¡winona forever!: todo lo que le debemos al eterno icono de los 90

Con motivo de su vuelta a nuestras pantallas de la mano de 'Stranger Things', recordamos la carrera de Winona Ryder: una de las actrices que definieron una década.

por Oliver Lunn
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12 Julio 2016, 10:27am

heathers

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Netflix nos ha devuelto los enormes ojos oscuros de Winona Ryder gracias al lanzamiento de su nueva serie, Stranger Things. Sin embargo, a pesar de haber tenido un buen recibimiento, también nos sirve para recordarnos los pocos trabajos fílmicos en los que la hemos visto a lo largo de los años. Esto es una clara señal de que la cúspide de la carrera de Winona ya pasó y abarcó buena parte de la década de los 90 con películas como Eduardo Manostijeras e Inocencia interrumpida.

Cuando, por desgracia, esa década nos abandonó, también se acabó la era dorada de Winona. Desde entonces, ha interpretado a algunos personajes que son dignos de mención —siendo uno de los más destacados el que interpretó en Cisne negro—, aunque nada que ver con la cantera de grandes personajes que la Winona de los noventa nos regaló.

Imagen vía @winonar.jpg

Pero, ¿qué le pasó exactamente? Tal vez tenga algo que ver con ese incidente del robo en una tienda en 2001 y su lucha continua contra la depresión, o tal vez se deba a la reticencia de Hollywood de ofrecer papeles decentes a cualquier mujer mayor de 25 años. Aunque probablemente sea una mezcla de las tres cosas.

Sin embargo, dejando esto de lado, Winona siempre será la reina de los noventa. Por aquel entonces era el rostro del grunge, impulsada a la fama a través de la oscuridad y el romanticismo de la lente de Tim Burton, con un currículum impecable de personajes únicos en su trayectoria. En Beetlejuice, interpretó el papel de la pálida chica gótica que levita al ritmo de Shake Señora.

Era misteriosa e introspectiva, perfecta para encarnar a los jóvenes extraños y silenciosos que paseaban por los institutos, pero que también escuchan música alternativa. Con esos ojos grandes y su característica mirada penetrante, la presencia de Ryder en pantalla era irresistible, tanto para Burton como para nosotros, y por supuesto, para Johnny Depp. ¿Sabíais que ya estaba comprometida con él cuando Eduardo Manostijeras llegó a los cines en 1990? Naturalmente, la prensa dibujó un enorme corazón alrededor de los consentidos de Hollywood y bautizó su amor como 'el romance de la década'.

Por entonces, ella tenía 19 años y su carrera se disparó. Fuera de la pantalla, la prensa escribió largo y tendido sobre el tatuaje de Depp que decía "Winona Forever" y sobre el encantador amor que transmitía la pareja. En la pantalla, su nombre se estaba convirtiendo rápidamente en un sinónimo de credibilidad artística y de cine 'indie'.

Los adolescentes de todo el mundo podían identificarse con sus personajes de chica rara, rebosante de angustia y con los ojos empañados de romance. Incluso cuando empezaron a llegarle las ofertas lucrativas de grandes éxitos, Winona siguió escogiendo los papeles más interesantes en las películas más interesantes.

Recordar esas películas de los 90 ahora, es recordar a una actriz estelar no convencional que se apropiaba al 100% de sus personajes, y todo ello mientras ser reía de los directores de los grandes estudios y de sus ideas cerradas sobre cómo tenía que ser un personaje femenino.

Por supuesto, todo el mundo recuerda la primera vez que se enamoró de Winona. Para algunos fue cuando se quedó mirando a los ojos negro azabache de Eduardo Manostijeras, implorándole que la sostuviera con sus dedos de cuchillas afiladas y para otros fue cuando puso una pistola en la cara de Christian Slater en Heathers.

Para mí fue cuando se puso a conducir un taxi por todo Los Ángeles mientras jugaba a hacer pompas con su chicle en Noche en la tierra, de Jim Jarmusch. En esa película fue la primera en la que se puso la gorra hacia atrás, se encendió un cigarrillo y se sentó en el asiento del conductor. Fue la Winona más andrógina que hemos conocido hasta ahora: camisa de franela holgada, pelo grasiento y mejillas manchadas de aceite.

