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los mejores documentales de 2015

Este año, el cine de no ficción nos ha planteado preguntas complejas y verdades insondables.

por Michael-Oliver Harding
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22 Diciembre 2015, 9:15am

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Un retrato desgarrador de los vigilantes de la frontera entre Estados Unidos y México (Cartel Land), la Cienciología (Going Clear) y 80 minutos con un icono de la moda octogenaria que no muestra señales de abandonar su carrera (Iris). 

Recordando al que ha sido un año excepcional para la narrativa de no ficción, el denominador común parece ser el deseo de los cineastas de tratar dicotomías como las de bien y el mal, la izquierda y la derecha, los ricos y los pobres y lo real y lo imaginario. Para tal fin, el cineasta alemán Werner Herzog dijo una vez que los documentales son largometrajes disfrazados, ya que "crean una forma más profunda de la verdad, que no está relacionada con los hechos".

Los mejores documentales del año han logrado justamente eso: explorar los triunfos personales y las tragedias de Kurt Cobain, Amy Winehouse, los hermanos Angulo, Laurie Anderson, Adi Rukun y una serie de marginados de Harlem, al tiempo que nos dejan con preguntas complejas, teorías incómodas y verdades contra las que luchar. 

Mientras que una sensación palpable de tristeza impregna nuestra selección de documentales favoritos, todos hacen alusión a un notable triunfo del espíritu humano.

Ya sean hermanos agrupándose para trascender su confinamiento físico, músicos cuyas letras conmovedoras viven para inspirar a los que se quedan atrás o un cineasta joven bautizando a marginados urbanos de ojos cansados con la luz sagrada de su cámara, estos documentales lidian con las preguntas clave de la existencia humana. 

1. Field Niggas
La película más potente sobre marginados urbanos desde que Marc Singer sacó a la luz por primera vez a una comunidad auto-sustentable de habitantes de túnel en Dark Days. Field Niggas es el gran debut del fotógrafo y director de 30 años Khalik Allah.

Después de vivir su infancia en Harlem evitando la esquina de la calle 125 con Lexington Avenue, un adulto Allah vuelve a su lugar de origen con cámara en mano y ganas de ver más allá y capturar las idas y venidas nocturnas de los residentes más pobres de la intersección, a los que denomina "esclavos del campo" de hoy en día (algo que Malcolm X evocó en un discurso en 1963).

Fugitivos, adictos, personas sin hogar e incluso la policía reciben disparos en el resplandor hiper-saturado y casi espiritual de Allah, mientras el cineasta autodidacta ralentiza sus magníficos efectos visuales y les pone capas de una banda sonora asíncrona de fragmentos de conversación conmovedores, circunstanciales y perturbadores.

El resultado no se parece a nada que hayas visto antes: inquietante, impresionista, inmersivo y esclarecedor. Alejándose de un tratamiento predecible de "porno de la pobreza", Allah utiliza su cámara como un mecanismo de curación herzogiano, compartiendo gran parte de sí mismo en el proceso y participando en una amplia gama de intercambios metafísicos y de adoración con aquellos que se bañan en su luz.

En el momento en que Allah suspende el flujo hipnótico de su película para incluir el vídeo del asesinato policial de Eric Garner, nuestra indignación colectiva por las condiciones sombrías y de esclavitud que ha documentado es innegable. Mientras que director no pretende darnos las respuestas que estamos anhelando, consigue crear grandes momentos de catarsis cinematográfica.

2. The Look of Silence
Mientras que The Act of Killing impactó al público presentándonos a los líderes indonesios de los escuadrones de la muerte -responsables del genocidio de los 60 en su país- recreando con entusiasmo sus asesinatos, The Look of silence dirige su atención a las víctimas de éstos.

Nos presenta en concreto a Adi Rukun (no es su nombre real), un optometrista de voz suave y hermano menor de Ramli, ejecutado antes de que él naciera. Bajo el pretexto de hacer exámenes de la vista a los asesinos, Adi les hace una visita y les pide que expliquen cómo pudieron llevar a cabo este tipo de violencia sin sentido.

