raf simons y su oda al berlín de las drogas en los 80

Analizamos el "qué, quién, dónde y por qué" de la colección otoño/invierno '18 del diseñador belga.

|
feb. 9 2018, 8:48am

¿Quién?
Antes de que el diseñador llegara a las oficinas de Calvin Klein, Dior o Jil Sander, el desfile de Raf Simons era uno de los momentos más esperados de la semana de la moda masculina de París. Luego se mudó a Nueva York, posiblemente porque lidera la marca estadounidense más emblemática de todos los tiempos (que, por cierto, presenta colección la semana que viene) o tal vez porque le gusta el clima de la ciudad (que ahora se compone a base de aguanieve).

¿Qué?
Sobre una pista elevada y cubierta de botellas de vino tinto, flores muertas y ramos de flores hechas con piel de limón, Raf lanzó una colección regida por la sastrería, con guantes hasta el codo y botas fetichistas, ambientada con una banda sonora que incluía desde a un loco Vivaldi hasta techno. En medio de la decadencia europea, mezcló referencias muy de Nueva York: Glenn O'Brien, el famoso escritor y editor de Interview, y la musa del 'underground' neoyorquino Cookie Mueller. Con la típica música que suena en los clubes a las 4 de la madrugada de fondo, el diseñador nos presentó a un hombre que era una extraña y fabulosa mezcla de dama adinerada y chico adolescente.

Los abrigos eran muy voluminosos, al estilo Raf, solo que habían sido deconstruidos, cayendo en cascada desde el cuello y la espalda de los modelos. Los guantes brillantes le dieron un aire tipo El portero de noche o de matadero, o tal vez de algún tipo de club de madrugada en el que la gente hace cosas horribles. También vivimos la vuelta de las botas de nieve, vistas por última vez en una misión a la Antártida, aliviando las delgadas piernas de sus pantalones con su volumen.

¿Para quién?
Cosidas a la espalda de varias prendas había imágenes de Christiane F., la heroína homónima de la emblemática película de 1981 sobre la heroína. Básicamente es la referencia principal de cualquier persona que se tiñe el pelo de rojo intenso y se muda a Berlín, o que realmente quiere aterrorizar a sus padres. Si eso no fuera suficiente, hacia el final del desfile aparecieron algunas sudaderas sin mangas en colores neón que llevaban la palabra DRUGS en el pecho. Lo que aparentemente es una referencia a un libro de la afamada musa de Nan Goldin, Cookie Mueller y el escritor Glenn O'Brien, en realidad es una "extraña tragicomedia" de acuerdo con Donlon Books.

¿Por qué?
Los pitillo de charol, las americanas oversize y las sudaderas con capucha de Christiane F. están destinadas a ser imprescindibles y la exploración en curso de la historia personal de Raf nunca dejará de parecernos fascinante. Además, la escenografía parecía nuestro piso un domingo por la mañana, con botellas vacías de vino tinto incluídas. Cómo se las arregla Raf para mantenerse tan en sintonía con el espíritu de la época, eso no lo sabemos. Quizás llevamos de fiesta con él todos estos años y simplemente no nos hemos dado cuenta.

Créditos


Fotografía Mitchell Sams

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.