Fotografía Hanna Moon. Estilismo Julia Sarr-Jamois. Anok lleva ropa del lanzamiento 8-19 de Fenty

rihanna nos cuenta cómo pretende revolucionar el mundo de la moda

"El mensaje más importante es que esta es una línea diseñada por una mujer, y es para mujeres. Es para que las mujeres se sientan las más sexis, las más atrevidas, las más femeninas, las más masculinas. Las 'más', punto".

por Osman Ahmed
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16 Septiembre 2019, 10:08am

Fotografía Hanna Moon. Estilismo Julia Sarr-Jamois. Anok lleva ropa del lanzamiento 8-19 de Fenty

La historia de Rihanna aparece originalmente en 'The Post Truth Truth Issue' de i-D, nº 357, otoño de 2019. Puedes encargar tu copia aquí.

Puede que ya te hayas enterado. Lo habrá visto en Instagram, en las revistas, en un 'tag' de Twitter; incluso puede que ya te hayas comprado algo y te lo hayas llevado a casa en una de esas grandes bolsas azules del color del Mar Caribe que rodea Barbados.

Fenty ya está aquí. La revolución ha llegado. Rihanna es la primera mujer negra en dirigir una firma de lujo respaldada por LVMH, y la moda nunca volverá a ser la misma. ¿Y cómo es la primera gran casa de moda creada y dirigida por una mujer negra? Es increíblemente sexy, para empezar. "El mensaje más importante es que esta es una línea diseñada por una mujer, y es para mujeres", dice Rihanna. "Es para que las mujeres se sientan las más sexis, las más atrevidas, las más femeninas, las más masculinas. Las 'más'".

No hay mucha gente como Robyn Rihanna Fenty. Entre desarrollar una carrera musical (su noveno álbum está en camino), gestionar una gigantesca línea de belleza, una inclusiva firma de lencería, aparecer en nueve taquillazos cinematográficos, administrar su organización benéfica —la Fundación Clara Lionel— y encontrar tiempo para tener algo de vida personal, no se puede negar que esta mujer está muy ocupada. Que no te confundan las publicaciones de @badgalriri descansando junto a una piscina rodeada de piezas de Murakami para Vuitton o saliendo a cenar enfundada en diamantes y cuero. Rihanna no es una señorita de ocio. Por algo lo petó cantando sobre todo ese "work, work, work…".

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En ocasiones, los medios se han encargado de remarcar que LVMH le ha "dado" una marca de ropa a Rihanna, aunque eso vaya en contra del inmenso poder cultural y financiero que la artista está poniendo sobre la mesa. Para LVMH, esto ha sido un logro —y no al revés— porque ha conseguido que el mayor icono de moda del mundo haya accedido a fundar su primera maison desde Christian Lacroix en 1987. Ahora, Fenty brilla dentro del panteón junto a Dior, Fendi, Celine y Louis Vuitton. Esta no es otra firma más montada por una 'celebrity', ni tampoco una anécdota más para su carrera. Tiene su propia identidad, y dice mucho acerca de cómo en la moda la batuta está pasando de diseñadores estrella a verdaderas estrellas.

Antes, los diseñadores con formación clásica eran las estrellas de rock de la moda y las 'celebrities' eran sus embajadores, siempre disponibles para sentarse en las primeras filas de los desfiles y felices de respaldar su producto para los paparazzis. Ahora se están adentrando en la industria y creando sus propios productos. Este es un fenómeno reciente, especialmente si hablamos de músicos. Honey Dijon está haciendo tratos con Comme des Garçons; Beyoncé con Adidas; el imperio Yeezy de Kanye West está valorado en 1500 millones de dólares.

Sin embargo, ninguno ha llegado tan lejos como Rihanna, que sigue los pasos de sus antepasados del hip-hop y el RnB pero ha subido la apuesta. Ella siente real devoción por la moda y la belleza. Ella entiende la industria y no le tiene miedo. Sus fotos está pegadas en las paredes de las peluquerías afrocaribeñas de todo el mundo; nos ha deslumbrado con la mejor moda siempre que ha tenido oportunidad y sus looks de alfombra roja han derrapado literalmente por toda la moqueta.