Es un proyecto valiente que le da una oportunidad a Adi y a todo un país obligado a guardar silencio (como lo ejemplifican muchos indonesios anónimos que trabajaron en ambas películas). Mientras tanto, aquellos que no son considerados responsables continúan recordando los viejos días de matanza mientras amenazan a Adi con que la historia tiene una manera de repetirse con aquellos que no dejan el asunto en paz.

3. Heart of a Dog
Nadie podría confundir a Lolabelle, la amada rat terrier de Laurie Anderson, con un perro corriente. Esta canina multifacética dio conciertos, pintó e hizo esculturas a petición de su ama, que era una artista multimedia, intérprete y música aclamada por derecho propio.

Usando la muerte de su perra como punto de partida para explorar estados subconscientes, Heart of a Dog es una meditación experimental sobre la pena; a la vez filosófica, divertida y sentimental. Grabado en mayor medida con smartphones, el ensayo de Anderson es lírico y autoindulgente en el mejor de los sentidos.

Su historial de duelo: su madre, la mencionada Lolabelle y su esposoLou Reed abren las puertas a reflexiones más profundas sobre la vida y la pérdida. La hermosa redirección de la película a Turning Time Around de Reed es uno de esos momentos cinematográficos indelebles garantizados para estremecerte.

4. The Wolfpack
Una cosa es que la cineasta Crystal Moselle se tope con la imponente manada de hermanos larguiruchos de pelo largo y vestidos con traje, paseando por la 1st Avenue, y otra muy distinta es que se vinculasen con ellos hasta tal medida.

Los Angulo son seis hermanos y una hermana que han pasado toda su vida confinados en un departamento de cuatro dormitorios en el Lower East Side. Su sobreprotector padre tenía miedo de que sus hijos se "contaminaran" por la Gran Manzana.

Dada su situación casi de rehenes, los hermanos -educados en casa- recurrieron a las películas y se volvieron muy astutos y creativos. Todos amantes del cine, escenifican laboriosamente escenas de sus directores favoritos como Scorsese, Tarantino y Nolan.

Si bien hay una nube de ambigüedad preocupante, son los Angulo los que hacen que este documental (ganador de un premio en Sundance) sea algo que tienes que ver. Articulados, conscientes de sí mismos, ultra carismáticos y sabios a pesar de su edad, estos hermanos parece que hubieran estado ensayando toda su vida para disfrutar de su minuto de gloria.

5. Cobain: Montage of Heck y Amy
De jóvenes promesas hasta el estrellato vertiginoso y finalmente una trágica muerte; dos retratos biográficos tomaron enfoques estilo collage tremendamente innovadores para trazar la vida de dos pilares musicales míticos. Kurt Cobain: Montage of Heck, de Brett Morgen, presenta un puñado de obras de arte con recortes de la infancia de Cobain, diarios en cassette y películas caseras del sensible ícono del alt-grunge cuya infancia en Aberdeen (Washington) lo llevó a convertirse en un 'outsider' excepcional, feminista de toda la vida y defensor de los inadaptados de la sociedad.

El éxito en taquilla de Amy -de Asif Kapadia- evita la estructura tradicional del documental, evitando a expertos y familiares y confiando únicamente en entrevistas de audio para rastrear la cronología mientras deja que las grandiosas letras de jazz floten por la pantalla en fragmentos tipo diario. 

Amy y Kurt fueron reacios rebeldes de la moda que cantaban desde el corazón, anhelaban una conexión con algo o alguien y lucharon contra la fama y la adicción en el apogeo de la prensa sensacionalista (Cobain) o el ascenso de los blogarazzi (Winehouse). 

Sin importar lo sensibles y creativos que son estos documentales, los retratos caleidoscopicos de Morgen y Kapadia se alimentan de la mitología de muchos años y la perversa fascinación por 'el club de los 27'.

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Texto Michael-Oliver Harding
Fotograma de Cobain: Montage of Heck