Parecía como si acabara de salir de un concierto de Pearl Jam en los 90. Como Corky la taxista, rechaza la petición que le hace su cliente de protagonizar una gran película de Hollywood, ya que la fama no es para ella, según dice. Ahí podemos ver el guiño de Winona hacia la cámara con una mirada que dice: "yo soy esta chica".

Winona Ryder en 'Noche en la tierra'

En esta película definió el estilo de los jóvenes que vivieron toda la década, pero ningún personaje encarna la crisis de los 25 de la generación X tan bien como Lelaina Pierce en Reality Bites. Viéndola de veinteañero, sientes como si Winona estuviera canalizando tu propia ansiedad hacia el futuro, tus desastrosas entrevistas de trabajo y tus relaciones fallidas.

Básicamente, capta la vida de los jóvenes de mediados de los noventa, cuando el retrasar la búsqueda de un empleo significaba encenderse un porro y ver la MTV durante todo el día. ¿Quién habría pensado que una película dirigida por Ben Stiller en 1994 se llevaría una de las mejores actuaciones en la carrera de Winona? Es profunda, romántica, desgarradora, perspicaz y sincera.

Es un poco difícil de creer que, en ese momento, en los principales medios de comunicación, Los vigilantes de la playa tenían una de las mayores audiencias y Alicia Silverstone era un éxito de taquilla. ¿Donde encajaba una actriz como Winona entre sus compañeros? ¿Tal vez en algún lugar entre Liv Tyler y Parker Posey? ¿Entre Neve Campbell y Christina Ricci? No, ellas no se acercaban si quiera a Winona.

Si buscas en Google "actrices de los noventa", te aparece en seguida un grupo familiar de estrellas como Cameron Díaz, Carmen Electra y Alicia Silverstone. La persona que más chirría en esa lista, ubicada entre esas actrices como si fuera una película de culto rara sacada de una caja llena de éxitos taquilleros en oferta, es Winona, con su pelo corto y oscuro, la piel más blanca que la nieve y los ojos resplandecientes. Pero no solo era una actriz con un aspecto único; también era una actriz con carrera repleta de personajes únicos.

Fotograma de 'Celebrity', de Woody Allen

A finales de los 90, pasó de interpretar a una extra de películas con insomnio en Celebrity, de Woody Allen, a interpretar a un 'cyborg' de sangre blanca en Alien: La resurrección. Todos los directores soñaban con que el rostro de Winona adornara el póster de su película, pero ella tenía su propio proyecto especial en mente, algo que había estado intentando hacer durante años.

Hablamos de Inocencia interrumpida: la película de 1999 que produjo, protagonizó y que le permitió entrar en la mente de Susana, una joven profundamente deprimida y solitaria cuya estancia de 18 meses en un hospital mental cambia su vida para siempre. Fue algo personal para Winona porque ella había sentido esa misma soledad y depresión como estrella de cine. En una entrevista durante esos días habla de su gran ansiedad: "Pensaba que ya no quería estar aquí".

Al describir lo que le atrajo del personaje, explica: "Me pareció muy cautivador, muy bien escrito, familiar e inteligente". Que es algo que se puede decir de la mayoría de sus personajes. En aquel entonces, Winona era muchas cosas —un icono de estilo, una actriz versátil y hasta una buena imitadora de Björk—, pero su originalidad radicaba en su cuidadosa selección de personajes en las películas y en cómo estos reflejaban aspectos de su propio carácter. La Winona de los noventa podía iluminar cualquier película. ¡La Winona de los noventa era la reina de la gran pantalla! Ahora solo nos queda ser optimistas de cara a Stranger Things y Beetlejuice 2 (por favor, esperamos que sea mejor que otras sequelas...), porque parece que el 'Winonanismo' es inminente.

@OliverLunn

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Texto Oliver Lunn

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