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todas las razones por las que el vhs va a volver a nuestras vidas

El fanático del vídeo Frank Ocean lo ha dejado bien claro: ha llegado el momento de quitar el polvo a tu reproductor de VHS.

por André-Naquian Wheeler; traducido por Eva Cañada
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12 Diciembre 2017, 5:00am

Fotograma vía YouTube

Este artículo fue publicado originalmente en i-D US.

Puede que el entretenimiento visual 4K esté casi al alcance de la mano, pero las cintas VHS ―con sus interferencias y su sonido ahogado― están protagonizando un glorioso regreso. Este hecho quedó bien claro cuando el vanguardista Frank Ocean lanzó su álbum visual Endless en VHS. Este movimiento excepcional llega en un momento en que las versiones en VHS de los clásicos de Disney se están vendiendo online por miles de dólares y no mucho después de que se inaugurara en Bushwick un museo dedicado al VHS.

La resurrección de este formato tiene bastante sentido, en cierta manera. La nostalgia por los 80 se ha colado en casi todos los aspectos de la cultura popular este año: Balenciaga rindió tributo a las hombreras, la segunda temporada de Stranger Things hizo referencia a casi todos los éxitos de taquilla de los 80 y las canciones cargadas de sintetizadores son tendencia en SoundCloud y Bandcamp. Y por supuesto, se han empezado a organizar proyecciones de películas de los 80 en VHS.

Este resurgimiento de lo lo-fi está cargado de significado, especialmente cuando las películas actuales son tan nítidas que puedes ver todos y cada uno de los poros de la cara de los actores. Quizá los fans del cine están intentando huir de la ostentación de la tecnología actual, que a veces puede resultar desorientadora. O quizá simplemente sintamos nostalgia por nuestra infancia (¿recuerdas esas cintas VHS naranjas de Nickelodeon?). Aquí te ofrecemos tan solo unas pocas razones por las que las cintas VHS están volviendo a molar.

Frank Ocean es un fan del VHS
A veces parece que Frank Ocean existe fuera de 2017. Se abstiene mucho de emplear las redes sociales (excepto cuando publica ocasionalmente algún mensaje críptico en Tumblr) y empleó una Contax T3 vintage de 35 mm para fotografiar la Met Gala de este año. De modo que no es ninguna sorpresa que la estrella de la portada de i-D sienta afinidad por las cintas VHS, puesto que son la involución definitiva.

Es posible que Frank esté rindiendo homenaje a artistas como Michael Jackson, pionero de los vídeos musicales modernos a principios de los 80. MJ popularizó los vídeos musicales experimentales y de elevado presupuesto cuando lanzó "Thriller" en el momento álgido de popularidad del VHS. Durante un tiempo, su vídeo en VHS fue el más vendido de la historia. De algún modo, sin "Thriller", Endless nunca habría sido posible.

Frank también es extremadamente cinéfilo.
El año pasado publicó una extensa lista de sus películas favoritas en su fanzine Boys Don't Cry. La lista incluye films clásicos como La naranja mecánica, Taxi Driver y Alguien voló sobre el nido del cuco. Es más que probable que la estrella del pop de 30 años de edad viera algunas de estas películas por primera vez en VHS cuando era niño.

Las cintas VHS han empezado a conservarse.
El sonido y la imagen de las cintas VHS no duran para siempre. Transcurrido un período de tiempo, las cintas lentamente se van estropeando y resultan imposibles de ver. Por eso archivistas como el colectivo XFR están trabajando furiosamente para digitalizar cintas VHS y conservar las grabaciones de bodas, programas de televisión y videocámaras.

"Todos los miembros del Transfer Collective tenemos en la mente una especie de tic-tac", explicó en la radio nacional pública norteamericana la archivista Mary Kidd. Afortunadamente, las 155 cintas que han digitalizado en XFR están disponibles para su visualización gratuita en el Internet Archive. Algunas de las más destacadas incluyen una emisión de 1999 de una sesión del Congreso de EE. UU., episodios antiguos de Digimon y, bueno, un extraño anuncio de una máquina para cortar el pelo.

También se pueden visitar algunos sitios web para recordar colectivamente los añorados días de la cadena Blockbuster, cuando te tenías que levantar del sofá para rebobinar una película. El sitio web VHS Collector cuenta con foros como 80s Renting Memories (Recuerdos del alquiler de películas en los 80) y Favourite Video Artwork (Carátulas de vídeo favoritas). Incluso hay un documental sobre los acérrimos fans actuales del VHS. La película de 2013 Adjust Your Tracking (disponible en VHS, por supuesto) captura la emergente subcultura de los ávidos coleccionistas de cintas de vídeo.

La gente está pagando por ver películas en VHS en el cine.
Cines de moda como el Nitehawk de Brooklyn han empezado a proyectar películas de los 80 en reproductores de VHS (el mes que viene se proyectará la película de terror de 1984 No abrir hasta Navidad). Las cintas VHS que se proyectan en el Nitehawk normalmente son cortesía del colectivo Horror Boobs, que una vez alquiló un almacén en Bushwick para que la gente pudiera reunirse allí a comprar y vender cintas.

Pero esta nueva obsesión no se limita a Norteamérica. En 2015 se celebró en Nueva Zelanda una charla sobre el impacto del VHS en el cine y la cultura popular, a cargo de un elenco de "entusiastas del VHS" (quizá los Kiwis sean los auténticos creadores de tendencias). Y el año pasado se celebró en Londres el evento VivaVHS, que incluyó una noche entera de proyecciones de películas en VHS.

La cinta VHS no es solo un objeto, es arte.
Los músicos y los cinéfilos no son los únicos que están celebrando este formato ya en desuso. Los artistas han dedicado exposiciones enteras a la nostalgia por esos rectángulos de plástico. El año pasado, The New York Times publicó un artículo sobre una galería de arte de Los Ángeles transformada en videoclub por un colectivo artístico donde solo se ofrecían 4.000 copias en VHS de Jerry Maguire.

Después, este verano pudimos ver en Los Ángeles la instalación artística Slashback Video, que también adoptó la forma de videoclub. Este tenía una oferta algo más amplia, compuesta de copias vintage de películas de terror. “Las cajas de las cintas y las carátulas que las adornaban tenían un encanto especial", afirmó en unas declaraciones Ryan Turek, que ayudó a organizar la instalación. “Y también la selección de 'fotos del personal' que quizá colgaban de la pared, los carteles de cartón anunciando el último lanzamiento en VHS, la iluminación, las filas de títulos de películas y el tiempo que tardabas en recorrerlas hasta que finalmente tenías una pila de cintas VHS que cargabas hasta el mostrador”.

Las cintas VHS siempre poseerán un entrañable encanto, especialmente para quienes recordamos haber tenido que soplar el polvo de una cinta defectuosa para hacerla funcionar. Pero un gran número de los fans de Frank Ocean son jóvenes adolescentes, nacidos mucho después de los días de gloria de las cintas VHS. En su caso, los reproductores de DVD ocupan sus primeros recuerdos. Y probablemente no pasará mucho tiempo hasta que veamos también los reproductores portátiles de DVD como nostálgicas reliquias.

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