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Cabe decir que en el pasado ya ha habido grandes lineas de moda creadas por los mejores artistas del mundo del hip-hop —la revolucionaria Sean John de Puff Daddy, la colección Rocawear de Jay-Z, Phat Farm de Russell Simmons y Baby Phat de Kimora—, pero estas marcas nunca llegaron a ser vistas como lujo porque básicamente eran firmas hechas por gente racializada y para gente racializada. En comparación, Rihanna se ha ganado una silla de honor en la mesa de los mandamases de la moda. Es más, lo que ha hecho es cambiar las tornas.

Fenty no hace colecciones de temporada; lanza colecciones cápsula que van directas al consumidor como si de singles musicales se tratasen. El 80 por ciento de su negocio recae en Fenty.com, mientras que el otro 20 se invierte en tiendas pop-up que selecciona delicadamente. Su flexibilidad gira en torno a la agenda de Rihanna (ella ahora vive en Londres y la empresa tiene su sede en París). Fenty está hecha para sus clientes, no solo para la industria.

"No hay seis meses de espera; lo tienes en cuanto lo ves", dijo en el lanzamiento. "No hay vaciles. Lo ves, te encanta y lo quieres, y eso es así porque yo soy así; quiero cosas al momento".

Muchas marcas todavía luchan por encontrar su lugar en este nuevo contexto que exige una representación diversa e inclusiva; Rihanna lo ha convertido en un pilar de la casa. Para Fenty, Rihanna se ha encargado de que las tallas, que además son de género fluido, lleguen hasta la 46. "Soy una chica con curvas; si no puedo llevarlo yo, esto no funciona", dice. "Tengo que ver cómo me queda en las caderas, en los muslos, en la barriga: '¿Me queda bien a mí o solo a la modelo?'. Es importante".

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La ropa está hecha con esa idea en mente. No es demasiado conceptual, pero sí es 'oversize' en los lugares adecuados y ajustada en otros. Las prendas transmiten sensualidad y juventud (Rihanna tiene solo 31 años, sorprendentemente). Hay estampados 'tie-dye' integrados con combinaciones de color caribeñas, camisetas que declaran con orgullo la palabra "Inmigrante" junto a postales de Barbados y versiones modernas de los 'zoot suits' que llevaban los músicos de jazz afroamericanos en los años 40, solo que estos vienen ceñidos a la cintura con riñoneras de satén.

Hay un guiño a la sinuosa sexualidad de Zelda Wynn Valdés, la diseñadora afroamericana que hizo vestidos para iconos negros de mediados de siglo como Josephine Baker, Ella Fitzgerald y Dorothy Dandridge, además de diseñar el emblemático disfraz de satén para las conejitas de Playboy. También hay influencias de los looks vaqueros de Bob Marley en los años 70, solo que con un tipo de corsetería que evoca al Azzedine Alaïa de los 80. Hay telas opulentas aptas para una versión moderna de Dominique Deveraux. Así es la visión de la moda de Rihanna en estos momentos, solo que documentada por el pasado cultural.

"Cuando piensas en lujo, piensas en patrimonio", dice Jahleel Weaver, que empezó a trabajar con Rihanna como asistente de su estilista Mel Ottenberg y ahora es la mano derecha de Rihanna en Fenty como director creativo junior. También señala que casi todas las otras firmas de moda de LVMH llevan el nombre de alguien que está muerto desde hace mucho tiempo. "Nuestra primera campaña fue un vídeo que indirectamente hablaba sobre el viaje de Rihanna como inmigrante: de África a Barbados, a Nueva York y luego a París. Esa es la base de esta marca. La gente se olvida de que Rihanna es inmigrante. Ella no pertenece a ninguno de los lugares donde vive. No puede votar en ninguna parte. Eso forma parte de su ser".

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Pero la cosa no solo va con ella. Lo que está haciendo es construir un imperio y utilizándolo como plataforma para todos esos creativos racializados que han sido ignorados por la industria. Cuando descubrió el trabajo del fotógrafo documentalista nacido en Brooklyn Kwame Brathwaite, por ejemplo, contactó a su familia para preguntar si podían trabajar juntos. Sus fotografías de Grandassa Models, una de las primeras agencias de modelos negras con curvas y cabello natural de Estados Unidos —que también diseñó sus propias prendas de inspiración africana—, celebran el mismo espíritu y estética de moda negra que Fenty. Una de las imágenes muestra a las modelos con un letrero en el fondo que dice: "Buy Black" [Compra negro].

