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el año en que estalló el fenómeno 'trap' en españa

Reflexionamos sobre el meteórico éxito del género. ¿Qué tiene el trap para haber ganado tanta repercusión en nuestro país?

por Sara Peláez
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03 Enero 2017, 10:10am

Fotograma de 'Obra de Arte', de La Zowi (Prod. By Zora Jones)

Que 2016 ha sido el año en el que el 'trap' llegó al mainstream es indudable. Con Pxxr Gvng a la cabeza, este subgénero del rap ha sabido hacerse hueco rápidamente en nuestro país, ascendiendo de manera meteórica y convirtiéndose en un fenómeno musical y audiovisual sin precedentes en los últimos años. Pero, ¿qué tiene el trap que ha sabido atraer a propios y a extraños y no ha dejado a nadie indiferente?

Para contextualizar a cualquier despistado que pudiera quedar en la sala, conviene, primero, explicar a qué nos referimos cuando hablamos de 'trap'. Etimológicamente, la palabra 'trap' procede del inglés: significa 'trampa' y hace referencia a los lugares en los que se trapicheaba con droga. En el ámbito musical, designamos a un subgénero del rap nacido en los estados del sur de Estados Unidos en los años 90. El primero en usar este término como concepto fue el rapero T.I., con la publicación en 2003 de su disco Trap Muzik. Por tanto, originalmente el trap como género no se definía por un sonido, sino por una temática que se ha mantenido constante hasta el día de hoy.

Junto a las drogas y el trapicheo, el sexo, la marginalidad social, y la provocación de 'fardar' son otros de los tips temáticos básicos sin los que es imposible entender el género (y que, dicho sea de paso, hacen que para muchos se construya sobre cimientos negativos y se refieran a él como algo peyorativo). Esta nueva ola, que podemos situar cronológicamente a partir de 2010, tampoco puede entenderse, por supuesto, sin el uso de elementos de la música electrónica y el ya famoso Auto-Tune.

Sentadas las bases, volvamos al tema central que nos ocupa: ¿qué ha hecho que el trap se haya convertido en un fenómeno de tal forma en España? Cuatro podrían ser las claves:

Como toda tendencia nacida en el seno de la generación 'millennial', las redes sociales han jugado un papel fundamental en su rápida expansión, convirtiéndolo en un fenómeno omnipresente. Con YouTube como principal aliado, el trap se entiende como un género musical que se oye, pero que sobre todo se ve. No hay más que darse una vuelta por la plataforma de vídeo para comprobar que un mismo tema tiene muchísimas más reproducciones si viene acompañado de clip, que si simplemente se trata de un audio; por no hablar de las mixtapes…

Las piezas audiovisuales muestran un estilo de vida urbano y ostentoso que conecta y genera una reacción, ya sea positiva o negativa, a quien se encuentra al otro lado de la pantalla. "Los vídeos con mayor éxito y viralidad son al final los que tienen un beef detrás. […] Los artistas de trap son finalmente 'youtubers' con followers y detractores. La gente o les odia o les ama, pero todos hablan de ellos", sentencia Blonde Poulain.

Para Roberto Juanes, periodista (notodo y Neo2), otro de estos elementos clave ha sido el factor novedad: "El hip hop patrio no había renovado su fórmula desde los años 90 y, de repente, toda una generación rompe esa fórmula a partir de la influencia directa de Estados Unidos y Reino Unido. Por fin, el estilo más de moda en esos países suena en castellano, y eso ha llamado mucho la atención".

El tercer secreto de su éxito podría ser la sencillez en la composición, tanto musical como lírica; algo que, sin embargo, no le es exclusivo. Como ocurre con todas las disciplinas artísticas, las piezas sencillas son siempre más asequibles para un público generalizado y, por tanto, más amplio y masivo. Como me comentan Pablo y Guillermo, de la web I Am Rap: "El oyente lleva años acostumbrándose a música muy sencilla, muy mascada, con pocos matices. No es de extrañar que el trap haya sido un éxito dentro de este tipo de sociedad".

