enganchada? 

Para muchos, pueden resulta una herramienta muy útil para la autopromoción profesional. "En términos profesionales, sentí que debía mantenerme en la nube. Conocí a mi manager porque le llamó la atención un estado que puse en Facebook. También soy consciente de que tengo una adicción: en cuanto me pasa algo, acudo a Facebook, Instagram o Twitter para publicar una imagen o un estado. Busco interactuar con extraños en lugar de sentir lo que se supone que estoy sintiendo. Es una forma maravillosa de permanecer completamente no-presente, de alimentar mi ego, de auto-sabotearme y de ser masoquista", confiesa Segel.

Imagen vía @alibaby90

En Reddit, los jóvenes comparten sus experiencias sobre renunciar a las redes sociales en un foro llamado People who deleted their social media accounts, how did that work out for you? [Gente que habéis eliminado vuestras cuentas, ¿os ha funcionado?]. Una usuaria escribe: "Es agradable no tener que navegar entre una tonelada de idioteces, artículos en busca de 'clicks', noticias sensacionalistas, propaganda descarada de ambos lados del espectro político/religioso o intentar tener una conversación inteligente con la gente solo para que te den la razón como a los locos. Eso o para que te pongan un meme condescendiente de Willy Wonka en lugar de actuar como adultos y apoyar tu postura". 

Otro usuario, que mantiene su cuenta de Facebook como una forma de gestionar eventos -pero que intenta no entablar nada más allá de eso- añade: "Definitivamente soy mucho más feliz en general cuando no estoy navegando a través de las páginas de mis amigos o leyendo sus últimos mensajes en mi muro". 

Imagen vía @jarlos420

Este usuario en particular profundiza en la cultura de los celos y la envidia generada por estos sitios web: "Lo que comenzó como una forma de mantenerse en contacto, se convirtió poco a poco en un tablón de lo más destacado de las vidas aparentemente perfectas que tiene la gente. La primera página estaba llena de fotografías de anillos de compromiso, bebés recién nacidos, viajes exóticos, salidas nocturnas y maratones corridos. Luego, sin pensarlo, empiezas a comparar tu vida con la de los otros y empiezas a preguntarte en qué te equivocaste, mientras todos los demás están viviendo sus sueños. Facebook acabó convirtiéndose en un pozo involuntario de desesperación y de odio hacia ti mismo. Y cuánto más te metes, más difícil te resulta salir".

Imagen vía @lydialeedeeyah

No es algo nuevo que el hecho de que las redes sociales -en especial Instagram- permitan a las personas presentarse al mundo como una versión mejorada, comisariada e idealizada de sí mismos. Una vida que se mantiene en un perpetuo estado vacacional, fuera del desorden y la cotidianidad mundana.

Incluso los momentos "honestos" son artificiales, como esas personas perfectas que posan con botes de crema para los granos con pies de foto ridículos. El año pasado, una mujer llegó hasta a una excursión de 5 semanas al sudeste asiático como un experimento para exponer la capacidad de las redes sociales de manipular la realidad.

Imagen vía @christiaingrey

Cuando Jaden Smith borró su cuenta de Twitter en mayo de este año, todo el mundo se escandalizó. Su repentina partida inspiró innumerables artículos de opinión sobre un mundo sin 'tuits', pero hace poco ha reabierto su cuenta, solo que ha mantenido su costumbre de seguir solo a 5 personas.

Pero ¿por qué están abandonando tantas personas las redes sociales? Para la Generación Z, una razón importante es el deseo de privacidad. De acuerdo con The New York Times, los pertenecientes a las nuevas generaciones son más conscientes de su huella digital y no quieren ser fotografiados en posiciones comprometedoras sin su conocimiento o permiso, pero no son los únicos que anhelan un poco de anonimato en la era de la sobreexposición.

Fotografía Tyrone Lebon. Céline Resort 2015

La diseñadora de Céline, Phoebe Philo, aseguró: "Lo más guay es no existir en Google. ¡Me encantaría ser ese tipo de persona!". Creo que todos lo veíamos venir. La satisfacción y emoción asociada a las redes sociales se ha desvanecido sustancialmente conforme demasiadas imágenes y voces compiten por atención, provocando lo que parecen ser miles de jóvenes hambrientos hablando los unos sobre los otros y diciendo todo y nada al mismo tiempo.

Sin duda, muchos de nosotros todavía nos desplazamos por nuestros muros en piloto automático, pero, en general, nos estamos retirando de las redes sociales para limpiar el desorden y despejar la cabeza. Buscamos conexiones significativas y auténticas y rechazamos las opiniones de los demás en favor de los expertos. Se acabó lo de: "Si no lo subes, es que no existe".

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Texto Jane Helpern
Fotografía Harry Carr