los nuevos 'sex shops' que ayudan a mujeres a superar sus traumas sexuales

Viendo que los modelos tradicionales se habían quedado atrás con respecto a nuestra actitud actual sobre el placer, las mujeres están creando nuevos espacios que ofrecen mucho más que orgasmos.

por Wendy Syfret
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21 Octubre 2016, 10:36am

Los sex shops llevan mucho tiempo siendo lugares que nos animan a ser abiertos y transparentes a la hora de explorar el placer y hablar sobre él; pero aunque nos encantan, no todos estos establecimientos han seguido el ritmo de los tiempos que corren. Después de todo, gracias a Internet nuestras conversaciones sobre sexo son más matizadas y evolucionadas que nunca, conforme la atención se va desviando de los hombres cis y va dando cada vez más espacio a las experiencias de las mujeres y del colectivo LGBTQ.

Zoe Ligon abrió su tienda online Spectrum Boutique tras una temporada como gerente de un conocido y muy popular sex-shop de Nueva York. Su experiencia allí le sirvió para apreciar la importancia de estos espacios, pero era consciente de que aquel negocio no se habían subido del todo al carro de la evolución que han experimentado las inquietudes del cliente actual. 

Cuando habló con i-D, comentó: "Aunque me encantan todas las tiendas de juguetes para adultos más populares del momento, no muchas tienen en cuenta al segmento demográfico que va de los 18 a los 25 años, no manejan las redes sociales como nosotros". Con la apertura de Spectrum se unió al cada vez mayor número de mujeres jóvenes que utilizan los establecimientos de juguetes sexuales como método para trasladar la revolución sexual que se ha producido online a la vida real de las personas.

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Zoe Ligon creó su sex-shop online para dirigirse a una clientela más joven. Imagen vía @shopspectrumboutique. 

Por supuesto, que las mujeres reclamen su espacio en el panorama sexual no es un concepto nuevo. Sandra Bruce, dueña de SheVibe, estableció su negocio hace 12 años porque tenía la sensación de que los sex shops y los productos que ofrecen no se correspondían con sus propias expectativas. "Me preocupaba que la conversación mainstream se hubiera quedado atascada en cómo pueden las mujeres proporcionar placer a los hombres... Cualquier espacio que ocupábamos se considera radical o poco importante. Nos limitamos a ser objetos que se empleaban para un fin", nos comentaba.

En los 12 años que han transcurrido desde que abrió su negocio, la idea del típico cliente de sex shop ha cambiado, porque los nuevos consumidores desean que estos establecimientos sean un reflejo de su propia relación con el sexo y el género. Pero más allá de vender juguetes sexuales y demás, estas mujeres están aprovechando esta oportunidad para educar a la gente y hacer que sus clientas se sientan cómodas con su propia sexualidad.

Hablando sobre su propia visión de cómo llevar el negocio, Zoe afirma: "Me gusta darle un pequeño toque de humor. Muchas empresas dedicadas a los juguetes sexuales siguen intentando pasar de puntillas en torno a muchos temas, pero los millenials quieren que les hablen claro". Su teoría está funcionando: Zoe es mucho más que una empresaria, es una it girl de internet. Sus contenidos son una mezcla de vibradores, lubricantes y cortes de pelo monos. Su actitud honesta y accesible hace que las 31.000 personas que siguen su cuenta personal no sean como imaginarías a un fan de la parafernalia erótica. Ella se dirige a un público que quizá no se atrevería a entrar en una tienda física.

La tienda de Zoe se beneficia de su considerable presencia en Instagram. Imagen vía @thongria.

Esta plataforma para promocionar productos fue lo que inicialmente llevó a Vanessa Cuccia, fundadora de Chakrubs -una compañía que fabrica productos de cristal para el bienestar sexual- a adentrarse en esta industria. Al igual que Zoe, ella había experimentado lo positivo que podía resultar trabajar en un sex shop tradicional. Vanessa Cuccia, que fue empelada de la tienda situada en Los Ángeles, The Pleasure Chest, aceptó ese trabajo mientras buscaba un modo de lidiar con un trauma sexual previo. Explicó a i-D que ese espacio libre de enjuiciamiento le permitió "romper sus barreras de vergüenza".

