¿cómo nos drogamos hoy en día?

¿Qué drogas suele tomar la gente, con qué frecuencia y dónde las consigue? Hablamos con el Dr Adam Winstock, psiquiatra especializado en adicciones y encargado de la mayor encuesta mundial sobre drogas, para descubrir cómo están cambiando estas...

por Dean Kissick
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23 Noviembre 2015, 8:30am

"Estás atrapado en una isla desierta y hay setas mágicas, maría, cocaína y MDMA. ¿Renunciarías a alguna de ellas a favor de una nueva droga?", pregunta el Dr Adam Winstock, psiquiatra especializado en adicciones y fundador de la mayor encuesta del mundo sobre el consumo de drogas: la Global Drug Survey.

La encuesta de 2015 tuvo en cuenta a 100.000 consumidores de drogas recreativas. Gente que quizás, como tú y como yo, toma sustancias ilícitas de forma ocasional por placer y de hecho constituyen el mayor grupo de consumidores de drogas del planeta.

La encuesta de 2016, realizada en colaboración con The Guardian y The Huffington Post, se lanzó esta semana en Internet. Con ella, el Dr Winstock continúa con su misión de ofrecer el mayor y más creíble documento sobre las tendencias de consumo de drogas en el mundo, además de informar a la gente sobre las sustancias que toman de una forma útil, significativa y relevante.

Imagen vía @jarlos420

Volviendo a la imaginaria isla desierta repleta de narcóticos, el Dr Winstock cree que la mayoría de la gente se quedaría con las drogas que conoce, como las setas mágicas, la maría, la cocaína y el MDMA, puesto que ofrecen una experiencia más placentera que las nuevas sustancias sintéticas que han ido apareciendo en la última década.

"Al ver vídeos de noticias internacionales y documentales de VICE que muestran a consumidores pudriéndose en las calles de grandes ciudades como si fueran chavales de las favelas, empiezo a pensar que los productos de hierba falsa podrían haber encontrado por fin un lugar en las profundidades del mercado", explica Winstock. Obviamente, se refiere a las mezclas de hierba para fumar con marcas comerciales como Blueberry Kush, K2 o Spice, que normalmente se pueden comprar de forma completamente legal.

En su tercer año, la encuesta reveló que el consumidor de estos canabinoides sintéticos tiene más probabilidades de acabar necesitando tratamiento médico que cualquier otro grupo de drogas considerado en el estudio (que deja fuera de su consideración drogas duras como la heroína, las metanfetaminas y el crack).

Imagen vía @louietv

En 2015, el 3,5% de los consumidores de canabionides sintéticos acabaron requiriendo tratamiento médico de emergencia y el porcentaje subía al 12,5% para aquellos que los habían consumido 100 o más veces durante el año. Esto supone un riesgo 30 veces mayor que el correspondiente a los consumidores del cannabis corriente. "Como regla general, cuanto más barata sea la droga, más riesgo conlleva", concluye Dr Winstock.

Uno de los descubrimientos más importantes del 2015 fue que la mayoría de consumidores no escogen estas sustancias sintéticas porque sean legales y las consideren seguras -aunque así es como se presentan normalmente en la prensa-, sino que las escogen porque son muy baratas.

La mayoría de gente, ante una bandeja de opciones y el bolsillo lleno de dinero sin fondo, escogería tomar la droga más divertida con un menor número de efectos secundarios desagradables, pero a menudo ese es un caso imposible. La gente a la que le gusta colocarse no es tonta, aunque algunos sí que son pobres y otros están desesperados.

El consumo de otros psicoactivos sintéticos, de pastillas y polvos, de "productos químicos de investigación" con nombres comerciales como Mexedrone, M&M y Sparkle -que se supone que ofrecen unos efectos similares a los de las sustancias ilegales, aunque siguen resultando peligrosos- por suerte están de capa caída en el Reino Unido.

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Han pasado de un consumo de más del 20% en el 2012 al 8,6% en el 2015 según los datos del estudio, pero ¿por qué? Muchos países, como el Reino Unido, están repleto de MDMA e incluso cocaína de alta calidad, siempre que estés dispuesto a pagar más. En 2015, la cocaína sigue siendo la droga más cara y la gente la compra gramo a gramo.

Sin embargo, lo que ha cambiado es que se vende cada vez más a través de un mercado de dos niveles de calidad: por ejemplo, en Inglaterra el coste medio de un gramo de baja calidad es de 74,96 €, mientras que un grano de alta calidad cuesta una media de 108,40 €. No obstante, cuanto más puro, más riesgo, puesto que en el caso de un producto "mejor" es más fácil consumirlo en grandes cantidades por accidente que si consumimos uno más débil. Como explica el Dr Winstock: "Las drogas de mayor calidad pueden hacer más daño que las más malas, sobre todo si no sabes qué estás tomando".

El aumento de pureza es una tendencia dentro del espectro de las drogas. Hoy en día, el coste medio de una pastilla de éxtasis es de 12,57 €, pero también son más fuertes que nunca y el porcentaje de consumidores que acaban requiriendo tratamiento médico de emergencia ha aumentado año por año desde el 0,3% en el 2013 al 0,9% en el 2015.

Imagen vía @lilmixedhunny

Las pastillas a día de hoy en ocasiones contienen un exceso de 200 mg o incluso 300 mg de MDMA, lo que respectivamente equivale al doble y el triple de la dosis que se recomienda tomar de una vez. El editor de VICE, Thijs Roes, tras entrevistar a algunos de los fabricantes de éxtasis holandeses que suministran al mercado mundial explica: "Lo que están haciendo básicamente es un concurso para ver quién puede más. Uno me dijo que se trataba de una competición entre los fabricantes y de una carrera contra ellos mismos, mientras que otro me describió su pastilla de 330 mg como un producto estrella y una forma de darse a conocer en la escena".

Resulta preocupante que los británicos estén tomando una mayor dosis media de MDMA en una noche de fiesta que el resto del mundo (la dosis media internacional es de 250 mg, mientras que los británicos se están metiendo hasta 420 mg en una noche). "Los británicos siguen siendo muy buenos en la juerga y los excesos, pero no tanto en la moderación", observa el Dr Winstock y añade: "Tienen una tendencia a defender el cuanto más mejor y ese es el diálogo que tiene que cambiar, puesto que más drogas no es sinónimo de una noche mejor. Se trata de tomar la cantidad adecuada para ti, de la forma adecuada, en el momento adecuado y el lugar adecuado".

La encuesta de 2015 también destacó que nuestra forma de consumir drogas está cambiando. Cuando aterrizó en la escena por primera vez a finales de los 80, el MDMA era una droga de desenfreno, pero la cultura joven está en un cambio constante y hoy en día no existen tantos clubs hedonistas como antes. 

Hoy tenemos las mismas posibilidades de acabar tomando una pastilla tanto en una fiesta privada en una casa o en el sofá con tu pareja como en la pista de baile de una discoteca y lo mismo pasa en el caso de la cocaína. Ahora, demasiadas noches de bar acaban tristemente esnifando rayas hasta el amanecer en el salón de alguien.

El Dr Adam Winstock reflexiona sobre esta tendencia y dice: "El consumo de drogas en 2015 se ha convertido para algunos en el objetivo en sí mismo y acabar ciego perdido es la finalidad del consumo de drogas. Echo de menos el sabor de la escena de clubs de los 80 y principios de los 90, donde las drogas se tomaban para mejorar el ambiente, mientras que hoy a menudo parece que el objetivo es acabar hecho un asco y no estoy seguro de cómo se puede resolver esa situación…"

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Texto Dean Kissick
Fotografía Jamie

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