Finalmente, llegamos a la ostentación frívola. Y es que en este sector, para qué engañarnos, también existe mucho fanfarroneo. Ya lo cuenta Dellafuente en su Cookin macarrones: "¿Dónde vas con esos aires de asesino?, si se te ha olvidado borrar de Facebook todas las fotos antiguas. Qué suerte poder ser gánster… Qué va loco si en verdad no eres nadie". En la escena nacional también hay mucho de eso. "Muchos artistas hablan de la vida que han llevado en sus barrios y cómo lograron salir de ellos […]. En el trap no ocurre esto […]. Además, a veces vemos cómo simplemente copian actitudes de los autores de los que se influencian", continúan los chicos de I Am Rap. La lucha de egos y el cruce de indirectas e insultos entre algunos grupos también han dotado al trap de un tono amarillista que lo hace estar, por morboso, en la cresta de la ola.

El trap y la moda
Más allá del plano musical, el trap también se puede asociar a un estilo de vida muy concreto. Por eso, no es de extrañar esta estrecha relación que parece haber unido en los últimos tiempos a moda y trap. ¿El mayor ejemplo? Yung Beef.

El cabecilla de 'Los Pobres' se estrenó en 2016 por todo lo alto durante la semana de la moda masculina de París, desfilando para marcas como Pigalle y Hood By Air. Asimismo, se convirtió en imagen de la última campaña de Calvin Klein y protagonizó —junto a la La Zowi— la portada del número de verano de Numéro Homme Berlin.

Campaña Calvin Klein o/i'16

Sin embargo, no es el único que ha sabido unir su carrera musical al mundo de la moda. La Zowi, Bad Gyal —que estudia Diseño de Moda— y Tania Chanel asistieron a la presentación de la colección primavera/verano'17 de Maria Ke Fisherman durante la última Mercedes Benz Fashion Week de Madrid, donde, además, también desfiló Yung Beef. Por su parte, Kidd Keo, diseñador autodidacta gracias a la sabiduría de su abuela, colabora con la marca Inkers y trabaja en sus propios diseños; mientras que Dellafuente ha lanzado su propia y exitosa línea de productos bajo la marca Dellafuente F.C., de la mano de LA TI GO.

El trap como cajón desastre
Para empezar a documentarme de cara al enfoque que iba a dar a este artículo, escribí a los managers de varios artistas con "nombre" dentro del mundillo (y de los medios) para contar con su visión del panorama trap nacional. Muy amablemente, algunos de ellos me comentaron que preferían no aparecer en el reportaje ya que sus artistas estaban intentando desvincularse a toda costa de la etiqueta "trap" por no comulgar con el imaginario real del género.

Salvando, obviamente, las distancias que separan a ambos géneros, este intercambio de mails me hizo pensar en que al trap actual le estaba ocurriendo lo mismo que al 'indie' en su día: su rápida y exitosa expansión, a la que acompaña una falta de conocimiento profundo y real del mismo, lo está convirtiendo en un cajón desastre en el que parece caber todo artista urbano que combine con acierto (o no) los 'beats' con el Auto-Tune. Porque, como comentábamos al principio, el trap en esencia no hace referencia a un sonido, sino a una temática. Pablo y Guillermo lo secundan: "En este país estamos muy acostumbrados a hablar sobre temas que no manejamos del todo. La gente escucha algo y a los dos minutos ya está opinando sobre él como si fuese un profesional. Con el trap ha pasado lo mismo".

Con tantos detractores y artistas que reniegan de él, y unos límites cada vez más desdibujados, ¿cuál es ahora el futuro del trap? Si lo que rápido sube, rápido baja, ¿es posible que, tal y como hoy lo conocemos, se quede en una simple moda pasajera? Ocurra lo que ocurra, como decía La Mafia del Amor, "nosotros tamos ready".

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Texto Sara Peláez
Fotograma de Obra de Arte, de La Zowi (Prod. By Zora Jones)

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