las nuevas oportunidades profesionales de dublín

¿Londres o Dublín? Una pregunta que se han hecho muchos de los inmigrantes de todo el mundo que viajan a una o a otra para 'aprender inglés' o, simplemente, buscar una vida mejor. Hasta ahora, parecía que Londres tenía todas las de ganar, pero tras los...

por i-D Staff
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14 Julio 2015, 7:25am

artwork joe caselin. photography william murphy

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A pesar de la presión que viene desde Londres, Irlanda en general y Dublín en particular están cambiando a la velocidad de la luz. El pasado 22 de marzo, Irlanda se convirtió en el primer país en votar por referéndum a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. En un país de tradición católica esto es una señal inequívoca de que los tiempos están cambiando y de que los estereotipos sobre el país tienen los días contados.

Pero Irlanda no es un país gigante y, como en todo, las limitaciones de una industria emergente pueden ser vistas de forma positiva o negativa. En menos de una década, ha pasado de ser el 'Tigre Celta' a convertirse en un país intervenido por el FMI. Los bancos fueron rescatados, la burbuja inmobiliaria explotó, los políticos destrozaron el país y el clima en verano sigue siendo lo peor.

Sin embargo, durante los últimos años en Dublín han surgido nuevos proyectos esperanzadores: ha nacido el maravilloso festival creativo Offset -que ha conseguido unir a la comunidad internacional de diseño y a la local-; también estudios como South Studios o Block T han traído a profesionales liberales de todo el mundo para trabajar en sus espacios compartidos; ha aparecido la revista Thread, que presenta una visión de la moda alternativa; regularmente se celebra el Web Summit, que reúne a muchos de los gurús de Google y a los empresarios de la tecnología de todo el mundo. Y así un largo etcétera que apoyan la idea de que en Dublín se está cociendo algo muy bueno.

Lo cierto es que no hay mucha gente que trabaje en Dublín que no hable de Offset como un punto de inflexión en la comunidad creativa de la ciudad. El mensaje es claro: Irlanda también tiene un perfil internacional. Bren Byrne, director creativo y co fundador del festival, lo tiene claro: "En los últimos siete años en los que hemos trabajado en Dublín, hemos visto cómo la ciudad se ha transformado gracias a una generación de creativos cuya máxima es el DIY. Dublín es una ciudad pequeña y desde luego no ofrece las mismas oportunidades que Londres o Nueva York, pero eso no significa que no haya espacio para hacer grandes cosas desde aquí".

La capital irlandesa es un lugar ideal para lo que ahora llamamos 'hacer networking' o, como decíamos antes, colaborar con otros profesionales. Dublín está llena de estudios multidisciplinares, conferencias sobre diseño y creación, festivales culturales y proyectos de colaboración que crean una línea imaginaria de unión en una ciudad que se puede recorrer en bicicleta. A diferencia de otras ciudades, aquí se respira un aire mucho más humilde, donde lo importante no es tener un buen relaciones públicas, sino simplemente hacer tu trabajo lo mejor posible.

Fotografía Sean Jackson

Hablamos con Andrew Griffin, que regresó a Dublín desde Copenhague para abrir Urban Agency, un nuevo estudio de arquitectura que está contribuyendo a cambiar el urbanismo de la ciudad gracias a sus proyectos con un enfoque social y cívico. "Lo que me parece realmente único de Dublín es la constante interacción entre los profesionales relacionados con el diseño de la ciudad. Es un lugar simplemente genial para tener tus oficinas y desde aquí trabajar para el resto del mundo. En realidad, me atrevería a decir que el hecho de que sea una ciudad pequeña hace más fácil crear una cultura de diseño genuina, ya que no hay tanta presión como en Londres o Nueva York".

Del mismo modo que ha pasado en España, durante los últimos años hemos sido muchos los irlandeses que hemos migrado a otros países. Para nosotros, volver a nuestra ciudad de nacimiento es maravilloso. A lo largo de este tiempo hemos ganado experiencia en el extranjero y ahora es el momento de recogerla e implementarla a nuestra manera sin tener la presión de una "escena creativa" que dictamine cuáles son las tendencias a seguir.

Entonces, ¿por qué no mudarse a Dublín? Al fin y al cabo, no solo es un buen lugar para aprender inglés (mejor en cualquier caso que Londres, donde es prácticamente imposible escapar de la comunidad hispano hablante), sino que además y sobre todo ofrece la posibilidad de desarrollarse profesionalmente en un ambiente menos viciado y más humano que en otras de las grandes megalópolis del mundo.

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Texto Aisling Farinella

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