¿está el cine desmitificando por fin el trabajo sexual en la comunidad queer?

Después de décadas de prejuicios, películas como 'Sauvage' se están enfrentando a los estereotipos de una profesión tachada de sórdida y perturbadora.

por Douglas Greenwood
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04 Marzo 2019, 9:18am

En la escena inicial de Sauvage, un trabajador sexual queer de 22 años llamado Leo se extiende sobre una mesa de examen que está manejada por un hombre que asumimos que es su médico. "Inhala, abre la boca", ordena, antes de pedirle a Leo que se desnude para una inspección más profunda. Todo parece normal hasta que la fachada profesional del médico se desvanece: los juegos preliminares se producen, y poco tiempo después, Leo está aceptando un fajo de dinero de un hombre cuyo fetiche acaba de atender.

No hay vergüenza en el intercambio, sino una especie de belleza mutua y carnal. Mientras Leo se dirige a la puerta, el "doctor" hace una pregunta que la mayoría de las personas que tienen ese trabajo escuchan: "¿Besas a tus clientes?". "Sí", responde, "[pero] tiene que ser natural". Incluso cuando el sexo es únicamente una transacción, el protagonista de Sauvage también busca placer y satisfacción. Eso no suele suceder en las representaciones del trabajo sexual en pantalla.

No necesitas mirar explorar demasiado el pasado para ver que las trabajadoras sexuales en las películas y la televisión, ya sean queer o no, se usan tan solo como objetos que satisfacen comportamientos sórdidos. Durante décadas, han sido parte de un telón de fondo; un indicio de que el espectador está a punto de entrar en un inframundo vergonzoso y opresivo. "Los primeros casos en los que vi a trabajadores sexuales queer en los medios de comunicación fueron cuando los prostitutos gay se presentaban como una broma en un programa de televisión", afirma Fawn, un modelo no binario de 18 años. "Durante mi infancia, se bromeaba con la idea de arrestar a prostitutos homosexuales".

Por supuesto, hay elementos de ese mundo incómodo y subterráneo presente en Sauvage, una película que cuenta la historia de Leo, un joven que intenta huir de él. Pero esta connotación está ahí en casi todas las películas que forman parte de ese subgénero (Mi Idaho privado, de Gus Van Sant, y Oscura inocencia de Gregg Araki incluidos); la clave del éxito es tratar ese tema con respeto. En el caso de Sauvage, el trabajo sexual se considera tanto una trampa como una liberación. Por mucho que Leo quiera escapar, como un hombre joven separado de su familia y amigos después de convertirse en adicto, ¿dónde encontrará esa potente conexión si no es con un cliente?

Hasta la fecha, las interpretaciones del trabajo sexual queer en el cine han sido superficiales y simplificadas. El cine convencional tiene la costumbre de pintar los personajes, en particular los trabajadores sexuales trans, como figuras humildes sin ningún estima por sus propios cuerpos. Se puede ver que en películas como Dallas Buyers Club: en ella, la única mujer trans visible es Rayon, una trabajadora sexual con VIH cuya adicción a las drogas, junto con su enfermedad, la acaba matando. Fue una actuación que (polémicamente) le otorgó un Oscar a Jared Leto, y una prueba palpable de que las historias de los trabajadores del sexo queer solo son interesantes para el público cuando su vida se basa en el sufrimiento; cuando los riesgos y las realidades del VIH o las dificultades hacen que estas historias sean interesantes para quienes no han vivido esa experiencia. Eso es algo de lo que Fawn también se ha dado cuenta: "Terminan cayendo en la trampa de ser alguien que ha luchado contra la adicción o el abuso, o simplemente los protagonistas de una broma", dicen. Ver a alguien prosperar o vivir una "vida normal" es mucho menos común. Pero ese es un estereotipo del que el cine y la televisión contemporáneos están empezando a deshacerse.