Pero cuando empezó a hablar con otras personas acerca de sus experiencias con la industria de los juguetes sexuales se dio cuenta de que todavía había algo que fallaba. Mientras que Sandra observó una ausencia de perspectiva femenina y Zoe vio que el público más joven no recibía suficiente atención, Vanessa sentía que "no había ninguna conversación en torno al sexo y la espiritualidad". Fundó una compañía de productos sexuales para ofrecer un espacio que proporcionara más que un orgasmo y que ayudara a las personas a usar el sexo como forma de dialogar sobre temas más importantes ligados al modo en que vemos nuestros cuerpos.

Al adentrarse en una industria todavía definida por cómo suponen los hombres que debe ser el sexo, se dio cuenta de que perfectas desconocidas la buscaban parar explorar nociones más amplias de la sensualidad. Sus clientas querían hablar de feminismo, salud sexual, bienestar emocional y sus propias experiencias sexuales traumáticas.

Vanessa creó una línea de productos de cristal para el bienestar buscando un enfoque más espiritual del sexo. Imagen vía @chakrubs.

En el corazón de la experiencia de Vanessa se encuentra la búsqueda de un enfoque más sensible y diverso de la educación sexual y las conversaciones sobre sexo. Pero como los recursos escasean, no todo el mundo se siente cómodo entrando en un sex shop para aprender cosas nuevas. Afortunadamente, estos negocios fundados por mujeres ―sobre todo online― también ofrecen la necesaria oportunidad de suplir la educación sexual que no se imparte en los colegios.

Aunque todas las mujeres con las que hemos hablado para este artículo tenían historias que abarcan desde lo práctico a lo espiritual, todas ellas eran conscientes de su papel a la hora de ayudar a que la gente conozca su propio cuerpo. Esto puede hacer referencia a conseguir orgasmos, conocer datos sobre salud sexual o explorar la propia sexualidad, todos ellos temas que nunca se han tocado en la educación sexual tradicional. Zoe comenta, "Me sentí furiosa cuando me di cuenta de que me había convertido en una educadora sexual para que la gente aprenda todas estas cosas".

"La educación sexual en nuestros colegios es,  en el mejor de los casos, escasa e inútil y totalmente ausente en el peor, lo que provoca que muchas mujeres se sientan avergonzadas y se callen", añade Sandra. Hablando de forma directa a su clientela mayoritariamente joven está llenado los vacíos de conocimiento que hay en la sociedad.

Imagen vía @shopspectrumboutique

Resulta difícil calcular el impacto que está ejerciendo esta creciente ola de mujeres que abren y dirigen sus propios sex shops, pero está claro que hacen mucho más que ayudar a perfectas desconocidas a correrse. "Todo el mundo se beneficia de todo el mundo cuando tiene suficiente educación", continúa Zoe. "Todos estamos interactuando constantemente con los cuerpos de los demás, incluso aunque no te atraiga el sexo opuesto".

El hecho de hablar sobre sexo y comprender cómo proteger y experimentar nuestros propios cuerpos tiene innumerables ramificaciones. Las conversaciones en torno a correrse pueden derivar rápidamente en temas más complejos como la cultura de la violación o el consentimiento. Si brindamos a la gente un marco en el que hablar de estas cosas podremos encontrar el modo de abordar temas más complejos y amplios.

Con anterioridad, muchos de nosotros hemos tenido que permanecer en silencio porque no contábamos con un apoyo que nos ayudara a empezar a hablar, pero afortunadamente cuando queremos hablar sobre un tema complejo, contamos con ciber-hermanas que nos ayudan. "Consiste en disponer de una red de personas con las que poder hablar", concluye Zoe. "Todo el mundo necesita una tercera persona que sea objetiva, con la que se pueda hablar de estas cosas. Y yo quiero ser esa persona".

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Texto Wendy Syfret
Imágenes vía Instagram

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