Cuando la tienda 'pop-up' de Fenty abrió en Nueva York, reclutó a la fotógrafa nigeriana Ruth Ossai para retratar a los chicos y chicas que hicieron cola durante horas para llevarse algo especial a sus casas, aunque no pudieran pagar siquiera lo que colgaba de las perchas. "El lujo ahora es un sentimiento de comunidad y eso es lo que es esta marca", explica Rihanna. "Ya no se trata de superar a la persona que está a tu lado; se trata de formar parte de un espíritu colectivo".

Esa comunidad incluye un equipo de jóvenes diseñadores cuyo trabajo descubrió Rihanna como cliente y fan. "Como joven diseñador, experimentar un momento como ese es una parte muy importante de tu trayectoria profesional, pero, con Rihanna, no ha sido solo un momento", dice Matthew Adams Dolan, cuya colección de final de curso de Parsons se le presentó a Rihanna cuando apareció en la portada de i-D hace cuatro años. Después de eso, la artista se convirtió en una cliente devota y le ayudó a asentar su marca independiente (todo lo que lleva Rihanna genera deseo, por supuesto) antes de reclutarlo para trabajar en el equipo de diseño de Fenty. "Es como una relación. Esa es una de las cosas que la distingue, su idea de familia".

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Ella se centra en la familia; un núcleo central de colaboradores muy unidos en los que puede confiar y con los que trabaja sin problemas. "Creamos y nos entendemos implícitamente —a veces ni siquiera tenemos que hablar; ya sabemos lo que está bien", asegura Rihanna. "Nos encanta la energía de la juventud y eso es algo en los que nos centramos creativamente en cada lanzamiento".

Conner Ives estaba estudiando todavía en Central Saint Martins cuando recibió la llamada para unirse al equipo, después de hacerle un vestido a medida a Rihanna el año anterior. "Para un diseñador [emergente], la oportunidad de que se te invite a trabajar en una firma que se está construyendo desde cero es muy poco habitual", dice el joven de 23 años. "De lo que me di cuenta cuando nos contrató es de que nos estaba convirtiendo en el ADN de la marca. Esa es una idea muy loca que hay que digerir".

"Mucha gente de mi edad hace búsquedas y se las pasa al diseñador junior, y luego al senior, y así sucesivamente", dice Conner. "Así se pierden cosas en el camino. Lo que ha sido único de esta experiencia es que yo era el que le presentaba mis ideas directamente a ella". Rihanna está involucrada en todos los aspectos del negocio. "Elige cada tela, cada variación de color, cada detalle", dice Jahleel. Matthew está de acuerdo. "Mucha gente podría llegar a pensar que pasa de todo", dice. "En realidad, se involucra mucho en cada decisión".

En los dos años transcurridos desde que se cerró el acuerdo, el grupo de ejecutivos de LVMH que juraron guardar el secreto se referían al proyecto como "M", de "Mademoiselle". En moda, ese sobrenombre suele referirse a una sola persona, otra diseñadora revolucionaria: Coco Chanel. Un siglo después, Fenty podría convertirse en la heredera moderna de ese halo enrarecido de la mítica leyenda de la moda; un icono de estilo y de los negocios. No desde el punto de vista negativo. Rihanna está casi casi ahí, y el trayecto no ha hecho más que empezar.

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Créditos


Fotografía Hanna Moon
Estilismo Julia Sarr-Jamois

Peluquería Soichi Inagaki de Art Partner con productos Leonor Greyl
Maquillaje Petros Petrohilos de Streeters con productos Noir et Blanc de CHANEL y CHANEL Sublimage Eau Micellaire
Diseño de set Suzanne Beirne de D+V Management
Asistente de fotografía Matt Kelly y Alberto Gualtieri
Asistente de estilismo Chelsey Clarke
Asistente de peluquería Hiroki Kojima
Asistente de maquillaje Kimie Yashiro
Asistente en el set Joe Winter
Director de casting Samuel Ellis Scheinmann para DMCASTING
Modelo Anok Yai de Next.

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