Elin, de 20 años, ha sido trabajadora sexual en Internet desde principios de año, y su primer contacto con la exposición del trabajo sexual queer en los medios de comunicación se produjo a través de la serie de ciencia ficción y ganadora del Globo de Oro Orphan Black. En la serie, un artista gay llamado Félix interpreta al compañero de la protagonista, Sarah. Con solo 23 años, es su mejor consejero. También se convierte en trabajador sexual. "Tengo amigos que vieron la serie y se perdieron el hecho de que [cuando tuvo relaciones sexuales con otros hombres] le pagaban por ello", dice Elin. "Es una parte muy insignificante de su vida, y hay cosas más importantes sobre él, como su arte y su relación con su familia".

Pero mientras Orphan Black y Felix separan con éxito a la trabajadora sexual del ser humano que existe fuera de su ocupación, hay otra película que impulsa la conversación de una manera diferente. El éxito de Sundance Tangerine, dirigido por Sean Baker, agrega dimensión y medios de vida a las trabajadoras sexuales trans: personas que a menudo se reducen a meras estadísticas. Lanzada en 2015, Tangerine cuenta la historia de Sin-Dee y Alexandra, dos trabajadoras sexuales que se alían para vengarse del novio de la primera después de haberla engañado.

A pesar de que es un hombre gay, a diferencia de los personajes principales de la película, Bruce, un estudiante de Bellas Artes de Londres que financia su título a través del trabajo sexual, aún piensa que "es una película importante [para él], porque se centra en las amistades que haces con otras trabajadoras sexuales queer, y el apoyo que sientes gracias a eso". Es una comedia, en primer lugar, pero llega al meollo de cuán importantes son las alianzas en la industria del trabajo sexual. "Es un tipo de unión diferente, una de la que nunca se habla", agrega Bruce, dispuesto a subrayar que utiliza su propio arte como medio para expresar ese mismo mensaje anónimo, llamándolo "un hermoso sistema de apoyo que todos necesitamos".

Si bien la representación sólida de hombres queer y personas trans en el trabajo sexual va, en general, en aumento, hay una extraña brecha en el mercado del cine para una película que cuenta la historia de dos lesbianas cis. Junto con las mujeres trans, se puede decir que son los miembros más fetichizados de la comunidad queer, pero los cineastas parecen haber ignorado la necesidad de una representación más clara y honesta de esas mujeres.

La excepción es Concussion, una película de 2013 sobre una ama de casa de clase media que, después de experimentar un leve traumatismo craneal, decide convertirse en una acompañante lesbiana. Sus clientes son abundantes, pero son todas mujeres muy atractivas. En una entrevista con la web After Ellen durante el lanzamiento de la película, la trabajadora sexual Andi dijo que esta era la parte más improbable de la trama. "Hay toneladas de prostitutas lesbianas, pero muy pocas clientes lesbianas reales", dijo. "Si viene una mujer, el 99,9% del tiempo su pareja masculina está presente y probablemente está involucrada".

Es un ejemplo de cómo, a pesar de una variedad cada vez más ecléctica de personajes complejos, aún queda trabajo por hacer cuando se trata de las historias que se cuentan y las personas que las cuentan. La mitad de la profundidad que rodeaba a Tangerine de Sean Baker era que él, un hombre blanco y cisgénero, se las arreglaba para contar muy bien la historia de dos trabajadoras sexuales trans y negras. La razón más obvia fue que sus brillantes actores principales, Kitana Kiki Rodriguez y Mya Taylor, hicieron la mayor parte del trabajo. De un modo similar, Sauvage funciona porque los protagonistas saben de lo que hablan. Cuando los actores queer encabezan las películas de temática queer, el resultado final siempre es infinitamente más auténtico, simplemente porque hay menos excusas para los argumentos hipotéticos o la ficción descarada.

La cuestión es, mirando las películas que intentan desmitificar la vida de las trabajadoras sexuales queer, ¿estamos bien encaminados para visibilizar el colectivo como se merece? "Más o menos", dice Elin, teniendo en cuenta que la aceptación de películas sobre la comunidad queer en general ayudará a que mucha gente se sienta identificada. Pero eso se basa en un punto que espera que todos recordemos: "Es importante que las personas se den cuenta no solo de que somos seres humanos que merecemos empatía, sino que ejercer el trabajo sexual no es un problema", dice. "Hay personas que eligen esta vida no solo por necesidad, sino porque quieren hacerlo". En cuanto el cine empiece a captarlo, estaremos seguros de haber ganado.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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