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la evolución radical de la fotografía de música

Con el declive de los medios impresos y el auge de las redes sociales, el universo visual de tus artistas favoritos ha cambiado para siempre.

por Hannah Ewens
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22 Julio 2015, 3:05pm

Ewen Spencer, Twice as Nice, Ayia Napa, Cyprus, 2001. From the series UKG, 1999-2001 © Ewen Spencer Courtesy of the artist

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Vivimos en una era post-Internet en la que la producción y la distribución de las imágenes están disponibles para cualquiera. Las preguntas sobre qué elementos hacen que una fotografía se considere "real" se han discutido constantemente a lo largo de la última década, pero el género que ha pasado por el cambio más radical es el de la fotografía de música.

La iconografía visual de la música sedujo y documentó a toda una generación gracias a revistas como NME y Rolling Stone, pero ¿cuál es la situación actual con la circulación de los medios impresos en declive? Esta pregunta es la que plantea We Want More: Image Making and Music in the 21st Century, la nueva exposición de la Photographer's Gallery de Londres. 

La exposición examina el papel que tiene la fotografía en la definición de la cultura musical actual al presentar una variedad de obras desde la serie de fotos UKG (1999-2000) de Ewen Spencer hasta Trash Talk (2013) de William Coutts, pasando por You and My Friends 6 (2013) de Ryan McGinley -que nos muestra primeros planos de los asiduos a los festivales-. Estas imágenes son la prueba de la reorganización que ha sufrido tanto la industria de la música como la de la fotografía después de la digitalización. 

Inez van Lamsweerde y Vinoodh Matadin Lady Gaga / Dope - Artpop, 2013 © Inez van Lamsweerde & Vinoodh Matadin cortesía de los artistas

Internet nos ha brindado una economía de intercambio que ha cambiado por completo las ideas de propiedad y de curaduría. Ahora, puedes abrir Instagram justo después de un concierto y ver docenas de imágenes en vivo hechas por los fans del grupo. Entonces, ¿su valor es menor que el de aquellas hechas por un profesional? Incluso las revistas (que en otro tiempo habrían enviado a un fotógrafo a hacer el trabajo) le ceden sus redes sociales a los grupos para que documenten sus actuaciones, eliminando al intermediario por completo. 

La fotografía en la música no para de fluir y los límites de lo que se puede hacer en cada nivel -fan, artista y fotógrafo- se renegocian constantemente. El artista juega un papel clave en todo este juego: en un mundo en el que los fans y los paparazzi son los que hacen y distribuyen las imágenes a por todo el mundo, los autores han tenido que reclamar la propiedad de su trabajo y la manera más significativa de hacerlo es a través de Instagram. 

Pensemos en alguien como Rihanna: tiene más de 22 millones de seguidores con los que comparte una versión determinada de sí misma y presenta su cuerpo de la forma en la que quiere que lo veas (semi desnudo en la piscina o adornado con cristales de Swarovski). Tanto ella como otros artistas han construido su marca personal y conseguido que millones de personas sigan todo lo que postean gracias al fenómeno de las redes sociales. Ya lo dijo el fotógrafo Dan Wilton: "Instagram es una sesión de fotos mucho mejor de que la que podría hacer cualquier fotógrafo porque tiene un acercamiento privilegiado".

Roger Ballen. Gooi Rooi, 2012 © Roger Ballen cortesía del artista

Cada vez son más los artistas que caen rendidos a los pies de la tecnología. Por ejemplo, los mejores djs esán locos por Snapchat: solo tienes que hacerte amigo de Calvin Harris, Diplo o Dillon Francis para descubrir los secretos de su estilo de vida repleto de fiestas extravagantes cargadas de champán. 

Entonces, ¿cuál es el impacto que tiene este fenómeno en el papel del fotógrafo de música? La obra de Dan Wilton ha cambiado hasta cierto punto: "Cada vez menos grupos me llaman para que documente sus giras y puede que sea porque pueden hacer mi trabajo por sí mismos. Parte de mis obra es analógica y puede que no ya tenga mucho sentido para los músicos, ya que quieren el producto de forma instantánea. La inmediatez es el lo que más valoran los fans más jóvenes".

Ryan McGinley, You and My Friends 6, 2013 © Ryan McGinley cortesía del artista y team Gallery 

Por esta razón, los fotógrafos han tenido que adaptarse y evolucionar. "Cada vez hay menos fotógrafos de música que van a comisión porque ahora es más sencillo hacer un proyecto personal y poner después las imágenes en circulación", asegura Diane Smyth, la comisaria de la exposición We Want More y editora adjunta de la revista British Journal of Photography.

Mientras reunía todas las obras, descubrió que ahora los fotógrafos hacen proyectos mucho más interesantes y que los artistas más creativos colaboran con ellos para crear mundos que trascienden de la idea básica de la "fotografía de música".

Dan Wilton. Mikaiha Cannot Swim. De la serie STOB EHT, 2012 © Dan Wilton cortesía del artista

Ya sea Die Antwoord en colaboración con Roger Ballen o de Lady Gaga con Inez y Vinoodh, la fotografía artística es cada vez más importante para los músicos que buscan diferenciarse en un mundo saturado de propuestas e imágenes de calidad. 

Otra razón por la que los fotógrafos están cada vez más dispuestos a embarcarse en sus proyectos personales es para alejarse de las restricciones del marco de la industria y crear una verdadera relación con un artista. Un ejemplo perfecto es la sesión de fotos de la revista STOP EHT, en la que Dan Wilton siguió a The Bots por una gira de diez días en Europa: "La verdad es que estaba buscando a un grupo para hacer este tipo de cosas: salir de gira y hacer algo personal donde no tienes a un relaciones públicas observándote para decirte lo que está mal o lo que quiere la marca. Por eso me gustó tanto la experiencia", asegura. El verdadero acceso a los artistas es lo que mantiene viva la fotografía de música profesional y en ese aspecto en el que marca una diferencia con las imágenes de los fans.

Este cambio de actitud hacia la fotografía de música como forma de arte está abriendo todo un mundo nuevo para los profesionales y, ahora, la Photographer's Gallery va a presentar una exposición que trata sobre el tema: "Las galerías de arte cada vez están más abiertas a la fotografía y la cultura pop en general. Es muy interesante ver que una institución como el MoMA de Nueva York le abre sus puertas a una artista como Bjork y cómo se puede llegar a decantar por una sensación de la música en lugar de restringirse únicamente a la élite del arte", confiesa Diane.

No obstante, el género está en continua evolución y ahora todos los fans, los artistas y los fotógrafos tienen cabida en este marco creativo. La tecnología seguirá avanzando; los artistas encontrarán nuevas maneras de crear y distribuir su imagen; su relación con los fans fans evolucionará y los fotógrafos se verán obligados a encontrar estrategias más audaces e innovadoras.

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Texto Hannah Ewens